SURINAME-GUYANA: Mapas coloniales resolverán disputa limítrofe

Suriname cree que en los archivos históricos de Holanda, un país del que fue colonia hasta 1975, puede hallar argumentos para el contencioso que mantiene con Guyana sobre la posesión de yacimientos de petróleo y gas natural.

Suriname pidió a Holanda que consulte los mapas coloniales en coincidencia con la visita a Paramaribo del ministro de Asuntos Exteriores holandés Jozias van Aartsen, la semana pasada.

Guyana y Suriname, dos de las más pequeñas repúblicas de América del Sur, estuvieron al borde de la guerra en 2000 por la soberanía sobre los yacimientos marinos de hidrocarburos, una riqueza que podría modificar radicalmente la economía de los dos vecinos.

La zona posee 16.000 millones de barriles de petróleo y una cantidad inconmensurable de gas natural, según estudios efectuados por los Servicios Geológicos de Estados Unidos.

La intervención de la Comunidad del Caribe (Caricom), que ambos países integran, permitió aliviar la tensión mediante el establecimiento de una mesa de negociación. Pero dos meses después de la visita a Suriname del presidente de Guyana, Bharrat Jagdeo, el enfrentamiento parece reavivarse.

La situación de Guyana se complica por un contencioso fronterizo similar con Venezuela, en su zona occidental.

El intento de Guyana de explotar las reservas de crudo en la región de Essequibo se esfumó cuando Venezuela amenazó con reclamar la soberanía de la zona, que constituye dos tercios del territorio guyanés de 215.000 kilómetros cuadrados, y que despierta el interés de varios inversores internacionales.

La Organización de las Naciones Unidas está a cargo de la resolución de este diferendo, mientras Guyana se prepara para una nueva ronda de conversaciones con Suriname este año.

Al anunciar el pedido a Holanda, el presidente de Suriname, Ronald Venetiaan, sostuvo que los registros deberían arrojar luz sobre la jurisdicción de los dos territorios, que fueron hasta el siglo XX colonias europeas. Guyana obtuvo su independencia de Gran Bretaña en 1966.

La presunción de las riquezas energéticas marinas llevaron a la pequeña y desconocida compañía petrolera canadiense CGX Energy a procurar un contrato de extracción con Guyana en 1998.

Convencido de que se trataba de una explotación furtiva, el entonces presidente de Suriname, Jules Wijdenbosch, ordenó que lanchas cañoneras expulsaran de la zona a una plataforma petrolera de CGX en junio de 2000, justo cuando se iniciaba la extracción.

La retórica de guerra ganó rápidamente a ambos gobiernos, que colocaron tropas en su frontera común y ordenaron incursiones aéreas.

La mediación de Caricom no condujo, como aspiraba Guyana, al retorno de la plataforma petrolera y, en última instancia, a un acuerdo para compartir la producción.

”Espero que haya algún tipo de entendimiento esta vez. Mucho dinero yace bajo las aguas continentales. Quiero vivir para dejar este trabajo”, sostuvo Daniel Singh, un conductor de taxi guyanés de la oriental región de Berbice, cerca de la frontera con Suriname.

Pese a todo, los vínculos entre los dos países siguen siendo estrechos. Los automóviles de Suriname pueden verse recorriendo Georgetown en días feriados, mientras en las calles de Paramaribo son muy comunes los vehículos de Guyana.

Un servicio de transporte fluvial, financiado por la Unión Europea, une las dos orillas del fronterizo río Corentyen, vinculadas así mismo por lazos étnicos y familiares.

El presidente Venetiaan también manifestó su deseo de que la investigación en los archivos de La Haya permita determinar la soberanía del New River Triangle, en posesión de Guyana, desde 1969.

Ese año, tropas de Guyana expulsaron de Triangle a soldados y funcionarios públicos de Suriname. (FIN/IPS/tra-eng/bw/ml/dc/ip dv/02

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