GOLFO: Lento avance hacia derechos políticos de la mujer

El acceso de las mujeres del Golfo a derechos políticos es bloqueado por leyes, normas religiosas y tradiciones sociales, pero las cosas comienzan a cambiar con lentitud.

Grupos de mujeres de Bahrein realizan campañas para informar a sus congéneres que pueden votar y ser candidatas en elecciones municipales previstas para mayo, debido a un decreto emitido el mes pasado por el emir, jeque Hamad bin Issa Al Jalifa.

El 17 de este mes, en cambio, la Corte Constitucional de Kuwait rechazó dos recursos contra normas electorales que no permiten a las mujeres ser candidatas ni votar en comicios nacionales.

Mujeres de Arabia Saudita se manifestaron en demanda de derechos políticos, al volante de 40 automóviles que recorrieron Riyadh, donde realizar una protesta de ese tipo era impensable hace algunos años.

Las cuestiones de género tienen gran significado político en la región, entre otras cosas porque son cruciales para definir la relación entre el Islam y la política.

El decreto del emir de Bahrein, integrante de una dinastía que gobierna el país desde 1782, dispuso restaurar la Asamblea Nacional (parlamento), disuelta desde 1975, y establecer una monarquía constitucional, con elecciones municipales en mayo y elecciones parlamentarias el 24 de octubre.

Las elecciones son «la primera oportunidad en décadas para participar sin discriminación», dijo a IPS la presidenta de la Asociación de Jóvenes Damas de Bahrein, Nadia al Maskati, quien dirige en la actualidad una campaña para «estimular a las mujeres a superar sus tradicionales inhibiciones».

Bahrein ha sido dividido en cinco municipalidades, en cada una de las cuales habrá una autoridad local de 10 miembros elegidos por voto popular, con potestades para establecer escuelas, servicios de salud pública, centros comunitarios y otras instituciones de infraestructura.

Las mujeres que demandan derechos políticos en Arabia Sauidta no han llegado tan lejos.

A comienzos de este año, 50 activistas lograron ser recibidas por el Consejo Consultivo, cuyo presidente, Mohammed bin Jubair, reafirmó en esa ocasión que sólo los varones pueden integrar tal organismo, asesor del rey y designado por éste.

La delegación de mujeres permaneció en una habitación separada de la sala de sesiones del Consejo, y se comunicó con sus integrantes mediante un sistema de circuito cerrado de televisión.

«La participación de ciudadanas en el proceso de toma de decisiones ya existe», sostuvo Jubair en referencia al asesoramiento que el Consejo ha pedido a expertas para tratar algunos asuntos.

«La presencia física de mujeres no es importante, porque el objetivo es escuchar la opinión de especialistas, con independencia de que sean varones o mujeres», arguyó.

«Es hora de prestar atención a la posición de la mujer kuwaití y su papel en la sociedad, y avanzar en el estudio y discusión de su derecho al voto», sostuvo en 1980 el primer ministro y príncipe heredero de Kuwait, jeque Saad al Abdullah al Sabah, en un discurso por televisión.

Veintidós años después, Kuwait posee las instituciones políticas más democráticas del Golfo, y las mujeres pueden votar en la elección de consejos de instituciones cooperativas, sociales y culturales.

Pero sólo los varones pueden votar y ser candidatos en la elección de la Asamblea Nacional (parlamento) kuwaití, de 50 integrantes, creada por la Constitución de 1962.

Activistas por los derechos de la mujer han señalado que las leyes electorales vigentes violan esa Constitución, que estableció en teoría la igualdad de género.

En 1999, la Asamblea rechazó por ajustada mayoría un proyecto de ley propuesto por el emir, jeque Jaber al Ahmad al Sabah, que establecía el derecho de las mujeres a votar y ser candidatas en la elección de ese organismo legislativo.

Un proyecto similar fue rechazado el año pasado.

«La naturaleza del proceso electoral se adecua a la habilidad y experiencia de que están dotados los hombres. No es permisible que las mujeres recomienden o impulsen candidaturas de otras mujeres ni de hombres», estableció en 1985 un decreto religioso islámico.

Ese decreto causó indignación a las integrantes de organizaciones kuwaitíes como el Club de Jóvenes Mujeres o la Sociedad Cultural y Social de Mujeres.

«El Islam dice que una mujer debe cubrir su cabello y sus brazos, no su mente», comentaron activistas.

Grupos musulmanes conservadores arguyen que las mujeres no están preparadas ejercer el derecho al voto, por falta de madurez política, y que descuidarían a sus hijos y familias si se les permitiera realizar actividades políticas.

También alegan que la ley islámica reconoce la superioridad masculina, y que las mujeres son débiles e incapaces de asumir una posición política propia.

Mujeres con derecho al voto serían instrumentos políticos de sus esposos, sostienen.

Sin embargo, la activista kuwaití por los derechos de la mujer Lulwa al Qitami dijo a IPS que el voto femenino en su país es sólo cuestión de tiempo.

El debate en el Golfo sobre los derechos políticos de la mujer comenzó en 1971, cuando activistas quemaron «abayas», tradicionales vestidos negros, al inaugurar la primera conferencia de mujeres en la región, auspiciada por la Sociedad para el Avance de la Familia en Kuwait.

En aquel momento, hubo reacciones sociales de estupor y escepticismo, pero los últimos acontecimientos en Bahrein muestran un avance que pocas se atrevieron a soñar hace tres décadas. (FIN/IPS/tra-eng/nj/js/mp/hd ip/02

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