R.D. CONGO: Activistas piden que ONU haga más que observar

Organizaciones humanitarias preocupadas por nuevos episodios de violencia en República Democrática del Congo (RDC) pidieron que los observadores en el país de la Organización de las Naciones Unidas se conviertan en una fuerza activa por la paz.

Unos 300 activistas protestaron ante el cuartel general en Kinshasa de la Misión Observadora de las Naciones Unidas en Congo (MONUC), para demandar que ésta desempeñe ”un papel más claro como fuerza de mantenimiento de la paz”.

La MONUC cuenta con más de 3.000 soldados, pero fue creada por el Consejo de Seguridad del foro mundial para actuar como observadora.

En las últimas semanas, se han reiterado enfrentamientos entre grupos insurgentes de RDC en la nororiental ciudad de Kisangani, de unos 500.000 habitantes y bajo control rebelde, pese a la reanudación en febrero de conversaciones de paz, en la nororiental ciudad sudafricana de Sun City.

Combates en esa ciudad entre las dos facciones en que se dividió hace tres años la Unión por la Democracia Congoleña, uno de los grupos insurgentes que actúan en el país, causaron la muerte de por lo menos 32 personas, 13 de ellas civiles, según la Red Regional Integrada de Información de las Naciones Unidas (IRIN, por sus siglas en inglés).

Una de esas facciones es apoyada por Ruanda y se identifica con el nombre de la oriental ciudad de Goma, cerca de la frontera con ese país, donde está su base central. La otra se autodenomina Original, y es respaldada por Uganda.

El arzobispo católico de Kisangani, Laurent Monsengwo, afirmó que los muertos fueron unos 50, con base en fuentes eclesiásticas, y grupos de la sociedad civil aseguran que hubo 250.

La MONUC sólo verificó la muerte de 23 personas del 14 al 21 de mayo, algunas de las cuales fueron mutiladas según el portavoz de la misión, Hamadoun Toure.

Participaron en la protesta ante la sede de la MONUC representantes de las mujeres de la región de Kisangani, que entonaron consignas contra Ruanda y la fación de Goma.

”Hemos venido a expresar nuestra decepción por la ineficacia de la MONUC ante una pesadilla humanitaria como la que acaba de ocurrir en Kisangani”, señaló Elise Mulimuzi, portavoz de la organización no gubernamental (ONG) local Comité Coordinador Nacional de Mujeres en Desarrollo.

”Sumamos nuestras voces de protesta a otras de la sociedad civil de Kinshasa, contra el baño de sangre en Kisangani bajo la nariz de la MONUC, que observó sin hacer nada”, afirmó el director de la ONG Centro Nacional de Apoyo al Desarrollo y Participación Popular, Baudouin Hamuli,

”La comunidad internacional no debe ser engañada por las maniobras dilatorias de Ruanda y la facción de Goma, cuyo único objetivo es militarizar Kisangani, contra las resoluciones del Consejo de Seguridad”, añadió.

Un grupo de funcionarios civiles y militares de la MONUC encabezados por Toure salió a dialogar con los manifestantes, una de cuyas demandas es que la comunidad internacional investigue los incidentes en Kisangani.

Toure dijo a lo activistas que comprendía su dolor y su ira ante los hechos en esa ciudad, y aseguró que es injusto responsabilizar a la MONUC de lo que ocurrió.

Las hostilidades en Kisangani estallaron el 14 de mayo, luego de que la facción Original instó por radio a la población de esa ciudad a levantarse contra Ruanda y la facción de Goma, y pidió la ”inmediata evacuación de Kisangani por parte de todos los ruandeses”.

”No queremos que Ruanda ocupe Kisangani. Los congoleños podemos resolver solos nuestros problemas”, añadió.

El grupo de Goma atribuyó en primera instancia los actos de violencia a unos 15 renegados de sus filas, pero el 15 de mayo acusó a Kinshasa y al oficialista Movimiento de Liberación del Congo de provocar los enfrentanmientos para reconquistar Kisangani. Luego informó que investiga los incidentes.

”Debemos averiguar quién hizo qué, para que todos los congoleños sepan la verdad. Nuestro movimiento no fue creado para asesinar, sino para ayudar a la gente a lograr libertad y un Estado de derecho”, dijo un portavoz de esa facción a la IRIN.

El conflicto en RDC comenzó en agosto de 1998, luego de que el entonces presidente Laurent-Desiré Kabila ordenó salir del país a tropas y asesores militares de Ruanda que lo habían ayudado el año anterior a derrocar a Mobutu Sese Seko, dictador desde 1965.

Seis países vecinos están involucrados en la guerra civil. Burundi apoya a insurgentes, como Ruanda y Uganda, mientras Angola, Namibia y Zimbabwe respaldan al gobierno, que tras la muerte de Kabila en 2001 es ejercido por su hijo, Joseph. (FIN/IPS/tra-eng/jk/sz/mn/mp/ip hd/02

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