La Conferencia Internacional sobre Financiamiento al Desarrollo que se celebra en México debe ser capaz de afrontar el carácter recurrente de las crisis económicas, señalaron los presidentes Ricardo Lagos, de Chile, Ricardo Lagos, y Fernando Enrique Cardoso, de Brasil.
Lagos y Cardoso sostuvieron en Arica, 2.050 kilómetros al norte de Santiago, que la conferencia iniciada el lunes en la nororiental ciudad mexicana de Monterrey deberá proponer reformas al sistema financiero surgido de la segunda guerra mundial (1939- 1945).
Ambos mandatarios ofrecieron una conferencia de prensa al término de una visita de dos días de Cardoso a este país.
Lagos continuó su viaje rumbo a Monterrey, para participar en la conferencia convocada por la Organización de Naciones Unidas (ONU), que finalizará este viernes y contará antes con la presencia de unos 50 jefes de Estado y de gobierno.
Cardoso confirmó, en tanto, que no viajará a Monterrey, porque debe atender en Brasilia la votación parlamentaria de un aumento extraordinario del presupuesto del Estado, a la que calificó de «muy importante».
La delegación brasileña a la conferencia de la ONU será encabezada por el canciller Celso Lafer, indicó Cardoso, tras subrayar que coincide plenamente con las posiciones que expondrá en México el presidente Lagos.
La necesidad de progresos sustantivos en materia de acuerdos internacionales sobre ayuda para el desarrollo fue planteada en la declaración conjunta que Lagos y Cardoso firmaron en un acto público frente a la gobernación del puerto de Arica.
Los presidentes subrayaron la necesidad de movilización de recursos financieros para apoyar el plan del gobierno de Eduardo Duhalde para superar la crisis de Argentina, así como de intensificar la lucha contra la pobreza en los países más atrasados.
«Monterrey es un hito importante para ver en qué situación estamos respecto de lo que construimos después de la segunda guerra mundial», dijo el mandatario chileno.
Los problemas del desarrollo son ahora distintos y no se reducen a los instrumentos financieros internacionales, como los llamados derechos especiales de giro, agregó Lagos.
«Hay un conjunto de elementos que debiéramos ser capaces de abordar, particularmente cuando vemos que las crisis son recurrentes», señaló.
El presidente chileno recordó la secuencia desplegada desde la crisis de 1994 en México, seguida en 1997 por la crisis de Asia sudoriental, extendida en 1998 a Rusia y un año después a Brasil, para irrumpir otra vez con las crisis de Turquía, en 2000, y de Argentina, en 2001.
«¿Qué mundo estamos viviendo? ¿Tenemos los instrumentos para enfrentar aquello o no? Ese creo que es un tema muy de fondo que tenemos que ser capaces de plantear (en Monterrey) 55 años después de Bretton Woods», dijo Lagos.
Los acuerdos firmados luego de la segunda guerra mundial en la localidad estadounidense de Bretton Woods dieron nacimiento al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, entidades rectoras del actual orden financiero mundial.
Los gobernantes de Chile y Brasil coincidieron también en señalar que la economía en América Latina pasa por momentos difíciles, tanto por la crisis Argentina y los temores de moratoria en Paraguay, como por el resurgimiento del proteccionismo.
Al respecto, Cardoso advirtió la inconsistencia del gobierno de los Estados Unidos, que mientras negocia una gran apertura a través del Area de Libre Comercio de las Américas, impone aumentos de aranceles a sus importaciones de acero.
Los acuerdos suscritos por los gobiernos de Chile y Brasil durante la visita de Cardoso fueron calificados por Lagos de ejemplo para el mundo y para América Latina, como reafirmación de una voluntad integracionista en el marco de la globalización.
«Porque hay turbulencias nos atrevemos a abrirnos al mundo y enfrentar los nuevos desafíos. Solos, somos como hojas lanzadas al viento. Juntos, podemos resistir mejor los vientos del mundo global», sentenció el presidente chileno.
«Hemos dado una señal de confianza en el futuro. Conocemos a nuestros pueblos y a los pueblos de los países hermanos. Nuestra voluntad integracionista es más fuerte que las fuerzas de dispersión», señaló a su vez Cardoso.
Chile y Brasil firmaron una ampliación de su acuerdo de complementación económica, junto con otros siete convenios de cooperación e integración en materias sociales, científicas, espaciales, agrícolas y para el sector de la pequeña industria.
Del mismo modo, ambos presidentes acordaron impulsar la habilitación de corredores carreteros interoceánicos, para potenciar la circulación de mercancías en complejos viales que unan puertos del océano Atlántico y el Pacífico, involucrando fundamentalmente a Brasil, Bolivia y Chile.
Cardoso subrayó el alto simbolismo que revistió la firma de estos acuerdos en Arica, el puerto «donde comienza Chile», muy muy cerca de Perú y Bolivia. (FIN/IPS/ggr/mj/if dv/02


