BRASIL-EEUU: Un mal momento en las relaciones bilaterales

La tensión entre Brasil y Estados Unidos aumenta, pues a las disputas comerciales se agrega la presión de Washington para destituir al diplomático brasileño que dirige la intergubernamental Organización para la Proscripción de las Armas Químicas (OPAQ).

La manzana de la discordia en la OPAQ es el brasileño Mauricio Bustani, director general del organismo con sede en La Haya desde su creación en 1997 y reelegido el año pasado para un segundo mandato hasta 2005. Antes de ocupar ese cargo, Bustani representó a su país en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Estados Unidos pidió la renuncia de Bustani y, ante su negativa, anunció que solicitará su destitución al consejo ejecutivo de la OPAQ, de 41 países. Pero eso sólo será posible en una asamblea de los 145 países miembros de la organización, según el portavoz del diplomático, Gordon Vachon.

Washington afirmó haber perdido la confianza en la conducción de Bustani, a quien acusó de «mala gestión financiera». Sin embargo, el director administrativo de la OPAQ es un estadounidense propuesto por el gobierno de su país.

«Estados Unidos no cree que la organización pueda seguir cumpliendo su misión primordial de eliminar las armas químicas bajo esa administración. Instamos al director general a que renuncie por el bien» de la agencia, dijo el portavoz del Departamento de Estado (cancillería) estadounidense, Richard Boucher.

El conflicto originó divisiones. La Unión Europea, Australia y Canadá se alinearon con Estados Unidos, contra China, India y Rusia, favorables a la permanencia de Bustani.

El presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso y la cancillería manifestaron su apoyo al diplomático, quien, indicaron, fue «elegido y reelegido por unanimidad». Sus críticos no formularon razones que justifiquen la interrupción de su mandato de cinco años, agregaron.

«No puedo permitir que se establezca el precedente de que alguien deje el cargo por la presión de un grupo de países sin evidencia de que haya hecho algo incorrecto o de mala fe», afirmó el propio Bustani al rechazar el pedido de renuncia.

Pero el gobierno brasileño considera «una causa perdida» luchar por su embajador y no se esforzará por mantenerlo en el cargo, según los diarios Correio Braziliense, de Brasilia, y O Estado de Sao Paulo, sobre la base de informes de fuentes diplomáticas nacionales y extranjeras no identificadas.

Como funcionario internacional, Bustani ya no responde al gobierno de Brasil, sino a la ONU, explicó Cardoso.

Un alto funcionario estadounidense citado por el periódico The New York Times afirmó que la mayoría de los miembros del Consejo Ejecutivo están dispuestos a apoyar la destitución o a abstenerse en la votación, lo que derivaría en el alejamiento de Bustani.

El mismo funcionario dijo que la campaña contra Bustani no tiene relación con la política de Washington contra Iraq, país al cual acusa de desarrollar en forma secreta armas químicas y biológicas.

Estados Unidos no sólo está insatisfecho con el desempeño general de Bustani, sino además irritado por sus declaraciones en las que pedía más participación de la OPAQ en la campaña liderada por Washington contra el terrorismo y en las acciones contra el uso de armas químicas, añadió.

Estados Unidos es, después de Rusia, el mayor productor de armas químicas del mundo. Se estima que el primero cuenta con unas 30.000 toneladas de agentes químicos y el segundo con 40.000.

Desde la entrada en vigencia de la Convención sobre Armas Químicas en 1997, la OPAQ inspeccionó cientos de instalaciones de producción de armas químicas en todo el mundo. Sus expertos también supervisan la destrucción de más de 3.500 toneladas de agentes químicos y más de un millón de municiones.

El caso de Bustani realza el «comportamiento imperial, arrogante y unilateral» de Estados Unidos, acentuado tras los atentados del 11 de septiembre, comentó a IPS el coordinador del Núcleo de Estudios Estratégicos de la Universidad de Campinas, Geraldo Cavagnari, ex coronel del ejército brasileño.

La OPAQ tuvo los primeros roces políticos con Estados Unidos en marzo de 1998, cuando incluyó a un técnico cubano y otro iraní en un equipo para inspeccionar fábricas estadounidenses de armas químicas.

Washington también se habría molestado por las gestiones de Bustani para que Iraq se integrara a la OPAQ y aceotara el envío de inspectores de armas.

Eso apuntaría a una solución negociada para el supuesto armamentismo iraquí y dificultaría posibles ataques de Estados Unidos contra ese país, que compondría, junto con Irán y Corea del Norte, un «eje del mal» definido por el presidente George W. Bush.

Estados Unidos encabeza una campaña «de presión para que renuncie» que incluyó gestiones «totalmente inapropiadas» ante las autoridades de Brasil, dijo Bustani. «Hicieron eso porque pensaban que yo seguía trabajando como un diplomático brasileño» y no como funcionario internacional, afirmó.

Brasil asume la defensa de su diplomático «por una cuestión ética, por sus méritos y en favor del multilateralismo» y la independencia de los organismos como OPAQ, pero «reconoce que no tiene fuerza para oponerse» a la mayor potencia mundial, evaluó Cavagnari.

Es cuestion de «realismo», opinó. Estados Unidos aporta 22 por ciento del presupuesto anual de la OPAQ, que asciende a 60 millones de dólares, la mayor contribución individual al organismo.

Las relaciones actuales entre los dos países «no son peligrosas, pero tampoco son tranquilas» y presentan «un horizonte de problemas en el futuro próximo», principalmente a causa de disputas comerciales, añadió Cavagnari.

El gobierno brasileño decidió ser más agresivo en en el área comercial y cuestionar en la Organización Mundial de Comercio (OMC) las barreras y subsidios estadounidenses que afectan las exportaciones de jugo de naranja, acero, soja y algodón del país.

Brasil pidió ante la OMC el miércoles explicaciones a Estados Unidos sobre un arancel de 40 dólares por tonelada al jugo de naranja impuesto por las autoridades del meridional estado de Florida, cuyos ingresos son aplicados en la promoción del producto local.

Un tribunal de Florida consideró inconstitucional el gravamen, por considerar que estados no pueden imponer aranceles aduaneros, una prerrogativa del gobierno nacional. El gobierno brasileño argumenta que el arancel viola las reglas de la OMC.

Pero Brasil también se apresta a cuestionar la protección de Washington a la producción de soja y algodón. En el primer caso, los brasileños estiman perder 1.200 millones de dólares anuales, por exportaciones no realizadas y por la caída de los precios atribuible a los subsidios.

Los subsidios al algodón impiden, según el ministro de Agricultura, Marcus Pratini de Moraes, la expansión del cultivo en Brasil y el mantenimiento del país como importador de la materia prima, con pérdidas estimadas en 300 millones de dólares por la asociación de los grandes productores.

También los sobrearanceles y cuotas impuestas por Washington el 5 de marzo al acero importado provocaron reacciones en Brasil, aunque el país fue menos afectado que otros grandes exportadores, como la Unión Europea y Corea del Sur.

Brasilia no descartó recurrir a la OMC, con lo que se ampliarían los roces con Estados Unidos por este caso. Además, advirtió que si Washington mantiene su posición será imposible avanzar en la creación del Area de Libre Comercio de las Américas. (FIN/IPS/mo/mj/ip if/02

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]