El gobierno de India aprobó el cultivo comercial de algodón genéticamente modificado, y los activistas lo acusan de ignorar a la sociedad civil para complacer a Occidente y a firmas transnacionales.
La decisión de la coalición gobernante, encabezada por el derechista Partido Bharatiya Janata, fue adoptada el martes en la Comisión de Aprobación de Ingeniería Genética (CAIG), que depende del Ministerio de Ambiente, y autoriza una variedad de algodón patentada por la firma Monsanto, con sede en Estados Unidos.
Campañas internacionales contra los transgénicos han insistido en que es necesario llevar a cabo más y mejores estudios científicos antes de autorizar esos productos.
El activista indio Vandana Shiva, director de la Fundación de Investigación para la Ciencia, la Tecnología y el Ambiente, sostuvo que los estudios realizados hasta ahora no fueron adecuados para establecer los beneficios y prever por completo los riesgos de los organismos genéticamente modificados.
Los cultivos de ese tipo han sido prohibidos en varios países, cuyos gobiernos consideran que aún se desconocen las consecuencias de largo plazo para la salud y el ambiente de la transferencia de genes entre especies, lograda mediante biotecnología avanzada.
La decisión de la CAIG sólo puede ser descrita como el mayor fraude científico en la historia de este país. Todas las normas científica fueron tiradas por la ventana, comentó Devinder Sharma, de la organización no gubernamental (ONG) india Foro sobre Biotecnología y Seguridad Alimentaria.
El algodón transgénico de Monsanto fue aprobado sobre la base de estudios de campo realizados sólo durante un año, cuyos datos aún no han sido divulgados, señaló Suman Sahai, de la ONG Campaña por los Genes.
La aprobación del algodón de Monsanto se agrega a una creciente lista de decisiones estatales contrarias a los derechos e intereses de la gente común, según los críticos.
En octubre de 2000, la Corte Suprema federal aprobó la ampliación del proyecto de represa de Sardar Sarovar, en el occidental río Narmada, al cual se ha opuesto durante años la ONG Narmada Bachao Andolan (Movimiento Salven el Narmada, NBA por sus siglas en hindi), porque implica desplazar a 300.000 personas.
La Corte priorizó el interés de élites urbanas en energía eléctrica, irrigación y suministro de agua a industrias y servicios municipales, que serán aportados por ese proyecto de 5.000 millones de dólares, y menospreció problemas que eso traerá a tribus y campesinos, opinó el dirigente del NBA Medha Patkar.
Tampocó tuvo en cuenta las advertencias del NBA sobre la historia de problemas sísmicos e hidrológicos del área que rodea el valle del Narmada, y no jerarquizó la posibilidad de desarrollar formas más baratas y sustentables de generar energía eléctrica, añadió.
El escritor Arundhati Roy, que defendió las posiciones del NBA y criticó el fallo judicial en su ensayo El mayor dios común fue condenado a un día de cárcel a comienzos de este mes por desacato a la corte.
El investigador Peter Bosshard describió en el informe Financiación de la Energía: las instituciones financieras en el sector hidroeléctrico de India cómo proyectos destructivos y antieconómicos en el país reciben financiación sin que el público y los afectados directos se enteren de lo que ocurre.
El estudio, editado por la Red Internacional de Ríos, la ONG humanitaria alemana Urgewald y la Red de Asia Meridional sobre Represas Fluviales y Pueblos, cuenta la turbia historia del proyecto de generación de 2.000 megavatios mediante la represa de Dahol, iniciado por la firma energética estadounidense Enron en el occidental estado indio de Maharashtra.
Ese proyecto, estancado en la actualidad, simbolizó las promesas de la liberalización de la economía y la inversión extranjera, pero ahora es un claro ejemplo de la corrupción y el enriquecimiento de actores privados que puede asociarse con las privatizaciones, según Bosshard.
Comunidades afectadas por la iniciativa se opusieron a su construcción desde el inicio, al igual que especialistas indios en energía y un movimiento social que creció con rapidez, y muchos críticos enfatizaron la falta de transparencia del proyecto.
Enron apeló a la violencia contra quienes protestaban, y pagó en forma directa a la policía india para que suprimiera la resistencioa popular.
La ONG humanitaria Amnistía Internacional dio a conocer en un informe de 1997 evidencias de hostigamiento, arresto arbitrario, detención en forma presuntamente preventiva y malos tratos a activistas, que Bosshard recogió en su ensayo.
Activistas también critican a Nueva Delhi por vender en 2001 a una firma privada la mayoría accionaria de la estatal Compañía Bharat de Aluminio, porque la Constitución exige mantener bajo control estatal bienes en territorios tribales, como una planta de esa compañía en el central estado de Chattisgarh.
En febrero, ambientalistas locales recibieron con desagradable sorpresa el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores a la decisión estadounidense de no ratificar el Protocolo de Kyoto, que lo obligaría a reducir su emisión de gases que causan efecto invernadero al retener calor en la atmósfera.
Ese apoyo se anunció pese a que India es uno de los países que pueden ser afectados en forma más negativa por el cambio climático asociado con la emisión de esos gases.
La cancillería contradijo además la posición mantenida en negociaciones internacionales sobre cambio climático por el Ministerio de Ambiente indio, cuya premisa ha sido que los países industrializados deben ser los primeros en reducir su emisión de gases invernadero, porque realizan la mayor parte de la misma.
El presidente estadounidense, George W. Bush, había sostenido en cambio que países en desarrollo como China e India ya son responsables de la mayor parte de las emisiones mundiales de gases invernadero, y sería irresponsable absolverlos de compartir las obligaciones compartidas en materia de reducción.
Todo indica que Nueva Delhi cedió a presión para que apoyara la aislada posición de Estados Unidos, criticada con dureza por el resto del mundo, comentó Sunita Narain, de la ONG Centro de Ciencia y Ambiente. (FIN/IPS/tra-eng/rdr/mp/dv/02


