ESTADOS UNIDOS: Arabes y musulmanes bajo asedio

Los operativos armados y los interrogatorios a personas e instituciones árabes y musulmanas se intensificaron desde la semana pasada en Estados Unidos, reavivando el temor y la inseguridad de esas minorías.

El secretario (ministro) de Justicia, John Ashcroft, anunció que serían interrogados 3.000 ciudadanos extranjeros, en busca de conexiones con organizaciones terroristas.

Decenas de operativos en hogares, empresas e instituciones árabes y musulmanas fueron reportados en el oriental estado de Virginia y el sudoriental de Georgia tras el anuncio de Ashcroft.

Entre las organizaciones afectadas se encuentra el Instituto Internacional de Reflexión Islámica, un grupo de estudios ubicado en Herndon, Virgina, muy cerca de Washington.

Agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y de otras reparticiones federales rodearon el edificio y ordenaron al personal retirarse de sus escritorios sin tocar nada. Varias viviendas también fueron revisadas.

Se trata de la segunda etapa de una investigación que se dirigió en principio a jóvenes árabes procedentes de países donde se sospecha está activa la red Al Qaeda, acusada de perpetrar los atentados del 11 de septiembre, afirmaron las autoridades.

Sin embargo, el Departamento de Justicia reconoció que la primera etapa de interrogatorios a 5.000 musulmanes de 18 a 32 años sólo condujo a unos pocos arrestos por delitos migratorios y no reveló ninguna información nueva sobre los ataques contra Nueva York y Washington.

Abogados, dirigentes de las minorías y grupos de derechos humanos alegaron que estas operaciones no son más que «expediciones de pesca» efectuadas sin sustento legal.

Los agentes fedeales replicaron que tenían suficientes evidencias para obtener permiso judicial a los operativos.

Las medidas forman parte de la conformación de un perfil racista, que ganó fuerza tras los atentados del 11 de septiembre, atribuidos a militantes islámicos encabezados por el fugitivo saudita Osama bin Laden, afirmaron dirigentes comunitarios y grupos de derechos humanos.

Aunque oficialmente las entrevistas son voluntarias, equipos de dos o más agentes del FBI y del Servicio de Inmigración y Naturalización se presentan armados y sin previo aviso en los hogares o lugares de trabajo de los interrogados, e ingresan por la fuerza si no se les franquea el paso.

Los funcionarios piden a árabes y musulmanes su opinión sobre Bin Laden, Al Qaeda y la guerra en Afganistán y preguntan qué les disgusta de Estados Unidos.

Los investigadores aseguran a los interrogados que mejorarán sus posibilidades de obtener la residencia si informan voluntariamente sobre pronunciamientos o personas hostiles a Washington.

A los jóvenes musulmanes se les reclama un informe sobre su entorno social, contactos en el país y el exterior, lugares visitados antes de pisar territorio estadounidense y planes futuros.

Ashcroft reconoció que el verdadero propósito del proceso, que ya lleva varios meses, es que las minorías árabe y musulmana sepan que son vigiladas.

«Este clima puede desalentar a terroristas potenciales a posponer o abandonar sus planes e incluso puede haber contribuido a que no sufriéramos grandes ataques desde el 11 de septiembre», dijo Ashcroft a la prensa.

El abogado Nawar Shora, del Comité Arabe Estadounidense contra la Discriminación, aseveró que el domicilio particular de un ciudadano estadounidense de fe musulmana fue rodeado por agentes del FBI, el Servicio de Inmigración y un equipo especial de Tácticas y Armas Especiales (SWAT).

El hombre, cuya identidad se mantuvo en reserva, y su familia padecieron una gran angustia, afirmó Shora.

«La comunidad islámica está profundamente preocupada por el uso de tácticas macartistas en busca de evidencias o delitos que no existen», sostuvo el activista Jason Erb, del Consejo sobre Relaciones Islámico-Estadounidenses, con sede en Washington.

Erb se refirió el senador Joseph McCarthy, responsable de una campaña de intimidación anticomunista en los años 50, que se caracterizó por la utilización de acusaciones falsas.

«Mientras el gobierno de (George W.) Bush habla de unir a la nación, su continuo perfil racista y los interrogatorios y arrestos de miles de árabes y musulmanes tienen el efecto opuesto», afirmó el representante John Conyers, del opositor Partido Demócrata.

«Es tiempo de que el presidente entienda que lo único que asegurarán esas prácticas es el derrumbre de las libertades democráticas», agregó Conyers.

«Muchos musulmanes y árabes respondieron cuando el gobierno pidió traductores de árabe luego del 11 de septiembre. Ahora saben que a las autoridades no les importa nada de ellos. Esto creará hostilidad en la comunidad islámica», dijo Raed Tayeh, del grupo Musulmanes Estadounidenses por la Paz y la Justicia Global.

Fieles de la mezquita de Dar-al-Hijra, distante a pocos minutos en automóvil de la sede del Departamento de Defensa, en Virgina Septentrional, dijeron a IPS que hombres con aspecto de agentes registraron en vídeo las matrículas de sus automóviles y fotografiaron a quienes ingresaban al templo.

«No trataban de ocultarse, sino de que viéramos que estaban vigilando el lugar. Hasta es posible que sus cámaras no tuvieran películas», dijo uno de los feligreses.

Muchos atribuyen esta política intimidatoria al propio secretario Ashcroft. «El dijo mentiras sobre el Islam, lo cual es gracioso pues se supone que es un creyente», estimó el hombre.

En una entrevista efectuada por el columnista independiente Cal Thomas, y publicada en la red informática Internet www.crosswalk.com, Ashcroft afirmó que el «Islam es una religión en la cual Dios te pide que envíes a tu hijo a morir por él. El cristianismo es una fe en la cual Dios envía a su hijo a morir por ti». (FIN/IPS/tra-eng/em/aa/dc/ip hd/02

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