TRABAJO-ARABIA SAUDITA: Extranjeros, abstenerse

Subodh Shetty hace gala de humildad y extrema paciencia al narrar, con calmada vergüenza, los momentos que considera más humillantes de su vida, cuando la policía saudita lo detuvo 48 horas por ser extranjero hace dos semanas.

”Fue el 29 de febrero cerca de las cinco de la tarde”, comenzó a narrar, riéndose entre dientes como para disimular su pesar aunque, al avanzar en el relato, no podía impedir que su voz se ahogara.

”Yo estaba en el mostrador de ventas de la agencia de viajes atendiendo a los clientes. De pronto, entraron tres hombres, uno de la policía, otro de la oficina del gobernador y otro de la municipalidad, echaron a todos y a los encargados nos subieron a una camioneta”, detalló.

Shetty nació en la occidental ciudad india de Mumbai hace 39 años y trabaja hace 13 en esta agencia de viajes de la capital saudita.

”La camioneta tenía sólo dos ventanas diminutas. Era igual a esas que utilizan para transportar a los animales. Fue muy, muy humillante ser tratado así en una zona donde hay muchas personas que te conocen”, recordó.

Shetty y tres de sus compañeros fueron detenidos en el marco de una campaña de ”saudización” lanzada por el gobierno, que establece cuotas estrictas para la contratación de extranjeros en determinadas empresas, con el fin de asegurarle empleos a los nacionales.

Las autoridades han detenido a muchos de extranjeros que exceden esa cuota, sobre todo en compañías vinculadas con el turismo y la informática.

”Nos habían dicho que por lo menos 35 por ciento de los empleados tenían que ser sauditas. Pero cuando vinieron por nosotros, dijeron que tenían que ser 100 por ciento. No sabíamos nada de eso. Fue una sorpresa”, contó Shetty.

Al principio, a ningún empresario le parecía mal que el gobierno se esforzara por asegurarse de que los nacionales accedieran a un trabajo con menos dificultades que un extranjero. Pero ahora aumentan los temores.

Según datos oficiales, el desempleo en Arabia Saudita afecta a ocho por ciento de la fuerza de trabajo masculina, pero empresarios elevan esa proporción a entre 20 y 30 por ciento.

A las mujeres, en general, no se les permite trabajar, excepto en ciertas compañías privadas y en trabajos específicos.

Entre los 23 millones de habitantes de Arabia Saudita, hay unos cinco millones de ”trabajadores huéspedes” extranjeros, muchos de los cuales están radicados aquí hace años.

El vicepresidente de la Cámara de Comercio de la occidental ciudad Jeddah, Ghassan Sulaiman, aseguró que los operativos de la policía contra los empleados extranjeros no son algo nuevo.

”Las amenazas contra las empresas en que la mayoría del personal no es saudita datan de hace unos 35 años. Antes había una ley que nos obligaba a asegurar que la proporción de empleados sauditas fuera aumentando con el tiempo”, dijo el empresario.

Las mayores críticas sobre el plan de ”saudización” tiene que ver con su forma de aplicación.

Muchos extranjeros detenidos como Shetty recibieron malos tratos por la policía. El gobierno asegura que son casos aislados y responsabilizó a los oficiales que participaron en los operativos.

Shetty no tiene deseos de culpar a nadie, sólo lamenta lo que le pasó.

”Nos llevaron a un centro de detención, junto a criminales, narcotraficantes e inmigrantes ilegales. Pedimos agua y nos dijeron que si queríamos bebiéramos en el baño, que estaba mugriento. En 24 horas no nos dieron agua ni comida”, señaló.

”La celda tenía capacidad para 80 personas, pero éramos más de 200. Era un lugar tan pequeño para nosotros que nos teníamos que sentar en el suelo apoyando nuestra espalda uno contra otro. Uno de mis colegas tembló de frío toda la noche”, añadió.

La policía obligó a Shetty y a sus tres compañeros de trabajo a raparse la cabeza.

Shetty dijo que, pese a los esfuerzos de su empleador saudita, un ”muy buen hombre y atento ser humano”, él y sus colegas debieron pasar otro día más en prisión, aunque fueron llevados a un lugar un poco más cómodo, donde recibieron alimentos.

Sulaiman señaló que la abrumadora mayoría de los empresarios están contra la ”saudización” inmediata.

”Para nosotros debe ser algo gradual. Hay muchos trabajos que no pueden ser todavía sometidos a este programa. Los sauditas no se presentarían a esos empleos, porque los consideran demasiado serviles”, indicó.

Además, ”estamos en contra de una 'saudización' de 100 por ciento en cualquier sector, porque creemos que debemos retener lo mejor de los extranjeros, para que nuestros hermanos sauditas aprendan de ellos”, añadió.

Mientras, los trabajadores extranjeros como Shetty se encuentran en una encrucijada.

Por un lado, desean permanecer en un país que por años les ha albergado y dado la seguridad de un trabajo, pero por otro, temen ser objeto de presiones y amenazas.

”Quizás ya es tiempo de que empaquemos y, aprovechando lo que aprendimos acá, nos vayamos a otro lado”, dice Shetty, entre sonrisas. (

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