AMBIENTE-RIO+10: Cumbre deja 300 toneladas de basura

La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que discutió hasta el miércoles cómo abatir la pobreza y proteger el ambiente, dejó en la ciudad sudafricana de Johannesburgo 331 toneladas de basura y liberó 290.000 toneladas de dióxido de carbono.

El jueves por la mañana, decenas de trabajadores recogían bolsas, envases metálicos y vasos descartables, mientras otros barrían los desperdicios que los delegados habían dejado caer en las calles adyacentes a los centros en que se realizó la Cumbre.

Los organizadores de la conferencia pusieron en marcha la iniciativa ”Poniendo verde la Cumbre”, un intento de que la logística y desarrollo de la reunión se rigieran por parámetros ambientalmente responsables, sin dañar los recursos naturales de la ciudad.

Es la primera vez que una conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se lleva a cabo intentando minimizar su impacto ambiental.

La iniciativa midió el consumo de energía y agua y la producción de basura y gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono, desde el 17 de agosto, cuando comenzaron reuniones paralelas, hasta el miércoles, en los cinco grandes centros donde se reunieron decenas de miles de delegados.

La cita se desarrolló en el centro de convenciones de Sandton, sede de las negociaciones oficiales, Ubuntu Village, lugar que alojó varias exhibiciones, el Foro Global, donde se reunió la sociedad civil, el hotel Hilton, para de los representantes del sector privado, y el hotel Crowne Plaza, sede de las deliberaciones de los gobiernos locales.

De las 331 toneladas de basura producida, la iniciativa recicló 76,4 toneladas.

El reciclaje fue importante, sobre todo ”si se lo compara con el promedio de cinco por ciento (de la nororiental provincia) de Gauteng”, dijo Mary Metcalfe, integrante del Consejo Ejecutivo de la provincia donde se encuentra Johannesburgo.

No era realista esperar que la conferencia fuera completamente amigable con el ambiente y ”Poniendo verde la Cumbre” sólo pretendía reducir el impacto del encuentro en los recursos naturales de la provincia así como elevar la conciencia pública sobre la necesidad de reciclar los residuos, añadió Metcalfe.

Gauteng produce casi cinco millones de toneladas de basura por año ”y las autoridades locales gastan 151 millones de dólares en recolección y disposición final. Si logramos aumentar el porcentaje de reciclado a 25 por ciento, entonces las iniciativas de la cumbre habrán dejado un legado valioso”, sostuvo.

El consumo de agua y energía y la producción de basura en los centros donde se celebró el encuentro aumentó hasta un pico de 127 por ciento respecto del promedio anual, y se mantuvo en 58 por ciento por encima de la media en los últimos días del encuentro.

Las emisiones de gases invernadero procedieron fundamentalmente de los viajes en avión de los delegados y del uso de combustible y electricidad en la ciudad.

El proyecto Legado Climático de Johannesburgo intentó que visitantes, empresas y gobiernos asistentes ”neutralizaran” las emisiones que produjeran invirtiendo en planes de energía sustentable.

Unas 40.000 toneladas de dióxido de carbono se neutralizaron comprando certificados del fondo de Legado Climático, que reunió 350.000 dólares destinados a promover la energía renovable en comunidades pobres de Sudáfrica, que requieren tecnologías eficientes para cocinar, calentarse y alumbrarse.

En muchos casos, las nuevas técnicas reemplazarán la quema de carbón y leña u otras fuentes contaminantes. Las emisiones de carbono que se eviten con las nuevas tecnologías se restarán a la contaminación producida por los delegados, que serán así ”neutrales”.

Uno de esos planes es equipar el hospital sudafricano Chris Hani Baragwanath, el mayor de Africa austral, con sistemas más eficientes de electricidad, calefacción y agua. La tecnología propuesta reduciría las emisiones de carbono del hospital y los fondos que destina a pagar la energía.

Existe una creciente preocupación sobre el daño ambiental que causan las grandes conferencias, dijo el coordinador regional del Fondo para el Medio Ambiente Mundial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Nik Sekrhan.

En 2001, dos millones de personas asistieron a 9.000 encuentros y talleres en 40 países, añadió Sekrhan.

La iniciativa concluirá con un informe sobre sus experiencias que será entregado a la ONU y a otras organizaciones que celebran grandes encuentros. (FIN/IPS/tra-eng/as/mn/dcl/en/dv/02

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