NACIONES UNIDAS: Débil respaldo financiero a derechos humanos

Organizaciones de derechos humanos reclamaron respaldo financiero y político para la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, tras el anuncio de Mary Robinson de retirarse del cargo en septiembre.

«Nos preocupa los escasos fondos destinados por el Comité de Derechos Humanos» de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) pues «es muy difícil controlar la situación de los derechos humanos sin personal profesional permanente», sostuvo Yvonne Terligen, representante de Amnistía Internacional ante el foro mundial.

«La Alta Comisionada Mary Robinson ha hecho mucho por obtener recursos en forma bilateral y a través de donaciones», agregó.

Robinson anunció la semana pasada que no aspirará a un nuevo periodo en el cargo cuando expire su mandato en septiembre, pues podrá «hacer mucho más por los derechos humanos fuera de los límites que una organización multilateral inevitablemente impone».

El presupuesto del foro mundial para el periodo 2002-03, de 2.630 millones de dólares, prevé apenas 40 millones para la fiscalización de los derechos humanos, mientras destina 500 millones para el diseño de políticas, 355 millones para cooperación regional y 144 millones para información pública.

En 2000, Robinson reunió 44 millones de dólares en contribuciones voluntarias de varios gobiernos, el doble de la asignación presupuestal de ese año, que ascendió a 22 millones de dólares.

Amnistía Internacional reclamó a los estados miembros del foro mundial que aseguren que el nuevo comisionado contará con los recursos y el respaldo político para cumplir con la misión que se le encomiende y soportar las presiones de varios gobiernos.

«Los gobiernos poderosos no deben influenciar el nombramiento del próximo Alto Comisionado como forma de impulsar su propia agenda política», afirmó Amnistía, en velada referencia a las manipulaciones de Estados Unidos para marginar a Robinson.

Human Rights Watch (HRW), con sede en Nueva York, culpó a Estados Unidos por el retiro de Robinson. «Es lamentable que ella pague el precio de haberse opuesto a las violaciones de derechos humanos de gobiernos poderosos», dijo a IPS el director de la organización, Reed Brody.

HRW sugirió a Annan que considere candidatos que vean el puesto de Alto Comisionado como la culminación de sus carreras y no como un escalón hacia posiciones más altas.

«La responsabilidad de Annan es mostrar que no cederá ante los gobiernos que quieren debilitar la voz de los derechos humanos», dijo Brody.

La Alta Comisionada despertó la cólera de Washington y de otros gobiernos por su posición independiente en la materia.

Una firme crítica al trato que Washington da a los combatientes capturados en Afganistán, detenidos en la base de Guantánamo, Cuba, Robinson también condenó la represión de Rusia en Chechenia y las limitaciones a la libertad religiosa en China.

Al iniciarse en Ginebra la sesión ordinaria anual del Comité, el 18 de este mes, Robinson anunció que sería su última reunión como Comisionada.

La falta de recursos y de un proceso efectivo en la toma de deciones dentro del sistema de la ONU fueron los mayores desafíos de su cargo, afirmó Robinson. Pero el débil respaldo institucional no le impidió la abogada y ex presidenta de Irlanda, denunciar las violaciones a los derechos humanos.

Durante una visita a China el año pasado, Robinson se refirió al trato que reciben los miembros del proscripto movimiento espiritual Falun Gong y las minorías musulmanas de la provincia de Xinjiang.

Luego de los ataques del 11 de septiembre contra Nueva York y Washington, Robinson criticó las medidas que limitaban los derechos individuales. «Los hechos del 11 de septiembre han dado paso a una creciente fobia al Islam, a sentimientos antiárabes y antisemitas», sostuvo.

La Comisionada reclamó infructuosamente al gobierno de Estados Unidos que detuviera los bombardeos sobre Afganistán para permitir la distribución de alimentos a la población acosada por la guerra y el hambre.

El estilo frontal de Robinson otorgó gran protagonismo a la cuestión de los derechos humanos, y ahora incumbe al secretario general de la ONU, Kofi Annan, nombrar a un sucesor que continúe su trabajo, sostienen los activistas.

Amnistía reclamó al secretario general que su decisión recaiga en «una persona fuerte, experimentada e independiente, capaz de articular los principios y preocupaciones de los derechos humanos».

Nombrada en junio de 1997, Robinson anunció en marzo del año pasado su intención de retirarse al final de su mandato de cuatro años, pero cedió al pedido de Annan de prolongar su permanencia hasta septiembre de este año. Su decisión, ahora, parece irrevocable. (FIN/IPS/tra-eng/au/ml/dc/hd/02

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