La creciente indignación y hostilidad de Corea del Sur hacia Estados Unidos lo acerca cada vez más a su vecino y rival del Norte, que este jueves anunció la reactivación de sus centrales nucleares en abierto desafío a Washington.
La cancillería de Corea del Norte informó que pondrá en actividad de inmediato sus centrales de energía nuclear, en respuesta a la decisión de Estados Unidos de suspender los envíos de petróleo a Pyongyang.
Washington tomó esa medida luego de que el gobierno norcoreano admitiera en octubre que continuaba con su programa de desarrollo de armas nucleares, en violación de un acuerdo bilateral de 1994 que le permitía recibir petróleo y dos reactores nucleares para fines energéticos a cambio de la suspensión de ese programa.
Tras la admisión del gobierno comunista de Pyongyang, Washington y sus principales aliados en la región, Corea del Sur y Japón, decidieron suspender las exportaciones de crudo a Corea del Norte a partir de diciembre.
Tokio, como medida de presión, también redujo su ayuda humanitaria a Corea del Norte, que pasa por una grave crisis alimentaria.
El gobierno norcoreano causó conmoción en la región con la revelación de sus planes nucleares y recibió presión incluso del gobierno comunista de China, que detuvo semanas atrás por delitos de fraude a un influyente funcionario norcoreano.
Sin embargo, Pyongyang se acerca cada vez más a Seúl, donde se percibe un creciente malestar por la política exterior de Washington y en especial por la actitud de las fuerzas estadounidenses desplegadas en territorio surcoreano.
Cada semana, decenas de miles de estudiantes surcoreanos caminan con velas en sus manos por las calles de las principales ciudades para protestar contra la absolución el mes pasado en un tribunal militar de dos soldados estadounidenses que atropellaron a dos jóvenes surcoreanas.
Me siento humillada por la actitud arrogante de Estados Unidos. Mis mejores amigas murieron por culpa de soldados de ese país, pero Corea del Sur no pudo traerlos a juicio, dijo Kim Young Chull, una estudiante surcoreana de 15 años que se unió a una manifestación.
Los 37.000 soldados estadounidenses desplegados en Corea del Sur sólo pueden ser juzgados por tribunales militares de su propio país, conforme a un acuerdo entre Seúl y Washington.
El malestar contra Washington entre los surcoreanos es tan fuerte que la semana pasada una delegación de congresistas de Estados Unidos debió suspender una visita oficial a Seúl por las manifestaciones.
Incluso, estudiantes surcoreanos protestaron por la última película de James Bond, Die another day (Otro día para morir), porque presenta a Corea del Norte como un lugar cruel y malvado, humillando así a toda la cultura coreana.
El Norte intenta explotar este sentimiento antiestadounidense en el Sur, y ahora destaca los lazos históricos y culturales entre ambos países.
Compartimos la indignación de Corea del Sur por la arrogancia de Estados Unidos, que dejó ir de aquí a los soldados que mataron a nuestras estudiantes y debieron recibir un castigo, señaló un locutor de la radio estatal norcoreana.
El Norte y el Sur permitieron este año una serie de reuniones de familias separadas desde la guerra que enfrentó a ambas partes de la península entre 1949 y 1953, iniciando así un tímido proceso de reconciliación.
Ambos países acordaron el mes pasado crear un complejo industrial conjunto de 3,3 millones de metros cuadrados en la meridional provincia norcoreana de Gaesong, 70 kilómetros al norte de Seúl.
Pyongyang y Seúl esperan que, si el plan prospera, unas 300 compañías surcoreanas emplearán a 250.000 trabajadores del Norte y 360.000 del Sur en fábricas textiles, de cuero y metal instaladas en Gaesong para 2004.
Estoy considerando mudarme a Gaesung, dado que ofrece mano de obra barata y de calidad, y además son nuestros hermanos, dijo Hwang June Ho, responsable de una fábrica textil en Seúl.
Pyongyang anunció que seguirá adelante con sus proyectos con Seúl, incluso el de reconectar las líneas ferroviarias entre los dos países.
Pero analistas ponen en duda los beneficios que pueda traer este acercamiento a Corea del Norte, que atraviesa una severa crisis económica y sufrirá cada vez más coacción de Estados Unidos desde que admitió que mantiene sus programas nucleares.
Aun cuando una compañía surcoreana haga un zapato a bajo costo en Gaesung, no podrá exportarla a Estados Unidos por las sanciones que Washington impondrá a los productos fabricados en territorio norcoreano, señaló Shing Ji Ho, investigador del estatal Instituto para el Desarrollo de Corea, de Seúl.
Corea del Norte prohibió el uso de dólares en su territorio y los reemplazó por euros, en protesta por la decisión de Washington de suspender su ayuda petrolera.
La prohibición también es vista como un intento de sacar a la luz los dólares que tienen en secreto muchos norcoreanos, usados en el mercado negro e ingresados en el país por comerciantes chinos.
Roh Moo Hyun, el candidato presidencial del gobernante Partido Democrático del Milenio para las elecciones de este mes en Corea del Sur, apoya la política de acercamiento con el Norte que lleva adelante el presidente Kim Dae Jung.
Roh tiene una actitud más crítica a la política de Estados Unidos hacia Corea del Norte que la que presenta su principal rival, el candidato del opositor Gran Partido Nacional, Lee Hoi Chang.
Corea del Norte está nerviosa porque se ve cada vez más aislada de la comunidad internacional. Corea del Sur parece ahora ser la única nación que puede ayudarla económicamente, señaló Lee Won Sup, periodista del diario surcoreano Hangyere.
Lo que sucede es que Estados Unidos, China y Japón se volvieron insensibles a la crisis alimentaria norcoreana, opinó Won Sup. (FIN/IPS/tra-en/amy/js/rp/mlm/ip/02


