DESARROLLO: Cooperación palidece ante el capital privado

La asistencia oficial al desarrollo, que los gobiernos del mundo pretenden alentar en una conferencia de la ONU en México, palidece ante los flujos financieros privados y su influencia en los destinos del Sur.

La asistencia oficial al desarrollo viene en declive y en la actualidad no supera los 50.000 millones de dólares anuales, mientras los flujos financieros privados están sobre los 1,1 billones de dólares al año y en acelerado aumento.

Luego de intensas discusiones, más de 50 presidentes del mundo se reunirán desde este lunes hasta el viernes 22 en la septentrional ciudad mexicana de Monterrey, en la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, convocada por la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

Cientos de representantes de organizaciones no gubernamentales de todo el mundo están reunidos desde el jueves hasta este sábado en el Foro Global sobre Financiamiento para el Desarrollo Sustentable y con Equidad, también en Monterrey.

Las intenciones de la conferencia de la ONU suenan loables, pero no apuntan a las asimetrías de la globalización ni al poder de las transnacionales, que definen el presente y futuro de muchos países, dijo el experto del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México José Luis Calva.

A propósito de la reunión en Monterrey, en la que se firmarán compromisos para aumentar la ayuda al desarrollo y recomendaciones sobre comercio y economía, en los últimos días salieron a relucir promesas de los países industrializados para apoyar la superación de la pobreza en el mundo en desarrollo.

Estados Unidos ofreció 5.000 millones de dólares en ayuda al desarrollo para el período 2004-2007, y la Unión Europea acordó un programa para aumentarlo de forma progresiva desde 2006.

Aunque ambos anuncios fueron presentados como importantes contribuciones, no lograran alcanzar la meta formulada por la ONU hace más de 30 años: que los países industrializados destinen en ayuda al desarrollo el equivalente a 0,7 por ciento de su producto interno bruto.

Para Calva, la ayuda oficial al desarrollo es importante, pero más lo es el comportamiento de los capitales privados, cuyo ingreso o salida de cualquier país tiene influencia determinante en todo el mundo.

En 2000 los flujos mundiales de inversión extranjera directa superaron 1,1 billones de dólares, un crecimiento de casi 14 por ciento respecto de 1999 y el triple de 1995, apunta un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Estados Unidos y Alemania concentraron 250.000 millones de esa inversión, que ascendió para todo el mundo en desarrollo a apenas 190.000 millones de dólares.

El Consenso de Monterrey, documento que firmarán los mandatarios que visitarán esa ciudad mexicana, indica que los gobiernos se comprometen a «atraer corrientes financieras internacionales».

Las «inversiones extranjeras directas contribuyen a financiar el crecimiento económico sostenido a largo plazo», indica el documento. «Un gran desafío es crear las condiciones internas e internacionales necesarias para garantizar las corrientes de inversión directa», agrega.

El avance de las inversiones extranjeras en el mundo responde a la estrategia de las empresas transnacionales en busca de mayores ganancias.

Las transnacionales invierten en los países en desarrollo para aprovechar la mano de obra barata, ubicar sus productos en mercados emergentes, aprovechar las oportunidades que dan los procesos de privatización o fusionarse con otras firmas, señala la CEPAL.

Los activistas reunidos en el Foro Global en Monterrey se declararon decepcionados por el documento final de la conferencia de la ONU, que, dijeron, no impone límites a las transnacionales ni considera propuestas de gravar inversiones privadas para recaudar dinero que apoye al desarrollo.

La Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Iglesia Católica de México emitió un comunicado en el cual, si bien no se refirió directamente al documento que firmarán los mandatarios, expresó que la economía de mercado se ha convertido en «una máquina ciega» que profundiza las desigualdades sociales.

Mientras el flujo financiero privado mantiene su capacidad expansiva y los gobiernos procuran aumentar la asistencia oficial al desarrollo, la ONU calculó que 1.200 millones de personas en el mundo viven con menos de un dólar al día y 1.000 millones carecen de acceso al agua potable.

No obstante la pobreza y exclusión existentes en el mundo, la Conferencia de Monterrey no propondrá ningún cambio importante en cuanto al poder e influencia de las transnacionales, concluyó Calva. (FIN/IPS/dc/mj/dv/02

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