DESARROLLO: Muro de Burlín ocultará a los pobres

Un muro dejará un grupo de viviendas pobres fuera de la vista de los 50 jefes de Estado y de gobierno que asistirán del 18 al 22 de este mes en la septentrional ciudad mexicana de Monterrey a una reunión para buscar soluciones a los problemas de los desposeídos.

Paradójicamente, el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, había dicho que la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo deberá dedicarse a derribar «el muro entre ricos y pobres».

Muy cerca del lugar de la reunión se construye un muro de unos 80 metros de largo y unos tres de altura, que impedirá a los participantes en la conferencia apreciar una humilde escuela y varias casas de familias pobres.

Activistas sociales locales consideraron que la construcción es una burla, y por eso bautizaron el «muro de Burlín», en alusión al muro que dividió el oriente del occidente de la ciudad alemana de Berlín entre 1961 y 1989.

El secretario de Obras Públicas de Monterrey, Luis Martínez, sostuvo que las críticas al muro son infundadas, pues su finalidad, aseguró, es dar mayor seguridad a la escuela.

Los activistas prevén protestas pacíficas durante la conferencia y desde ya responsabilizan de cualquier incidente a los policías y soldados que el gobierno mexicano apostará en Monterrey.

«Es tiempo de derribar el muro entre ricos y pobres y reconocer que en este mundo globalizado la pobreza es nuestro enemigo colectivo», declaró Wolfensohn el 6 de este mes en Washington al hacer alusión a la conferencia, a la que asistirá.

Aunque es una de las más las pujantes y ricas ciudades de México, 25 por ciento del millón de habitantes de Monterrey viven en condiciones de pobreza.

El «muro de Burlín» demuestra «las falacias de los organizadores» de la conferencia «y su afán por maquillar la realidad», expresó Javier Orellana, presidente de la Alianza de Usurarios del Transporte Público de Monterrey e integrante del Foro Social Mexicano, filial del Foro Social Mundial.

Los activistas sociales planean realizar marchas contra la globalización económica, contra la presencia en la conferencia del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y contra las «políticas neoliberales».

La Conferencia Internacional sobre Financiación al Desarrollo abordará «asuntos nacionales e internacionales (…) relativos a la financiación para el desarrollo en forma integral, teniendo en cuenta las fuerzas de la mundialización y la interdependencia», según documentos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El documento que firmarán los representantes de los gobiernos en Monterrey los comprometerá a trabajar para «erradicar la pobreza, lograr un crecimiento económico sostenido y promover un desarrollo sustentable al tiempo que avanzamos hacia un sistema económico mundial basado en la equidad y que incluya a todos».

Se calcula que más de 6.000 personas asistirán a la conferencia, entre presidentes, delegados de gobiernos y jefes de organismos internacionales como agencias de la ONU, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, así como integrantes de organizaciones no gubernamentales.

Además, participarán dirigentes de organizaciones empresariales y activistas sociales, que mantendrán reuniones entre los días 14 y 18. Luego, asistirán a las mesas de trabajo de la conferencia junto con representantes de los gobiernos y de organismos internacionales.

El gobierno de Vicente Fox destinó 6,6 millones de dólares a la organización de la conferencia. El dinero se invirtió en la infraestructura del centro de convenciones donde se celebrará la reunión y en el alojamiento.

La demanda habitaciones de hotel sobrepasó la oferta local. Los organizadores informaron que varios empresarios, activistas sociales y hasta delegados de gobiernos se hospedarán en ciudades cercanas o en casas de familia de Monterrey.

El gobierno también asignó una cantidad no especificada de dinero al despliegue de fuerzas de seguridad, que impedirán cualquier brote de violencia en las protestas, así como al remozamiento de la ciudad, de modo de mostrarla ordenada y sin mayores signos de pobreza.

El «muro de Burlín» es «una aberración y demuestra la poca visión de los organizadores en su afán por discutir de pobreza, pero sin verla», expresó el activista Orellana.

Durante la conferencia, las plazas de Monterrey donde generalmente se realizan actos y protestas permanecerán ocupadas por exposiciones de artesanía y los cursos en escuelas y universidades locales se suspenderán.

Directivos de la Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo León, donde hay gran actividad de partidos izquierdistas, invitaron a sus estudiantes a realizar una gira de estudio fuera de Monterrey mientras dure la conferencia.

La reunión oficial beneficiará a México, dada la promoción que supone para el turismo la presencia de mandatarios y altos funcionarios nacionales e internacionales, dijo a IPS el asesor de la Secretaría General de la ONU para la conferencia, Christian Ossa.

El foro mundial asignará a la organización de la reunión entre uno y 1,5 millones de dólares, agregó Ossa.

La seguridad en el edificio donde se celebrará la conferencia estará a cargo de personal armado de la ONU y habrá férreos controles para todos, «pues lo obliga el escenario creado luego de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos», explicó. (FIN/IPS/dc/mj/dv/02

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