COMERCIO: Mercado estadounidense, botín de la guerra del acero

La guerra del acero puede concluir con una capitulación de las empresas más endebles del sector de Estados Unidos y con la penetración de los inversionistas siderúrgicos europeos y japoneses en el apetecido mercado estadounidense.

Las acciones emprendidas por la Unión Europea y Japón, que han llevado a Estados Unidos a los estrados judiciales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), tienen ese último objetivo, interpretaron negociadores comerciales en Ginebra.

Las empresas siderúrgicas de Estados Unidos no fueron reestructuradas en los últimos años como ocurrió con sus similares en casi todo el resto del mundo, comentaron expertos de agencias especializadas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La ineficiencia de los altos hornos estadounidenses se agrava por la recesión de los últimos semestres, que ha ocasionado sobreproducción, caida de la demanda y de los precios en el mercado del acero.

Esas empresas estadounidenses, en peligro de bancarrota o de ser absorbidas, están ahora en la mira de los inversionistas siderúrgicos europeos y japoneses, que esperan sacar beneficios del pleito comercial.

Bruselas y Tokio anunciaron este jueves que han solicitado a Washington entablar conversaciones ante la OMC, la primera fase del procedimiento previsto para dirimir controversias comerciales en el sistema multilateral.

El origen de la disputa es la decisión del gobierno de Estados Unidos de imponer elevados aranceles a importaciones de distintos tipos de aceros provenientes de sus proveedores habituales, que incluyen además de la UE y Japón, a Corea del Sur, Rusia y Brasil.

Washington anunció el martes que a partir del 20 de este mes y durante tres anos aplicará aranceles entre ocho y 30 por ciento a las compras de acero a esos paises.

La decisión estadounidense se amparó en el Acuerdo sobre Salvaguardias de la OMC, que autoriza la adopción de disposiciones de protección de un producto cuando sus importaciones hayan aumentado en forma tal que causen o amenacen causar un daño grave a la producción nacional.

Las autoridades de Estados Unidos entendieron que esas condiciones estaban dadas y resolvieron aplicar las salvaguardias, que han sido recibidas prácticamente como una declaración de guerra comercial por los países afectados.

Las salvaguardias son un recurso frecuente en las disputas que llegan hasta el `rgano de Solución de Diferencias (OSD) de la OMC.

Por otra parte, las disputas relacionadas con el sector del acero no son una novedad en los tribunales de la OMC. El mismo Estados Unidos se ha visto envuelto en 10 casos incoados en torno de diferencias comerciales sobre el acero.

Pero este pleito se presenta como un caso político muy sensitivo para el sistema multilateral de comercio, por la oportunidad en que aparece y el volumen de negocios que involucra.

La guerra del acero estalló cuando la OMC se disponía a iniciar unas dificiles negociaciones de la ronda de Doha para ampliar antes del 2005 la liberalización del comercio y de la economía mundial.

Además, el monto de los perjuicios que a simple vista ocasiona la salvaguardia estadounidense ha sido estimado en unos 4.000 millones de dólares, una cifra que supera casi todos los casos anteriores dirimidos en la OMC.

El director general de la OMC, Mike Moore, evitó opinar sobre el fondo de la cuestión. Sólo dijo que las normas de la institución, en referencia al sistema de solución de diferencias, están a disposición de los países miembros.

Por supuesto, siempre es preferible que las cuestiones se arreglen entre los mismos miembros, señaló.

Sin embargo el antecesor de Moore y primer director de la OMC, Renato Ruggiero (1995-1999), no eludió comentar durante su mandato otros casos sonados, como cuando criticó la ley estadounidense Helmes-Burton, cuestionada legalmente por la UE porque sancionaba sus inversiones en Cuba.

El nuevo caso del acero se prolongará en conversaciones bilaterales durante unos dos meses, según contemplan los procedimientos de la OMC.

Si en esas discusiones no hay acuerdos, un grupo especial (panel) deberá producir un informe con fuerza de veredicto, pero que es apelable.

El tiempo corre a favor de las empresas siderúrgicas estadounidenses que se encuentran al borde del derrumbe, observaron expertos de la ONU bajo reserva de sus nombres.

Las compañías siderúrgicas europeas y japonesas, ya reestructuradas y eficientes, esperan el desenlace para penetrar en el gran mercado consumidor de acero, describieron. (FIN/IPS/pc/ff/if/02

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