CHINA-EEUU: Beijing invoca liberalismo en disputa del acero

El gobierno de China es criticado por quienes lo consideran proteccionista a ultranza, pero reivindica el libre comercio para oponerse a los aranceles aduaneros aplicados por Washington desde este miércoles a importaciones de acero.

Beijing se sumó a la protesta de otros fabricantes de acero contra los aranceles entre ocho y 30 por ciento que Washington impuso a las importaciones procedentes de varios países con la intención declarada de apoyar la recuperación de la industria siderúrgica estadounidense.

Las autoridades chinas amenazaron con presentar una queja formal ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), a la que China ingresó en diciembre, si no logran un acuerdo bilateral con Washington.

El presidente estadounidense George W. Bush alegó que tiene derecho a adoptar medidas de salvaguardia, permitidas por la OMC a los países que consideren amenazada la supervivencia de sus industrias en algún sector.

Fabricantes de acero de Estados Unidos aseguran están al borde de la quiebra debido a la creciente competencia desde 1998 de importaciones desde otros países que practican dumping. O sea, que subsidian exportaciones para reducir su precio y llevarlo en algunos casos a menos del costo de producción.

La actitud del gobierno chino no parece vincularse sólo con la cuestión del acero, sino apuntar también a medir qué autoridad e influencia puede ejercer en la OMC.

«Pensamos que (la decisión de Estados Unidos) es un acto de proteccionismo comercial que viola las normas de la OMC», dijo la semana pasada el ministro de Comercio Exterior y Cooperación Económica, Shi Guangsheng, en una conferencia de prensa durante la sesión anual del parlamento, que terminó el viernes.

Shi anunció que el país se defenderá en forma agresiva contra quienes lo acusan de dumping en los mercados del acero y de otros productos, e impulsará nuevas normas de comercio internacional para beneficiar al mundo en desarrollo, que integra.

«China debe aprender a defender sus propios intereses», aseveró.

El primer ministro Zhu Rongji fue aun más explícito, al amenazar con represalias si Washington no revisa su decisión.

«Estoy preocupado por nuestra industria del acero, del mismo modo en que el gobierno estadounidense está preocupado por sus agricultores. ¿Sería aceptable para Washington que impusiéramos un arancel de 30 por ciento a la importación de soja proveniente de Estados Unidos?», comentó.

China es el mayor mercado para la soja estadounidense, de la cual importó el año pasado unos 15 millones de toneladas, equivalentes a toda su propia producción anual y por las cuales pagó unos 1.000 millones de dólares. Además, prevé aumentar con rapidez sus importaciones en ese rubro tras el ingreso a la OMC.

Las ventas de acero chino a Estados Unidos tienen una importancia relativamente menor, ya que su valor el año pasado fue unos 360 millones de dólares, una pequeña proporción de las exportaciones totales del país al mercado estadounidense, aunque han crecido en forma sostenida en los últimos años.

China produjo 143 millones de toneladas de acero en 2001, y su industria del sector ya es la mayor y la de crecimiento más rápido en el mundo, pese a que afronta numerosos problemas relacionados con deficiente administración, baja calidad de los productos e interferencia de Beijing en decisiones empresariales.

Según datos oficiales de Estados Unidos, el comercio bilateral muestra un saldo favorable a China de 80.000 millones de dólares.

Los productores chinos de acero alegan que no se benefician de dumping ni amenazan la supervivencia de sus competidores estadounidenses.

Los aranceles impuestos por Washington no se aplican al acero proveniente de países que han firmado acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, como Canadá y México, ni al de naciones en desarrollo como Argentina, Tailandia y Turquía, con participación menor de tres por ciento en el mercado estadounidense del acero.

«Según entiendo, China exportó el año pasado a Estados Unidos 790.000 toneladas de acero, o sea menos de tres por ciento del total del mercado estadounidense de esa aleación», señaló la semana pasada Liu Jie, gerente general de la firma Angang, una de las mayores productoras de acero del país.

«Ese volumen no representa una amenaza para la industria estadounidense del acero, y por lo tanto no es razonable imponerle aranceles», afirmó.

Liu aseveró que la decisión de Washington viola normas de la OMC, y aseguró que China se esmera por respetar esas normas.

Beijing lleva a cabo en la actualidad una revisión general de la indutria local del acero, con la intención de superar deficiencias y minimizar impactos relacionados con la necesidad de respetar las normas de la OMC.

Sin embargo, los medios de comunicación estatales han presentado la disputa comercial con Estados Unidos como un conflicto en el cual trata de proteger a su poderosa pero ineficiente industria contra el floreciente y eficaz desempeño local en el sector.

Los aranceles impuestos por Bush implican una «desviación de los principios» del libre comercio, renovados en la IV Conferencia Ministerial de la OMC realizada en Doha en noviembre, sostuvo el 8 de este mes el periódico China Economic Times, en un editorial titulado «La Guerra Fría del acero».

«El gobierno de Estados Unidos predica el liberalismo en el comercio internacional, pero dentro de su país aplica principios proteccionistas. ¿No es claro que el objetivo último de esa estrategia es asegurar el liderazgo estadounidense en el comercio mundial?», agregó. (FIN/IPS/tra-eng/ab/js/mp/if/02

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]