John Garang, líder del Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA), recibió el apoyo de Estados Unidos después de comprometerse a no atacar blancos civiles, aunque sugirió que redoblará las operaciones militares en zonas ricas en petróleo.
En una entrevista con IPS antes de dejar Washington el martes, Garang insinuó que el SPLA intensificará sus operaciones en la cuenca noroccidental del río Nilo, donde abunda el petróleo. Los rebeldes luchan desde 1983 por la autodeterminación del sur de Sudán, animista y cristiano, frente al norte musulmán.
Estados Unidos, que no considera las zonas petroleras un blanco civil, prometió a cambio una mayor participación en el proceso de paz sudanés, dijo el líder insurgente.
Dos compañías petroleras europeas, la sueca Lundin y la austríaca OMV, suspendieron la extracción de crudo en el área a causa de los combates. Las exportaciones de petróleo aportan al gobierno unos 500 millones de dólares anuales.
El petróleo es un arma en nuestra situación. Continuaremos presionando militarmente (a las compañías extranjeras) hasta que hagan las maletas y se vayan, dijo Garang, quien conversó durante dos semanas con diplomáticos estadounidenses.
El SPLA y su estructura política, el Movimiento Popular por la Liberación de Sudán, mantendrán su compromiso con el proceso de paz respaldado por Estados Unidos, que ha logrado un acuerdo entre los insurgentes y el gobierno del Frente Nacional Islámico, sostuvo Garang.
El pacto se apoya en cuatro medidas que incluyen el cese del fuego en las septentrionales montañas de Nubia y la prohibición de atacar a la población o infraestructura civil como escuelas, hospitales y centros de distribución de alimentos.
El movimiento rebelde es la organización de mayor peso en la Alianza Nacional Democrática (NDA), que se opone al régimen del Frente Nacional Islámico.
Garang, que encabezó una delegación de 15 miembros, se entrevistó en Washington con el secretario de Estado (canciller) Colin Powell y con el subsecretario adjunto para Africa, Walter Kansteiner.
En las reuniones participaron también Stephen Hadely, asesor adjunto de Seguridad Nacional, Andrew Natsios, director de la Agencia para el Desarrollo Internacional, Paul Wolfowitz, subsecretario de Defensa, y un equipo integrado por funcionarios de los servicios de inteligencia y algunos legisladores.
Antes de la visita, el SPLA manifestó su descontento con la actitud de Washington hacia Sudán, en especial después de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos, cuando el régimen islámico entregó a los estadounidenses información sobre supuestos terroristas y la red Al Qaeda de Osama bin Laden, instalada en Jartum entre 1991 y 1996.
Sudán aún figura en la lista del Departamento de Estado de países que respaldan el terrorismo internacional, pero su colaboración con Estados Unidos le ganó el reconocimiento de Powell. Además, Jartúm ofreció a Washington otro tipo de apoyo en su campaña militar en Afganistán.
A la vez, dos viajes a Sudán en noviembre y enero del ex senador John Danforth, enviado especial del presidente George W. Bush, parecieron acabar con las aspiraciones del SPLA.
La misión de Danforth debía evaluar si el gobierno y el SPLA estaban dispuestos a negociar una solución política a la guerra civil que justificara la participación de Estados Unidos en los esfuerzos de paz.
El gobierno aceptó evitar los ataques contra civiles, según había propuesto Danforth, después de un asalto en enero contra un centro del Programa Mundial de Alimentos que le valió fuertes presiones de Washington.
El martes, el SPLA firmó la misma prohibición de operaciones militares contra blancos civiles.
Danforth deberá presentar un informe a Bush en las próximas semanas, y según fuentes confiables, concluirá que ambas partes están dispuestas a la paz, lo cual dará lugar a la intervención de Washington.
Funcionarios estadounidenses indicaron que crearán una comisión de diplomáticos noruegos, británicos y estadounidenses para supervisar la ejecución del plan de paz de Danforth y reanimar las estancadas negociaciones de paz, auspiciadas por la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD).
La mediación de paz de IGAD está basada en una Declaración de Principios firmada por las dos partes en 1994, que incluye el derecho a la autodeterminación exigido por el SPLA, la separación de la religión y el Estado, y la realización de un referendo en el sur.
El acuerdo firmado por el SPLA el martes prevé misiones de verificación para investigar violaciones de la prohibición de los ataques a civiles. Diplomáticos estadounidenses dijeron que dos o tres violaciones serias resultarán en la imposición de sanciones por parte de la Organización de las Naciones Unidas.
Garang aseguró que el SPLA respetará el acuerdo, pero subrayó que la cooperación brindada a Estados Unidos por el gobierno, al que llamó el Talibán de Africa, fue estrictamente táctica. El Frente Islámico no cambiará, pronosticó el líder insurgente. (FIN/IPS/tra-en/jl/lp-ff/ip/02


