Este viernes se cumplirá un mes del comienzo del hundimiento del petrolero Prestige en aguas del océano Atlántico al norte de España, que produjo un grave derrame de fuel, sin que se aviste una solución a la tragedia.
El Prestige, cargado con más de 70.000 toneladas de fuel, se dirigía de Letonia a Singapur cuando se averió el 13 de noviembre, cerca de las costas de la noroccidental comunidad autónoma de Galicia.
Al día siguiente fue remolcado hacia alta mar y el 19 de noviembre se hundió a unos 250 kilómetros del cabo de Finisterre, extremo occidental de la península Ibérica.
Desde entonces, toneladas de fuel derramado llegaron a las septentrionales costas de Galicia, Asturias y País Vasco, tres de las 17 comunidades autónomas que integran España, y se acercan a las de Portugal y Francia sin que se haya detenido la pérdida desde el barco hundido.
La llamada marea negra de fuel que alcanza playas, islas y rías tiene su contraparte en la marea blanca formada por miles de voluntarios españoles y de otros países, que emplean vestimentas de color blanco para recoger combustible del mar y las costas, y mitigar sus desastrosos efectos.
Tras el anuncio hace un mes de que el Prestige comenzaba a hundirse, el gobierno español presidido por José María Aznar reaccionó en forma lenta y contradictoria.
Portavoces gubernamentales afirmaron que no había peligro, y las autoridades contemplaron diversas alternativas, entre ellas llevar el buque a puerto.
Unas 20.000 toneladas de combustible ya se derramaron y llegaron a las costas, y más de 50.000 más permanecen dentro del casco del Prestige, a 3.600 metros de profundidad.
Este viernes y el sábado se realizará un encuentro sindical europeo en La Coruña, la mayor ciudad gallega, para analizar las consecuencias laborales y sociales del desastre ecológico.
Participarán de esa reunión representantes de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), la Federación Europea del Transporte y las centrales sindicales españolas, francesas y portuguesas.
En el encuentro se aprobará una declaración para pedir al gobierno y a las instituciones de la Unión Europea reparación de daños y medidas preventivas de una catástrofe similar, dijeron a IPS fuentes de las dos centrales sindicales españolas, Unión General de Trabajadores y Confederación de Comisiones Obreras.
Esos dos objetivos, así como la defensa del ambiente y los puestos de trabajo, son compartidos por la CES, la oposición política española y organizaciones no gubernamentales
Los voluntarios que forman la marea blanca cooperan con funcionarios civiles y militares, y con empleados de empresas contratadas para realizar tareas de limpieza.
Eso amortigua los daños presentes, pero todos coinciden en que el gran desafío es evitar que se produzca otra catástrofe como la causada por el hundimiento del Prestige.
Uno de los grandes problemas reconocidos por todas las partes es la navegación de buques basura, denominados así el tipo de mercancías que transportan y por su inadecuación técnica para esa tarea.
La organización no gubernamental (ONG) ambientalista Greenpeace envió este jueves un mensaje a los mandatarios de la Unión Europea, que se reunirán este viernes y el sábado en Copenhague, para instarlos a garantizar en forma urgente la seguridad del transporte marítimo.
Ese grupo internacional demandó que se establezcan criterios de responsabilidad plena e ilimitada para todos los participantes en la cadena de custodia del petróleo transportado por mar, incluyendo a dueños, gestores y operadores de los barcos, compañías fletadoras y propietarios de la mercancía.
Esos responsables deben asegurar compensación inmediata y total de los daños a víctimas de catástrofes ecológicas causadas por petroleras, alegó la ONG, que pidió también a la UE prohibir la navegación de buques sin doble estructura de casco, como el Prestige y unos 1.000 más de los 1.800 que están en actividad.
Hay que comenzar ya a planificar la evaluación de daños. Es imprescindible conocer la extensión de la zona afectada, no sólo de la zona intermareal, sino también de los fondos marinos. Y hay que retirar inmediatamente el fuel del mar, enumeró Juan Freire, de la Universidad de La Coruña.
Representantes de los científicos de esa universidad y de las otras dos de Galicia denunciaron que sus investigadores son ignorados por el gobierno central y el gallego, que no les han solicitado asesoramiento ni otras formas de colaboración.
No ha habido un plan de protección. A partir de ahora es imprescindible escuchar al mundo científico, para, por ejemplo, establecer reservas en ciertas zonas de especial sensibilidad, afirmó Alberto Velando, de la Universidad de Vigo.
De no cambiar sustancialmente las cosas, un accidente como éste volverá a suceder. Será el mes que viene, el año que viene o dentro de otros 10 años, pero ocurrirá, dijo a IPS Juan López de Uralde, director ejecutivo de Greenpeace España. (FIN/td/mp/en/02


