ALCA: Cal y arena para plan alternativo

El documento alternativo al ALCA definido por activistas sociales de América no contiene detalles sobre mecanismos, instituciones o plazos para concretarlo, dicen los críticos, pero ilumina desde otro ángulo a las negociaciones en curso.

Tras acumular un abultado expediente de foros, protestas y consultas ciudadanas para oponerse al ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas), organizaciones de la sociedad civil se reunirán esta semana en Miami con el fin de afinar estrategias y presentar el documento titulado ”Alternativa para las Américas”.

La cita se realizará como contraparte de la que celebrarán este jueves y el viernes también en esa sudoriental ciudad estadounidense los ministros de los países que negocian este gran acuerdo comercial.

Esta octava conferencia ministerial se propone dar un empujón a la construcción del tratado impulsado por Washington, afectada por achaques derivados de las discrepancias entre sus integrantes, en especial Brasil y Estados Unidos en el terreno de los subsidios agrícolas, compras gubernamentales e inversiones.

El ALCA aspira a integrar a 34 países, todos los de América salvo Cuba, en un mercado abierto, que según los planes trazados, debería entrar en vigencia a más tardar a fines de 2005.

”El documento Alternativa para las Américas que aspiramos entregar a los ministros en Miami es un ejercicio colectivo de propuestas que sigue abierto a la incorporación de nuevos aportes”, dijo a IPS la dominicana Miosatis Rivas, autora de parte del texto y coordinadora del comité de Mujeres de la Alianza Social Continental.

Esa organización, responsable del documento, indica representar a 45 millones de los 800 millones de habitantes de América y reúne a las principales agrupaciones que se oponen al ALCA en el hemisferio, incluidas las de Estados Unidos y Canadá.

”En ocasiones nos acusan de no tener propuestas contra el ALCA, que sólo nos interesa boicotear ese proyecto, pero eso es falso pues sí las tenemos”, dijo a IPS Héctor de la Cueva, portavoz de la Red Acción de Libre Comercio de México, integrante del comité operativo de Alianza Social Continental.

Según Germán de la Reza, investigador de temas de integración en varias universidades mexicanas, Alternativa para las Américas tiene la bondad de llamar la atención sobre problemas graves como migración, género, derechos humanos y otros, pero no contempla propuestas concretas y verificables en materia comercial.

De llegar a aplicarse, si eso fuera posible, crearía muchas distorsiones, manifestó De la Reza a IPS.

De las poco más de 100 páginas del documento, 70 están dedicadas a temas sociales y a reflexiones sobre lo que la sociedad civil cree son los efectos negativos de los modelos de libre comercio en marcha y de neoliberalismo.

El texto aborda cuestiones de derechos humanos, ambiente, género, trabajo, inmigración, el papel del Estado, inversión extranjera, finanzas internacionales, derechos de propiedad intelectual, acceso a mercados, agricultura, servicios y resolución de controversias.

”Nadie puede estar en contra de las buenas intenciones que presenta el documento, pero hay que decir que no señala el cómo puede aplicarse”, declaró De la Reza.

El documento señala que ”ningún país puede ni debe permanecer asilado de la dinámica de la economía mundial, pero eso no significa que la orientación teórica del libre comercio (que inspira al ALCA) sea la única ni mucho menos la mejor forma de integrarse a la globalización”.

”Nos oponemos a permitir que el mercado mundial defina, con la anuencia de nuestros gobiernos, el futuro de nuestros países y de nuestros pueblos”, añaden los autores del trabajo.

Rivas, quien además de ser parte de Alianza Social Continental integra el no gubernamental Centro de Investigación Económica para el Caribe, admitió que el documento alternativo al ALCA puede tener falencias, aspecto que justifica al indicar que es ”parte de un proceso de reflexión colectiva”.

No obstante, debería ser tomado en cuenta, pues ”contiene los lineamientos de lo que la sociedad civil de América piensa que debe ser el libre comercio continental, proyecto que no rechazamos, pero que debería caminar por otros derroteros escuchando a la sociedad”, expresó.

En 1998, tras las demandas y presiones de múltiples grupos sociales, los gobiernos concertaron una serie de medidas para hacer transparente el proceso de negociación del ALCA y abrir las puertas a la participación de la sociedad civil.

Además, la secretaría del ALCA organizó una serie de encuentros con grupos sociales para discutir el proyecto en sus diversos capítulos y canalizar sus propuestas ante los gobiernos. Hasta la fecha, la secretaría ha recibido alrededor de 170 aportes de organizaciones y personas de América.

La influencia de la sociedad civil ha sido importante en el proceso del ALCA, porque sacó a la luz las negociaciones que casi en secreto llevaban adelante los gobiernos y los responsabilizó de los efectos sociales y económicos de sus acciones, destacó De la Reza.

En su esfuerzo para escrutar e incidir en el proceso, los grupos de la sociedad civil han organizado infinidad de foros, marchas y producido cientos de páginas donde reflexionan sobre el proceso de integración comercial propuesto.

También han organizado consultas populares en varios países en las que miles de personas se pronunciaron contra el proyecto.

”Sí a la vida, no al ALCA” es la arenga que reúne a los grupos contrarios a ese proceso e incluyen a sindicalistas, indígenas, organizaciones humanitarias, iglesias y militantes de partidos de izquierda, entre otros.

El ALCA es un plan diseñado por sectores empresariales y gubernamentales de Estados Unidos para ampliar y reforzar el dominio sobre los pueblos y países del resto de América, recuerdan los activistas. Se trata de una expresión acabada del neocolonialismo, afirman.

De la Cueva indicó que el movimiento social tiene renovado optimismo en su plan de descarrilar el ALCA luego del fracaso en que terminó la V Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, celebrada en septiembre en el sudoriental balneario mexicano de Cancún.

En esa cita, una veintena de países en desarrollo, entre los que se destacaba Brasil, se plantó firme en su demanda de que los países industrializados desmontaran los millonarios subsidios que otorgan a sus agricultores en detrimento del comercio del mundo en desarrollo.

Al final, la discrepancias subieron de tono en los cincos días de reuniones e impidieron alcanzar acuerdos.

”Esperamos que pase lo mismo en Miami y que el ALCA no llegue a ser una realidad, apostamos por ello”, expresó De la Cueva.

A pesar de esos malos augurios, tras la reunión informal de delegados de varios países del 8 de noviembre en Washington para afinar la reunión sobre el ALCA, el canciller brasileño, Celso Amorim, declaró que había ”buenas bases para el éxito de Miami”.

Según trascendió, ante los desacuerdos que persisten entre los futuros socios del ALCA, se habría acordado en Washington cambiar los planes originales y, al menos por ahora, no avanzar hacia una liberalización comercial abierta.

La opción que se baraja es caminar hacia un ALCA de carácter restringido y a varias velocidades, dependiendo de los intereses de cada país o grupo de países.

”Ese sería un ”ALCA light (liviano)” con el que tampoco estamos de acuerdo, así que igual lo enfrentaremos”, declaró De la Cueva.

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