Muchos ciudadanos de Zimbabwe que acudieron a las urnas este sábado para elegir presidente no habían podido votar después de hasta 10 horas de espera, una demora que originó choques entre civiles y policías y que, según la oposición, fue deliberada.
Las causas de la demora serían cambios de último minuto a las leyes electorales, modificaciones en el registro de votantes habilitados y reducción en el número de centros de votación en las ciudades, según observadores.
El principal candidato de la oposición, Morgan Tsvangirai, acusó al gobierno de enlentecer deliberadamente el proceso de votación, que debería concluir este domingo, en las áreas urbanas, donde su Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) tiene más apoyo.
«La intención es frustrar a la mayor cantidad posible de votantes urbanos», afirmó Tsvangirai.
Al menos 12 personas resultaron heridas en el primer día de los comicios cuando la policía dispersó con bastones y gases lacrimógenos a un grupo de votantes que intentaba entrar por la fuerza en un centro de votación en Harare, la capital de este país sudafricano.
El periodo previo a estas elecciones estuvo marcado por la violencia y por denuncias de intimidación e intento de fraude por parte del gobierno de Robert Mugabe, quien está en el poder desde la independencia de Gran Bretaña, en 1980, y procura una nueva reelección.
Mugabe hizo aprobar una ley electoral que fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia, limitó el número de observadores electorales extranjeros e hizo participar al ejército en la organización de los comicios.
Cerca de 5,6 millones de ciudadanos están habilitados para emitir el sufragio, pero todavía existe gran confusión sobre el registro de votantes, que fue publicado a último momento.
El presidente Mugabe emitió su voto en el municipio de Highfields, en Harare, donde predijo su victoria y acusó a la oposición y a los críticos extranjeros de haber decidido ya que si él gana, es porque las elecciones fueron arregladas.
«Hay un preconcepto contra el presidente Mugabe y a favor de la oposición», declaró.
En Harare, el bastión del MDC, los votantes estaban frustrados por la lentitud del proceso de votación.
Muchos de ellos opinaron que la demora es una estrategia deliberada del gobierno para evitar que voten y cuestionaron la reducción de los centros de votación en la capital, que tiene casi 900.000 votantes registrados.
Sin embargo, en las áreas rurales, donde el apoyo al partido de gobierno (ZANU-PF) es fuerte, el número de centros de votación fue aumentado.
«¿Por qué disminuyeron el número de centros de votación donde hay más votantes? Llegamos aquí a las 4 de la madrugada y aquí seguimos», protestó un hombre.
Otro relató que dos personas se desmayaron mientras hacían fila. «Necesitamos más días para votar», dijo.
La coalición Crisis en Zimbabwe señaló que «parece haber una estrategia bien organizada para reducir la participación electoral en detrimento de la oposición».
Pero las autoridades replicaron que las demoras fueron ocasionadas por una participación electoral inesperadamente alta, y señalaron que algunos centros permanecieron abiertos más allá de la hora de cierre prevista.
«Garantizamos el derecho de todos a votar, y si es necesario extenderemos el plazo de votación» más allá del domingo, como estaba previsto, aseguró el ministro de Justicia, Patrick Chinamasa.
Por su parte, Tsvangirai sufragará en Harare este domingo, en coincidencia con su cumpleaños número 50. Encuestas no oficiales otorgan al antiguo líder sindical una leve ventaja sobre Mugabe, de 78 años.
En medio de una economía en ruinas, Tsvangirai prometió trabajo y comida para la población si resulta elegido.
«Tenemos un plan de recuperación económica y estabilización acorde a las necesidades y aspiraciones de todos los ciudadanos comunes de Zimbabwe», aseguró el líder opositor. (FIN/IPS/tra-en/lm/mn/mlm/ip-hd/02


