COLOMBIA: El diablo no hace hostias

La polémica sobre reformas políticas concentradas en el Congreso ganó fuerza en Colombia luego de elecciones parlamentarias que debilitaron a los partidos tradicionales y fortalecieron el voto independiente.

«El diablo no hace hostias», observó el senador Antonio Navarro, del ex guerrillero Movimiento 19 de Abril (M-19), para cuestionar la propuesta del independiente Alvaro Uribe, el candidato favorito en las encuestas para los comicios presidenciales del 26 de mayo.

Uribe, un disidente del opositor Partido Liberal que promete mano dura contra la violencia, dice estar decidido a presentar a la legislatura elegida el último domingo, que se instalará el 20 de julio, un proyecto de ley contra la corrupción y «la politiquería». Luego disolverá el parlamento, para llamar a nuevas elecciones.

Navarro, que retuvo su escaño en el Senado al lograr individualmente una de las más altas votaciones en los comicios parlamentarios, replicó que el Congreso no se reformará a sí mismo. Su propósito consiste en un plebiscito y ya anunció la recolección de firmas para hacerlo.

Más de 600.000 colombianos depositaron en las urnas la papeleta de votación sin marcar ningún candidato y 400.000 señalaron el casillero del voto en blanco en las elecciones del domingo, en señal de pérdida de confianza en la clase política o de confusión ante la presencia de más de 10.000 aspirantes.

Así mismo, los candidatos independientes obtuvieron en conjunto 10 por ciento de los 10 millones de votos escrutados.

Los partidos tradicionales, el Liberal y el gobernante Conservador, perdieron escaños en las dos cámaras legislativas, al punto de ceder la mayoría absoluta que sumaban.

Por primera vez en la historia, el Partido Conservador no tendrá postulante propio en elecciones presidenciales. Su candidato, Juan Restrepo, renunció después de las legislativas y se aguarda el pronunciamiento formal del partido a favor de Uribe.

En el ambiente político parece tomar fuerza la convicción de que «cambiamos o nos cambian», respecto de un Congreso que ha aplazado durante años su reforma.

Los puntos principales del proyecto que Uribe presentará en caso de ganar las elecciones presidenciales son la fusión de las dos cámaras parlamentarias en una sola, la eliminación de beneficios de los legisladores y el fortalecimiento de los partidos.

El Congreso tendría 30 días para aprobar o rechazar el proyecto y sólo podrían hacer modificaciones avaladas por el Poder Ejecutivo. Una vez promulgada la reforma, se acordaría una fecha para la elección de una nueva legislatura.

Carlos Gaviria, un candidato independiente elegido senador el domingo en las listas del izquierdista Frente Social y Político (FSP), cree urgente la tarea de fortalecer a los partidos, aunque la considera difícil.

El gobierno de Andrés Pastrana hizo dos intentos de reforma política y propuso un plebiscito con el mismo fin, pero sus tres iniciativas fueron bloqueadas, entre otras razones por presión de legisladores que ahora apoyan a Uribe. Pastrana anunció que volverá a intentar la reforma.

Gaviria, ex presidente de la Corte Constitucional, dijo a IPS que no es «razonable» en la actual coyuntura limitar atribuciones del Poder Legislativo.

«Lo que se viene abriendo paso en el país es un gobierno autoritario. Si esto sucede, se requerirá un Congreso más fortalecido y no debilitado», afirmó.

Uribe, el candidato presidencial con más posibilidades de triunfar, según las encuestas, ha presentado un plan de gobierno «típicamente autoritario», observó Gaviria.

Uribe pretende reducir la cantidad de legisladores de 266 a 150, una propuesta que ahorraría gastos, ya que cada congresista gana el equivalente a 7.000 dólares mensuales, sin contar otras prebendas.

Para Gustavo Petro, un ex guerrillero del M-19, al igual que Navarro, es «estúpida» la idea de reducir el Congreso. «El problema no es de número, el problema es cómo se eligen los congresistas. El presupuesto del Senado es 0,4 por ciento del presupuesto nacional», señaló a IPS

Lo fundamental es acabar con las prácticas clientelistas y eso se logra fortaleciendo a los partidos. «Que se vote por ideas, no por dinero», afirmó Petro, segundo por cantidad de votos entre los candidatos a la Cámara de Representantes.

Wilson Borja, elegido diputado por el FSP, puntualizó a IPS que la reforma política es tan urgente como el debate sobre los problemas sociales del país.

Un estudio de la Cámara Colombiana de la Construcción sobre distribución del ingreso indica que 9,9 por ciento de la población gana menos o hasta un salario mínimo (135 dólares), 30 por ciento entre uno y dos y 30 por ciento entre dos y tres.

«La reforma política debe ser para el país, no para el presidente», dijo Borja, un líder sindical que escapó el año pasado de un atentado organizado por los paramilitares de derecha.

La conservadora Noemí Sanín, candidata a la presidencia por una alianza de partidos menores, aseguró que de triunfar en mayo disolverá el Congreso elegido el último domingo. «Si dejamos que se reformen ellos mismos nos hacen conejo (trampa)», indicó.

Hay algunas coincidencias en el abanico de propuestas de reforma, para romper el vínculo clientelista Ejecutivo- Legislativo (obtención de votos por favores, como puestos públicos y becas), imponer la lista única por partido, reglamentar y controlar la financiación de las campañas y castigar los delitos electorales. (FIN/IPS/yf/ff/ip/02

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