Industriales y agricultores de Perú presionan al gobierno para que apunte todas sus baterías hacia el ALCA y prescinda del proceso de consolidación de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Los empresarios y el gobierno de Alejandro Toledo discuten sobre la orientación del comercio exterior, mientras la atención de los peruanos se concentra en las elecciones regionales y en las protestas por problemas económicos.
Se trata de dar prioridad a la inserción de Perú en las negociaciones para crear el ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas), promovida por Estados Unidos, o de profundizar la integración de la CAN, donde es socio de Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela.
A pesar de que ambas opciones estratégicas no son excluyentes, empresarios y agricultores proponen directamente abandonar la CAN, abrazar el ALCA y hasta negociar un acuerdo bilateral de comercio con Estados Unidos.
Los promotores de la unión al ALCA, ahogados por la estrechez del mercado interno, señalan que el resto de los países andinos producen casi lo mismo que Perú y que es preferible tentar suerte y correr el riesgo de asociarse con el poderoso y expansivo mercado estadounidense.
Las exportaciones peruanas a la CAN representan sólo siete por ciento de su comercio exterior, mientras que las ventas a Canadá, Estados Unidos y México, que conforman el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ascienden a 30 por ciento.
Pero no todos en Perú están convencidos de la conveniencia del ALCA y algunos, como el economista Humberto Campodónico, son escépticos respecto de la real voluntad política de Washington de sacar adelante su proyecto.
Campodónico coincide con la apreciación del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, respecto de que el ALCA es casi una anexión a la economía estadounidense y no un simétrico esquema de integración.
Otro experto, Hugo Aquino, precisó que Lula se propone potenciar la integración de América del Sur y ofrece ayudar a la CAN a conformar una zona de libre comercio con el Mercosur (integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), aunque ese bloque aparece ahora poco atractivo por la crisis argentina.
El principal argumento de quienes prefieren el ALCA por sobre la CAN son las ventajas obtenidas de Estados Unidos en la ley de Promoción Comercial Andina y de Erradicación de Drogas (Atpdea), promulgada el 6 de agosto y que renovó y amplió las facilidades para las importaciones de Bolivia, Colombia, Perú y Ecuador.
La Atpdea, que entrará en vigor en los próximos días, es heredera del Tratado de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPA), que caducó en diciembre del año pasado y gracias al cual las exportaciones peruanas a Estados Unidos pasaron de 16 millones en 1993 a 726 millones en 2001.
Obviamente, las empresas que escaparon de la crisis del mercado interno gracias al ATPA y ahora tienen la perspectiva del Atpdea defienden la extensión indefinida de la dependencia comercial con Estados Unidos a través del ALCA, cuya puesta en marcha se prevé en 2006, el año que caduca la Atpdea.
Perú debe ingresar al ALCA, aunque los otros países andinos no lo acompañen. Si los demás desean esperar para entrar al ALCA mas allá de 2006 tendremos que ir solos, pero creo que no será necesario ese paso extremo, declaro el ministro de la producción, Eduardo Iriarte.
Sin embargo, creo que a Perú le conviene adelantar en todo lo posible su incorporación al ALCA, para acceder a su gigantesco mercado, añadió Iriarte, para luego expresar que el gobierno ha comenzado a realizar contactos con el TLCAN.
Por su parte, el ministro de Economía y Finanzas, Javier Silva Ruete, se situó en la acera opuesta de su par Iriarte al sostener que Perú sólo puede entrar al ALCA a través de la CAN.
Silva Ruete recibió el respaldo de la Unión Europea (UE), cuyo representante en Lima, Mendel Goldstein, mostró preocupación por la posibilidad de que Perú abandone la CAN y comentó que a este país le conviene negociar en el ALCA formando parte de un bloque, porque tendrá más fuerza negociadora.
Aprovecho Goldstein para destacar que Perú, al igual que los demás países andinos, ha recibido de la UE ventajas arancelarias, con acceso casi libre para casi todos sus productos.
En la VII Cumbre Ministerial del ALCA, realizada el 1 de este mes en Quito, se evidenciaron discrepancias importantes respecto del ritmo de las negociaciones para conformar el bloque que abarca a 34 países de América, todos excepto Cuba.
Washington instó a los gobiernos de la región a integrar sus mercados, pero se manifestó poco dispuesto a discutir los subsidios que concede a su producción agrícola, principal punto de conflicto con América del Sur.
Perú es miembro fundador de la CAN, creada en 1969 con el nombre de Pacto Andino, pero desde 1992 está con un pie afuera y otro adentro, pues discrepa con el esquema arancelario de cuatro niveles que obliga a sus cuatro socios, que van de 10, 15 y 20 por ciento.
La CAN debe finalizar en las próximas semanas su discusión sobre la definición del arancel externo común, paso indispensable para convertir al bloque en una unión aduanera. Perú debería acatar a partir de enero ese esquema arancelario o quedar fuera del bloque.
Las negociaciones al respecto se estancaron a mediados de octubre, cuando se aprobó el plan para 62 por ciento de los casi 7.000 productos que constituyen el universo arancelario de la CAN.
El viceministro peruano de Comercio Exterior, Alfredo Ferrero, apuntó que es probable que sólo se alcance a definir un arancel común sobre 83 por ciento de los productos, porque hay rubros en los que es casi imposible alcanzar consenso.
Ferrero y el presidente de la Asociación de Exportadores, Alfonso Velázquez, consideraron que el remanente podría resolverse mediante la creación de un mecanismo diferente, que puede ser una franja arancelaria.
El vicepresidente de la asociación empresarial ComexPerú, José Chlimper, propuso que las franjas arancelarias sean flexibles y transitorias, sin perder de vista el objetivo común, que deben ser las negociaciones del ALCA. (FIN/IPS/al/dm/if/02


