ZAMBIA: Miles de desempleados al retirarse gigante del cobre

La decisión de la segunda compañía minera del mundo, Anglo American Corporation, de retirarse de Zambia, dejará sin sustento a la industria nacional que depende de la explotación del cobre, y sin futuro a más de 10.000 trabajadores.

La corporación anunció que se retirará en abril de la empresa Konkola Copper Mines, 65 por ciento de la cual le pertenece, pues la caída del precio internacional del cobre hace inviable la producción.

El presidente de Zambia, Levy Mwanawasa, intentó tranquilizar al mercado asegurando que su gobierno retomará el control de la empresa en forma transitoria, mientras busca otro socio internacional que se ocupe de la explotación. Pero el futuro de los yacimientos es incierto.

El cinturón del cobre, como se conoce a la región central donde se encuentran los principales yacimientos, es el corazón de la industria de Zambia, 90 por ciento de la cual depende de la minería.

«Cuando las minas no funcionan, todo se ve afectado, la refinería, los proveedores de equipos y sustancias químicas y los fondos para las escuelas y hospitales. Nuestro mundo se detiene», afirmó Jones Kabwe, propietario de una empresa de electricidad que sirve a la minería.

No se debería permitir que las empresas abandonen a la gente como lo hizo Anglo American, dijo el maestro Matthias Zulu, quien trabaja en una de las pocas escuelas cercanas a las minas que permanecen funcionando.

«Esto es criminal. Hay mucho más en juego que lo que creen (los ejecutivos de Anglo) y no pueden simplemente salir volando», agregó.

El desarrollo económico y político del país siempre estuvo atado a la suerte de la industria del cobre, su primer rubro de exportación.

El territorio fue administrado entre 1890 y 1923 por la British South Africa Company, a la que el imperio británico otorgó derechos exclusivos para la exploración y explotación de yacimientos en su colonia, llamada entonces Rodesia del Norte.

En 1924, cuando expiró la concesión, el territorio pasó a ser protectorado británico y la Anglo American comenzó a operar.

Cuando el país alcanzó su independencia en 1964, la firma se convirtió en una de las dos mayores industrias mineras presentes en Zambia, junto a Rhodesia Selection Trust.

En 1969, cuando ambas compañías habían obtenido enormes ganancias con escasa inversión, las minas fueron nacionalizadas, aunque concediendo a las dos empresas la administración y los contratos de venta por los siguientes diez años.

Entonces Lusaka decidió adquirir 60,3 por ciento de las acciones de ambas empresas, dando origen a la estatal Zambia Consolidated Copper Mines (ZCCM).

Desde entonces la mala administración, la caía de los precios y el papel de Zambia en las guerras civiles de sus vecinos condujeron a una marcada crisis económica.

En los años 90, el gobierno se vio obligado a ceder parte de la empresa estatal a privados.

El desempleo de 49 por ciento, la carencia de productos básicos y la mala calidad de los bienes y servicios alimentaron el descontento de la población.

Mediante la asistencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial se inició la privatización de las empresas estatales.

La venta de la ZCCM despertó polémicas, pues los críticos aseveraban que Zambia vendía su soberanía.

Anglo American quería adquirir en exclusividad la empresa estatal, pero el gobierno decidió dividirla en dos y reservarse una parte de las acciones de cada nueva compañía.

Nacieron así la KCM y la Konkola Deep Mine. En 2000, Anglo American adquirió la KCM y prometió una inversión de más de 1.000 millones de dólares.

Apenas dos años después, y tras haber registrado pérdidas por 35 millones de dólares, Anglo American se retira.

La recesión de la economía mundial derrumbó los precios del cobre y el cobalto, provocando el cierre de las operaciones más costosas en varias regiones del mundo.

Sin embargo, la decisión de Anglo fue criticada duramente por el representante del FMI en Zambia, Mark Ellyne. El funcionario desestimó los argumentos de la compañía, arguyendo que el precio del cobre está comenzando a mejorar y que otras minas de cobre en varios países han logrado sobrevivir.

Algunos empleados y gerentes de KCM pusieron en marcha un plan de salvataje que supone el compromiso de los accionistas, el establecimiento de un sistema de comunicación efectivo y la profundización de la calidad productiva.

Los empleados de rango medio y los trabajadores de los yacimientos, con escasa preparación profesional, son los que afrontan una perspectiva más negra.

Antes de la privatización, el sector era uno de los más favorecidos por la estabilidad laboral y los beneficios sociales.

Los mineros contaban con una completa cobertura de seguridad social. La ZCCM heredó las excelentes escuelas y centros sanitarios construidos por Anglo American para su personal extranjero, que pasaron sin costo a servir a los trabajadores.

El personal recibió así mismo viviendas dignas, servicios públicos gratuitos y hasta subsidios para los alimentos. Pero todos esos beneficios desaparecieron con la privatización.

Wynguard Chalumanda, minero desde hace 15 años, explicó que hasta febrero él y sus compañeros recibieron sus salarios, pero nada garantiza los próximos pagos. «Tengo miedo sobre el futuro», concluyó. (FIN/IPS/tra-eng/zg/dc/if dv/02

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]