El coche bomba que mató a nueve personas e hirió a 38 a cien metros de la embajada de Estados Unidos en Perú no impedirá la presencia el sábado del presidente George W.Bush en Lima, aunque el escenario de la visita tendrá un crítico marco de tensión.
El presidente peruano Alejandro Toledo resolvió adelantar su regreso de Monterrey, México, donde participaba de la Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo, y las Fuerzas Armadas fueron puestas en alerta. El mandatario aseguró desde Monterrey que aplicará mano dura contra el terrorismo».
Bush confirmó su viaje a Lima para reunirse con Toledo y con los presidentes Jorge Quiroga, de Bolivia, y Andrés Pastrana, de Colombia, y con el vicepresidente ecuatoriano Pedro Pinto.
«Los terroristas no impedirán que yo haga lo que tengo que hacer», afirmó el presidente estadounidense este jueves, en una intervención transmitida por cadenas internacionales de televisión.
La promoción del comercio entre Estados Unidos y los países andinos y la coordinación de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico serán los asuntos en discusión en la reunión de mandatarios en Lima.
El atentado del miércoles de noche, cuyos responsables aún no han sido identificados, destruyó parcialmente una agencia bancaria y varias tiendas comerciales. Entre las víctimas se cuentan un policía y un guardia privado que intentaban retirar el automóvil del lugar y un niño que jugaba en un centro comercial.
Según surge de la versión de testigos presenciales, el procedimiento empleado en el atentado fue de bajo nivel técnico: un automóvil cargado con unos 80 kilos de «anfo» (explosivo utilizado en minería), fue abandonado humeante cerca de la sede diplomática y estalló cuando un policía y un vigilante particular trataban de alejarlo.
La explosión no afectó el edificio de la embajada de Estados Unidos, pero la onda expansiva y la caída de fragmentos de muros, de cornisas y vidrieras alcanzó a decenas de personas.
El público, según los comentarios recogidos por medios de prensa, teme que el atentado del miércoles señale el resurgimiento de la violencia política que entre 1980 y 1998 costó más de 20.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos.
El ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, declaró poco después del estallido del coche bomba que los servicios de inteligencia no tenían ninguna pista concreta sobre los autores y que no se descartaba ninguna hipótesis.
«Es obvio que se trata de frustrar la visita de Bush a Lima y propinar un perjuicio político al gobierno del presidente Toledo, de modo que los culpables debemos buscarlos entre sus más radicales y criminales adversarios», dijo Rospigliosi.
«Puede tener un origen internacional o nacional, pueden estar involucrados el sector subversivo senderista que rechaza la paz, el narcotráfico, remanentes de la estructura criminal y corrompida de Vladimiro Montesinos o promovido por aliados de organizaciones fundamentalistas extranjeras» aseveró.
Un sector de Sendero Luminoso, la más activa de las dos organizaciones insurgentes duramente reprimidas por el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), rechaza la rendición decidida por el líder del grupo, el encarcelado Abimael Guzmán.
En cuanto a al ex jefe de inteligencia Montesinos, también está detenido, después de acumular mediante sobornos un gran poder durante la administración de Fujimori.
Rospigliosi anunció que las medidas de seguridad y prevención que rodearán la visita de Bush, que ya acomprendían la movilización de 25.000 policías en Lima, serán redobladas y aplicadas en situación de máxima alerta.
Se prohibirá el transito de vehículos por todas las calles por donde circulará Bush, se aislarán los edificios que éste visitará, y desde el mediodía del sábado, ningún avión podrá sobrevolar Lima. La fuerza aérea tiene instrucciones de derribar a toda aernonave que ingrese en la zona de exclusión de vuelos.
Organizaciones políticas y sindicales convocaron a manifestaciones callejeras a partir de este jueves, en algunos casos en protesta por la visita de Bush y en otros, para aprovechar la circunstancia y dar mayor resonancia a sus demandas.
El ministro de Justicia, Fernando Olivera, expresó al respecto que confiaba en que las manifestaciones, anunciadas también en otras ciudades, sean suspendidas.
Hasta el momento se desconoce la decisión que tomarán la Confederación general de Trabajadores, el Sindicato Unico de Trabajadores de la Enseñanza y los movimientos de despedidos de los ministerios de Transporte y Salud, convocantes de las marchas callejeras.
Emisoras de radio informaron que los paros anunciados en la zona sur, especialmente en Cusco y Arequipa, se han concretado, y grupos de manifestantes cerraron las carreteras de acceso a esas dos ciudades.
La visita de Bush ya había sido afectada por la postergación en el Congreso de Estados Unidos de la renovación del Acuerdo de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPA), que beneficiaba a los países andinos unidos a la lucha contra el narcotráfico y estuvo en vigencia hasta diciembre.
El ATPA, aplicado desde 1991, concedía ventajas arancelarias a Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú para la exportación de bienes a Estados Unidos.
La apertura del mercado estadounidense a través del ATPA favoreció el crecimiento de varios sectores productivos de los cuatro países andinos y, según Ignacio Basombrio, presidente del Centro Peruano de Estudios Internacionales, a su influjo se crearon 140.000 nuevos empleos en la región.
Pero empresarios estadounidenses, especialmente del sector textil, se movilizaron contra esas preferencias arancelarias para impedir su renovación en el Congreso y han logrado demorar su discusión y aprobación.
«El presidente Bush y todo su equipo hemos estado presionando al Congreso para que el ATPA, que expiró el 4 de diciembre, sea renovado y ampliado antes del 23 de marzo, pero no fue posible», explicó en una visita a Bogotá el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Zoellick.
Según fuentes diplomáticas andinas acreditadas en Washington, son escasas las posibilidades de que el Congreso discuta la cuestión del ATPA ante de su receso, que se producirá a fines de abril. Se tendrá que «esperar hasta mayo», observaron las fuentes. (FIN/IPS/al/ff/ip/02


