El cambio climático y el avance agrícola y urbano son los mayores peligros que afrontan los vulnerables ecosistemas de montaña, advirtió este lunes en Londres el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).
El cambio climático, la invasión agrícola y el desarrollo de infraestructura fueron identificados como las tres mayores amenazas a las montañas, dijo este lunes a la prensa el director del Pnuma y del Centro Mundial de Seguimiento a Largo Plazo de la Conservación (WCMC), Mark Collins.
Las montañas son también son afectadas en menor medida por factores naturales, incendios y conflictos humanos, observó Collins.
La agricultura y la ganadería han domesticado gran parte de las regiones montañosas agrestes. Casi la mitad de las zonas montañosas de Africa se encuentran bajo el yugo del arado, seguidas por las sudamericanas, advirtió el informe Mountain Watch, redactado por el Pnuma y el WCMC.
En Africa, 10 por ciento de las áreas montañosas se han convertido en zonas de cultivo y 34 por ciento en campos de pastoreo. Esta tendencia erosiona los suelos y provoca inundaciones, de acuerdo al estudio.
En América del Norte y Central, sólo 14 por ciento de las zonas de altura son explotadas con fines agropecuarios, nueve por ciento para la cría de ganado y cinco por ciento para plantaciones.
Pero buena parte de esas áreas ricas en diversidad biológica, se encuentran ahora amenazadas, alertó el informe del Pnuma.
En cambio, las montañas permanecen inalteradas en Groenlandia, si bien serán las más afectadas por el recalentamiento global, y 98 por ciento de ellas sufrirán un severo cambio climático para 2055, pronosticó el estudio.
La capa de hielo del pico africano Kilimanjaro podría desaparecer en menos de 20 años si se mantiene el ritmo de derretimiento actual debido al recalentamiento global.
Los glaciares de la cordillera Blanca, en Perú, se están derrumbando desde al menos los años 70, sumando una pérdida de 75 por ciento de su área en 25 años.
En 2035, casi un cuarto de las zonas montañosas del mundo podrían verse gravemente impactadas por el desarrollo de infraestructura vial, minera, hidroeléctrica y petrolera, alertó el informe.
Un cuarto de los territorios del planeta está cubierto por montañas, en las que vive un quinto de la población mundial, sostuvo Collins.
Pero esas regiones son escenarios de conflicto en una proporción extremadamente alta, las comunidades que las habitan suelen ser marginadas y sus lenguas están desapareciendo, añadió.
En las montañas de América del Norte se han perdido muchas lenguas nativas, aseveró Collins.
Sin embargo, no todas son malas noticias. Por ejemplo, los Alpes austríacos tienen ahora más especies animales y vegetales que antes, sostuvo el experto.
En Suiza, la cubierta forestal de las montañas fue incrementada en 60 por ciento para proteger a la población de avalanchas e inundaciones, mientras los cultivos de terrazas en muchas zonas montañosas están ayudando a estabilizar los suelos, aseveró el informe.
Las graves inundaciones que padeció Europa este año se deben al mal manejo de las montañas, según Andrei Iatsenia, coordinador del programa de montañas del Pnuma.
Lo que ocurre en las montañas no concierne sólo a las poblaciones que las habitan, sino a cientos de millones que viven en las zonas bajas circundantes, explicó.
En ese sentido Iatsenia señaló la cuestión del uso compartido del agua, que será la mayor fuente de conflictos en este siglo, afirmó.
Las montañas son los tanques de agua del planeta. Debemos actuar para conservarlas en beneficio de los pueblos montañeses y de toda la humanidad, sostuvo el director ejecutivo del Pnuma, Klaus Toepfer, en un comunicado divulgado con el lanzamiento del informe.
El documento Mountain Watch será discutido en la Cumbre Global de las Montañas, que se efectuará del 29 de este mes al 1 de noviembre en Bishkek, capital de Kirguizstán, a la que asistirán entre 6.000 y 7.000 delegados y varios jefes de Estado y de gobierno.
Se espera que el documento sea la base de la plataforma de acción de la cumbre —celebrada en coincidencia con el Año Internacional de las Montañas— para proteger los sistemas montañosos en este siglo.
El informe es una fotografía instantánea global, según palabras de Collins, por ser la primera evaluación basada en mapas del cambio ambiental de las montañas y sus implicancias para el desarrollo sustentable.
Esa instantánea exhibe un escenario de factores, como presión atmosférica y disponibilidad de oxígeno, perfiles de población, diversidad biológica y cultural, recursos hídricos y forestales y bosques nubosos.
Sin embargo, aún se trata de un reporte preliminar, dijo Collins. El Pnuma está preparando un detallado atlas de las montañas, que será publicado el año próximo.
Algunas de esas imágenes instantáneas señalan, por ejemplo, que las montañas sudamericanas son particularmente vulnerables a terremotos destructivos, con casi 88 por ciento de sus áreas en riesgo, o que Noruega alberga la última población europea de renos silvestres de montaña, pero están perdiendo sus áreas habitables más velozmente que nunca antes en la historia.
El estudio Mountain Watch aspira a ser pionero de lo que define como ciencia de las montañas, pues explora las complejas relaciones entre las cuencas altas y bajas, los bosques de montaña y las praderas y los pueblos montañeses y los habitantes de centros urbanos. (FIN/IPS/tra-eng/ss/raj/dcl/en/02


