SALUD: Transnacionales obstruyen negociación antitabaco

Organizaciones no gubernamentales acusan a compañías transnacionales fabricantes de cigarrillos de interferir en las negociaciones del Convenio Marco sobre el Control del Tabaco (CMLA), de alcance mundial.

Todas las principales transnacionales del tabaco empeñan de distintas maneras sus esfuerzos para debilitar o demorar el proceso de redacción de la convención, afirmó Kathryn Mulvey, de la organización estadounidense Infact, dedicada al control de las actividades de grandes empresas.

El convenio, auspiciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se comenzó a discutir en octubre de 2000, cuando se realizó en Ginebra la primera ronda de negociaciones.

Desde esa fecha, casi 10 millones de personas han muerto en el mundo debido a enfermedades relacionadas con el tabaco, recordó Mulvey.

Infact, una organización que ha realizado campañas exitosas para demostrar la responsabilidad de las grandes empresas en relación con sus consumidores y con la sociedad en general, asiste como observadora a la cuarta ronda de negociaciones del CMLA, iniciada el lunes en esta ciudad suiza.

Entre las compañias acusadas figuran las tres principales tabacaleras del mundo, Philip Morris, British American Tobacco (BAT) y Japan Tobacco.

Las organizaciones como Infact, agrupadas en la Red para Responsabilizar a las Transnacionales del Tabaco (NATT), prepararon un informe con referencias, dijeron, de las tentativas de la industria del tabaco por perjudicar las políticas de salud pública en todo el mundo.

El documento demuestra la necesidad de que el CMLA establezca límites a la influencia política de las compañias transnacionales del tabaco, estimó Bejon Misra, de la organización india Consumer Voice, miembro de NATT.

Pero las políticas de esas empresas son especialmente agresivas en los países del Sur, advirtió Misra.

En India, BAT y Philip Morris tienen intereses en las dos mayores compañias de tabaco de India, de las cuales ITC es la principal. Las actividades de influencia y de presión políticas en relación con el Convenio Marco son realizadas, precisamente, por ITC.

Organizaciones de anunciantes han presentadom un recurso ante la Corte Suprema de India para bloquear un proyecto de legislación, paralizado actualmente en el parlamento, que podría prohibir la publicidad y la promoción del tabaco, observó Misra.

La compañía ITC manifestó al comité especializado del parlamento que no debe seguir ciegamente las orientaciones de la OMS porque han sido diseñadas para economías como la de Estados Unidos. Los sindicatos también se oponen a la ley, dijo Misra.

Un activista nigeriano, Akinbode Oluwafemi, de Environmental Rights Action, mencionó un caso de soborno de funcionarios del Ministerio de Salud de Malawi.

Un congresista estadounidense, dijo Oluwafemi, publicó cartas del dirigente de la industria del tabaco Ron Tully en las que reconocía haber participado en actividades legales, como sobornos y destrucción de cerca de un millón de páginas de documentos.

Tully también admitió que estuvo involucrado en actividades para desacreditar a los activistas de la lucha antitabaco.

Documentos internos de Philip Morris revelaron esta semana que esa transnacional tiene contratados desde hace varios años los servicios de la compañía de relaciones públicas Mongoven, Biscoe y Duchin (MBD) para que colabore en los esfuerzos contra el CMLA.

Mulvey dijo que la compañía MBD se ha destacado por sus esfuerzos entre bambalinas para debilitar las campañas de protección a los consumidores y al ambiente.

A su vez, la Japan Tobacco contrató al ideólogo conservador británico Roger Scruton para que coordinara sus respuestas al convenio. Entre las estrategias recomendadas figuraba un plan para colocar «artículos en medios de comunicación influyentes, con el efecto de desacreditar al proceso de CMLA».

La OMS hizo pública en enero la relación entre Scruton y la Japan Tobacco. De inmediato, Scruton perdió sus puestos de comentarista en el diario estadounidense The Wall Street Journal y de columnista en el británico Financial Times, indicó Mulvey.

El informe distribuido por NATT menciona también que el gobierno de George W. Bush apoyó una propuesta, respaldada por la industria del tabaco, de emplear la legislación antiterrorista para proteger a las compañias tabacaleras de Estados Unidos ante juicios en el extranjero por contrabando o lavado de dinero.

Pero la iniciativa se enfrentó con una fuerte oposición y fue derrotada, consignó la dirigente de Infact.

Oluwafemi sostuvo que el informe de NATT demuestra el alcance y el poderío de Philis Morris, BAT y Japan Tobacco. Pero las organizaciones no gubernamentales siguen de cerca las tácticas de las grandes transnacionales en la actual ronda de negociaciones, dijo.

El dirigente africano exhortó a los países a mantener el impulso para consagrar el primer tratado firme sobre salud pública en el mundo. (FIN/IPS/pc/mj/he/02

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