/Integración y Desarrollo/ DESARROLLO: EEUU recompensará políticas «sensatas»

El presidente de Estados Unidos, George Bush, anunció una asistencia de 5.000 millones de dólares para países en desarrollo que adopten «políticas económicas sensatas» en los próximos tres años, pero activistas creen que el plan busca subsidiar a firmas estadounidenses.

Las condiciones planteadas por Bush, para lo que sería el mayor incremento de la asistencia al desarrollo en la historia de Estados Unidos, implican que los beneficiarios creen condiciones más favorables para la inversión privada extranjera, mediante reformas políticas y estímulos directos, alegaron los críticos.

La nueva asistencia sería aportada a un nuevo fondo llamado Cuenta para el Desafío del Milenio, y se sumarían a los recursos para asistencia al desarrollo previstos en el presupuesto que Bush envió al Congreso.

«Estados Unidos guiará mediante el ejemplo», afirmó Bush el jueves, en la sede en Washington del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

«Políticas ecómicas sensatas liberan fuerzas empresariales y creatividad necesarias para el desarrollo. Recompensaremos a países con mercados abiertos y presupuestos sustentables, donde la gente pueda iniciar y llevar adelante pequeños negocios sin obstáculos de burocracia y corrupción», indicó.

Los departamentos del Tesoro y de Estado tendrán la responsabilidad de verificar si existen progresos en esas materias y en las políticas sociales de salud y educación, para que el país decida si aporta asistencia, explicó.

Cuando las políticas de un país en desarrollo son correctas, «la asistencia al desarrollo atrae inversión privada en proporción de uno a dos, o sea que cada dólar de asistencia atrae dos dólares de inversión privada», sostuvo la Casa Blanca en un comunicado.

En cambio, «cuando predominan deficientes políticas públicas, la asistencia puede llegar a perjudicar a los propios ciudadanos a quienes busca beneficiar», añadió.

Eso significa que «el dinero terminará en manos de corporaciones estadounidenses», y en especial a las que realizan proyectos de infraestructura, opinó el coordinador de programas de la organización no gubernamental (ONG) Iniciativa por el Desafío de la Globalización, Sameer Dossani.

«Suena como una nueva manera de subsidiar a las compañías de Estados Unidos que operan en el mundo en desarrollo».

El plan de Bush, que Washington llama Asistencia con Base en Resultados, eliminará del mercado a proveedores de bienes y servicios de países en desarrollo, aseguró.

Eso se deberá a que el plan implica no aportar fondos a proyectos apoyados por el Banco Mundial y sus contrapartes regionales hasta que comiencen a llevarse a cabo, y en algunos casos hasta que sean completados, explicó.

Por lo tanto, sólo unas pocas grandes firmas multinacionales podrán realizar las inversiones necesarias antes de recibir apoyo, y la desigualdad de poder entre esas firmas y pequeñas contrapartes locales de la sociedad civil determinará que sea más difícil exigirles responsabilidad, sostuvo.

El anuncio de Washington se realizó luego de que Bush y otros altos funcionarios aseguraran que no cederían a presión por el aumento de la asistencia estadounidnese al desarrollo, ejercida por países de la Unión Europea, grupos de la sociedad civil e instituciones de ayuda al desarrollo.

Esa presión se produjo en las últimas semanas, en el marco de los preparativos de la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Financiamiento al Desarrollo, que comenzará este lunes en la nororiental ciudad mexicana de Monterrey y durará hasta el 22 de este mes.

Estados Unidos ha sido criticado por quienes señalan que su asistencia al desarrollo es muy escasa y ha disminuido en forma sostenida en los últimos 15 años, hasta llegar en la actualidad a sólo 0,1 por ciento del producto interno bruto del país, el nivel más bajo de un país industrializado.

Según el Banco Mundial, alcanzar las actuales metas de desarrollo planteadas por la Organización de las Naciones Unidas, que incluyen reducir a la mitad en 2015 la pobreza en el mundo, exigiría 60.000 millones de dólares más de asistencia anual al desarrollo, o sea multiplicar por más de dos el total actual.

El gobierno estadounidense prometió que los principales fondos destinados a asistencia al desarrollo de la Agencia para el Desarrollo Internacional serán el año próximo 22 por ciento mayores que en 2001, con especial incremento para las regiones más necesitadas.

Bush reiteró además la promesa realizada en junio de convertir en donaciones la mitad de los actuales préstamos en condiciones favorables que otorga a países pobres la Asociación para el Desarrollo Internacional (IDA, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial.

La iniciativa estadounidende fue criticada por países de Europa y activistas por la reducción de la pobreza, pero Bush aseguró el jueves que es apoyada por más de 20 gobiernos de Africa, entre ellos los de Benin y Tanzania.

Según la Casa Blanca, muchos grupos de la sociedad civil apoyan el plan, entre ellos la Federación Estadounidense del Trabajo- Congreso de Organizaciones Industriales, federación sindical estadounidense, los Servicios Católicos de Asistencia, la Fundación Heritage, la ONG ambientalista Amigos de la Tierra y la humanitaria Oxfam.

Bush anunció que el aporte estadounidense al Banco Mundial aumentará casi 20 por ciento en los próximos tres años, pero también instó a ese organismo financiero a insistir en su propia reforma, «cuyos resultados deben medirse en mejora de la vida de la gente».

La propuesta presupuestaria presentada por el presidente al Congreso incluye 18 por ciento de aumento de los recursos de la IDA durante los próximos tres años fiscales, o sea 2.850 millones de dólares más, condicionados a que «el Banco Mundial demuestre que puede emplear los fondos para lograr resultados medibles».

El presidente estadounidense aseveró que todos los bancos de fomento al desarrollo deberían aplicar el criterio de Asistencia con Base en Resultados, al «aumentar su respaldo a empresas privadas y concentrar su esfuerzo en la educación, como lo ha hecho el BID».

También propone incrementar 18 por ciento los aportes al fondo del Banco Africano de Desarrollo destinados a asistir a los más pobres, y eso implicaría el mayor aumento de aportes de un gran donante a esa institución.

«Aplaudimos al presidente (Bush) por su énfasis en la importancia de aumentar la asistencia al desarrollo», comentó el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn.

«Nos proponemos cooperar en forma estrecha con el gobierno estadounidense para alcanzar nuestra común meta de combatir la pobreza y construir paz duradera», añadió. (FIN/IPS/tra- eng/en/aa/mp/dv/02

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