La Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo prevista para la semana próxima en México será una farsa, pues su documento final, impuesto por Estados Unidos, prescribe «más neoliberalismo», según activistas radicales que protestan contra la reunión.
Pero otros creen que la conferencia representa un paso adelante y hasta elogian pasajes del documento final. Delegados de esas dos vertientes de la sociedad civil se reúnen desde el jueves hasta este sábado en la septentrional ciudad mexicana de Monterrey, donde se realizará la cita oficial del 18 al 22 de este mes.
El Foro Global que nuclea a los activistas precede la conferencia convocada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a la que concurrirán unos 50 jefes de Estado y de gobierno y representantes oficiales de más de 150 países y de organismos financieros internacionales.
Unos 2.000 delegados de organizaciones no gubernamentales procedentes de 80 países debaten sobre financiación al desarrollo, deuda externa y comercio internacional, entre otros asuntos. También realizan marchas callejeras y actos artísticos.
Muchos de los participantes en el Foro Global se conocen de citas anteriores, entre ellas el Foro Social Mundial realizado en Porto Alegre, Brasil, en febrero.
La conferencia oficial de Monterrey será una burla, pues allí se suscribirá un documento que fue impuesto por Washington mediante la amenaza de boicotear la cita, aseguró el portavoz del Centro Nacional de Cooperación para el Desarrollo de Bélgica, Gérard Karlshausen.
El activista se refirió así al llamado Consenso de Monterrey, documento redactado tras una negociación de dos años, según el cual los gobiernos deben procurar un mejor aprovechamiento de los recursos financieros internacionales para «asegurar que el siglo XXI sea el siglo del desarrollo para todos» .
El documento, pobre en metas cuantificables y medidas concretas, recomienda, en general, aplicar políticas económicas responsables, aumentar la ayuda al desarrollo, perfeccionar el comercio internacional, aliviar el peso de la deuda externa y reformular el trabajo de los organismos financieros.
El Consenso de Monterrey es una imposición de los países industrializados, lo cual constituye «un hecho inadmisible», afirmó el secretario de la red internacional de organizaciones no gubernamentales Foro Mundial de las Alternativas, Francois Houtard.
Pero la representante de organizaciones no gubernamentales mexicanas Laura Frade, quien supervisó las negociaciones del documento final y que participará en Monterrey una mesa de trabajo con los presidentes, desacreditó esas acusaciones.
«El documento recibió presiones de todo lado, pero finalmente todos los países cedieron, incluso Estados Unidos, y por eso el resultado es un pronunciamiento un tanto tibio. Pero se entiende, pues lo firmarán más de 100 gobiernos», dijo Frade a IPS.
La activista atribuyó las críticas de activistas europeos al documento final de la conferencia a «una estrategia de presión» hacia los gobiernos «de sus países, donde hay resistencias a aumentar la financiación internacional al desarrollo».
Entre 1992 y 1997, la asistencia oficial internacional al desarrollo cayó de 0,33 a 0,22 por ciento del producto interno bruto de los países donantes. En 1998 hubo un incremento a 0,23 por ciento y en 1999 a 0,24 por ciento. Sin embargo, en 2000 se redujo otra vez, a 0,22 por ciento.
La ONU estableció a fines de los años 60 como objetivo que los países industrializados destinen 0,7 por ciento de su producto interno en ayuda al desarrollo, pero muy pocos países han cumplido con esa meta.
«Lo sensato sería que reconozcamos que la Conferencia de Monterrey y el documento final son importantes, pues representan pasos hacia los objetivos de justicia de la sociedad civil internacional», declaró Frade.
La activista, una de las anfitrionas del Foro Global de organizaciones no gubernamentales en Monterrey, destacó que la conferencia incluirá mesas de discusión entre ministros, jefes de Estado y de gobierno, organismos financieros internacionales y activistas.
La ONU asegura que la cita será histórica, pues es la primera conferencia del foro mundial en que estarán presentes altos representantes del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio, gobiernos, organizaciones no gubernamentales y empresarios.
Bajo fuertes medidas de seguridad, los mandatarios debatirán el problema del financiamiento desde diversas aristas, pero ya no modificarán la declaración final.
«Gracias a una lucha de años, la sociedad civil internacional discutirá en Monterrey directamente con los gobiernos sobre la globalización y los cambios que se requieren», expresó Frade, tras enfatizar que la cita debe considerarse como «el arranque de un proceso».
Pero varios sus colegas piensan diferente, como los europeos Karlshausen y Houtard y también el mexicano Héctor de la Cueva, secretario de la Alianza Social Intercontinental frente a la Globalización.
De la Cueva, que participará en mesas redondas con Frade en la reunión de los activistas, sostuvo que la conferencia de Monterrey «resumirá lo que es la real política de los grandes poderes financieros y económicos».
«En la Conferencia de la ONU sólo se estará haciendo demagogia sobre cómo financiar el desarrollo, pero sin concretar nada. Todo será un ejercicio de simulación», apuntó. (FIN/IPS/dc/mj/dv/02


