HAITI: Caricom lamenta desamparo de Aristide

La Comunidad del Caribe (Caricom) celebrará este martes en Kingston una cumbre de emergencia en la que se prevén críticas al Consejo de Seguridad de la ONU por no haber actuado antes en Haití.

El renunciante presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide optó por huir a Africa el domingo, luego de varias semanas de enfrentamientos que dejaron más de 80 muertos, y ante el imparable avance de los rebeldes, que buscaban sacarlo del poder.

Los insurgentes son ex miembros del disuelto ejército que lo derrocó en 1991 en un cruento golpe de Estado y varios convictos por violaciones a los derechos humanos.

La Caricom había respaldado a Aristide, pero Canadá, Estados Unidos y Francia sugirieron que dejara el poder.

Los rebeldes rechazaron un plan de paz propuesto por el grupo caribeño, por el cual Aristide compartiría el gobierno con la oposición hasta que se realizaran nuevas elecciones generales en 2006.
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El llamado Frente Revolucionario de Liberación Nacional Haitiana siguió avanzando y finalmente llegó este lunes a Puerto Príncipe.

El grupo rebelde es liderado por el ex jefe paramilitar Louis-Jodel Chamblain y por el ex jefe de policía de Cap-Haitien, Guy Phillippe, también partícipe del complot contra Aristide en 1991.

El primer ministro de Jamaica, Percival James Patterson, quien ejerce la presidencia rotativa de la Caricom, puso en duda que la renuncia de Aristide haya sido ”voluntaria”.

”Estamos obligados a preguntarnos si la renuncia fue en realidad voluntaria, al considerar que los insurgentes tomaron gran parte del país y que la comunidad internacional fracasó en dar el apoyo necesario a pesar de los insistentes pedidos de la Caricom”, dijo Patterson el domingo.

”La salida del presidente Aristide en estas circunstancias establece un peligroso precedente para los gobiernos democráticos en cualquier parte del mundo, pues permite que fuerzas rebeldes expulsen a funcionarios electos de forma legítima”, añadió.

La Caricom le había solicitado el jueves al Consejo de Seguridad de la ONU que enviara una fuerza internacional de paz a Haití de inmediato, pero Estados Unidos y Francia insistieron en que se debía buscar antes una ”solución política” a la crisis.

Tras la renuncia de Aristide el domingo, el Consejo de Seguridad aceptó enviar una fuerza multinacional a Haití por tres meses, que será remplazada por una fuerza de ”estabilización”. Las primeras tropas llegaron al país caribeño el sábado y se esperaban más para este lunes.

El canciller jamaiquino Kenneth Knight advirtió el jueves al Consejo de Seguridad que la inestabilidad en Haití podría afectar a toda la región caribeña. Numerosos refugiados haitianos han llegado a las costas jamaiquinas.

Por su parte, Patterson se esforzó en sus últimas declaraciones en marcar una distinción entre la postura de la Caricom sobre la crisis haitiana y la de las potencias occidentales.

El primer ministro jamaiquino defendió el plan de paz propuesto por el grupo, pues propiciaba la ”solución política” requerida por Washington y París.

Aristide lleguó este lunes a Bangui, capital de República Centroafricana, y se dispone a dirigirse a Sudáfrica, donde solicitaría asilo político, según diversas versiones.

El renunciante presidente aseguró que fue ”derrocado”, y que los rebeldes ”derribaron el árbol de la paz”. Pero, agregó, ese árbol ”volverá a crecer, porque las raíces están bien plantadas”.

Por su parte, el abogado estadounidense que trabaja como asesor y representante legal del gobierno de Haití en el país norteamericano, Ira Kurzban, acusó este lunes a Washington de haber apoyado directamente a los paramilitares que provocaron la salida de Aristide.

”Creo que este grupo está armado, entrenado y financiado por los servicios de inteligencia de Estados Unidos. Es claramente una operación militar. Es un golpe de Estado”, dijo Kurzban en un programa radial de la sudoriental ciudad estadounidense de Miami.

El influyente periódico The Jamaica Observer señaló en su editorial de este lunes que la renuncia de Aristide fue una medida respaldada por Estados Unidos, Canadá y Francia.

”Pese a la apariencia de constitucionalidad que adoptan las potencias occidentales, supuestamente inspiradas en la democracia, lo que pasó en Haití ayer no fue otra cosa que un golpe de Estado. Haití fue violada”, sostuvo el diario.

Mientras, Patterson cuestionó el nombramiento del ex presidente de la Corte Suprema de Justicia Boniface Alexandre como sucesor de Aristide.

El primer ministro jamaiquino señaló que la Constitución de Haití exige la aprobación de dos tercios del parlamento para su nombramiento. Sin embargo, la legislatura terminó sus funciones en enero y todavía no han sido electos los nuevos parlamentarios.

”La inexistencia de un parlamento en Haití pone en duda la legalidad del nombramiento (de Alexandre). Por eso el plan de la Caricom buscaba promover un marco general que permitiera realizar elecciones parlamentarias libres y justas”, señaló Patterson.

El primer ministro señaló que la situación en Haití ahora ”presenta graves problemas que la Caricom debe afrontar”.

El grupo caribeño ”no quiere abandonar al pueblo de Haití, y desea que haya una rápida restauración de la paz y de la estabilidad en ese país, así como el regreso inmediato a la democracia constitucional”, indicó.

La ausencia de un sistema político definido en Haití es uno de los principales problemas, sostuvo el analista Anslem Remy, presidente del Departamento de Sociología de la Universidad del Estado de ese país.

”La pregunta es qué va a suceder. Creo que veremos la formación de alguna coalición general, pues no hay una clara diferenciación ideológica entre los grupos de oposición”, dijo Remy.

El analista sugirió que la Caricom ”debería actuar en forma independiente de Estados Unidos y desarrollar su propia política hacia Haití, país que ingresó al grupo en 2001.

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