Un estudio de la ONU subrayó las reacciones antimusulmanas y antiárabes en Australia, Canadá, Estados Unidos y varios países de la Unión Europea después de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.
El informe, preparado por el relator especial de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) Maurice Glèlè-Ahanhanzo, resumió los principales episodios de racismo, discriminación racial, xenofobia y otras formas de intolerancia registrados en 2001.
El documento, presentado a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, examina también incidentes de racismo vinculados con antisemitismo, violencia de grupos de extrema derecha, la situación de los romaníes o sinti (conocidos como gitanos) y el odio racial a través de Internet.
La Comisión Australiana de Derechos Humanos, citada por el relator, informó de que en el período posterior al 11 de septiembre se verificó una reacción contra árabes, personas originarias de Medio Oriente y musulmanes.
El organismo humanitario australiano recibió más de 400 llamadas telefónicas, principalmente por una línea atendida en idioma árabe, de personas que informaban de ataques verbales y físicos.
Los denunciantes también mencionaron respuestas lentas o falta de sensibilidad de la policía y de otros encargados de prestar servicios. La Comisión dijo que se habían registrado incendios y leyendas agresivas en las mezquitas, y que fue apedreado un autobús escolar que transportaba niños a una escuela islámica.
En el caso de Estados Unidos, el informe de Glèlè-Ahanhanzo se basa en informaciones del Comité Americano-Arabe contra la Discriminación.
Ese comité citó, en un boletín que publica en Washington, 520 incidentes violentos después del 11 de septiembre contra estadounidenses árabes o personas que eran percibidas como tales.
Los incidentes en Estados Unidos variaron desde amenazas y agresión hasta incendios, agresión con daños físicos graves y por lo menos seis asesinatos.
Personas a las que se consideraba árabes fueron expulsadas de aviones en el momento del embarque o inclusive después, con el argumento de que a los demás pasajeros o a la tripulación no les gustaba su aspecto.
El Comité Americano-Arabe sostuvo que se verificaron cientos de casos de discriminación laboral contra estadounidenses árabes, incluidos varios despidos.
En numerosos casos, la policía registró y sometió a interrogatorio, sin razón aparente, a estadounidenses árabes.
Los estudiantes de esa filiación han tenido problemas con otros estudiantes y en algunas ocasiones también con maestros y administradores.
El presidente de la Comunidad Palestina en Alemania informó de que en ese país, numerosos palestinos fueron insultados por en la calle.
La Comunidad Religiosa Islámica Hessen denunció, a través de su presidente, que sigue recibiendo correspondencia y mensajes telefónicos de odio, en especial contra las mujeres que se cubren la cabeza.
En Dinamarca, los ataques terroristas en Nueva York y Washington fueron seguidos por un resurgimiento de agresiones verbales y físicas contra las minorías étnicas asociadas con el islam, dice el informe de la ONU.
Los medios de comunicación de Dinamarca informaron acerca de un pequeño número de jóvenes palestinos que celebraban los atentados contra Estados Unidos y que con su actitud provocaron reacciones emocionales masivas.
Los políticos daneses, los medios de información y el público en general, se referían de forma negativa a los musulmanes y, a juicio de varios observadores, expresaban algunos de los sentimientos más duros contra los inmigrantes en Europa.
El informe de la ONU dio cuenta de una serie de amenazas y agresiones contra personas y propiedades relacionadas con la comunidad islámica.
En la reunión anual del Partido Popular Danés (Dansk Forlkeparti) se lanzaron ataques verbales contra los musulmanes, a quienes se calificó de «nuestro enemigo».
En Holanda, la intolerancia contra los musulmanes ha seguido aumentando después de los ataques del 11 de septiembre, según el documento de Glèlè-Ahanhanzo.
Un conductor de un vehículo de transporte público se negó en Amsterdam a aceptar a una pasajera con la cabeza cubierta y en La Haya hubo ataques contra mezquitas. También se produjo un incendio en una escuela islámica de Nijmegen y se intentó quemar una mezquita en Zwolle.
En Gran Bretaña, un conductor afgano quedó paralizado del cuello hacia abajo después de ser atacado por tres hombres que, según la policía, hicieron mención a los atentados del 11 de septiembre.
Otro afgano fue asaltado en Dover y recibió heridas graves. En Swindon, una mujer asiática de 19 años fue golpeada con un bate de beisbol después de que uno de los atacantes dijera: «Aquí hay una musulmana». En varias ciudades británicas hubo ataques contra mezquitas.
El informe del relator menciona también manifestaciones de antisemitismo en América del Norte, Europa y Rusia, con datos que se basan en estudio de la Universidad de Tel Aviv sobre el período 2000-2001.
El peor año del decenio pasado fue 1994, cuando se contaron 300 episodios de corte antisemita en las tres regiones investigadas por la Universidad de Tel Aviv.
El período de 1995 a 1997 fue relativamente más tranquilo, en tanto que 1998 y 1999 fueron años de actividad antisemita más intensa, afirmó la institución académica.
Pero esos últimos antecedentes quedaron opacados en 2000, cuando se duplicaron con creces los ataques violentos importantes. De 32 en 1999 pasaron a 66 al año siguiente. Los demás actos de violencia aumentaron 50 por ciento, de 114 a 189.
De esa manera, al finalizar el decenio, los logros alcanzados después de 1994, gracias a una mejor legislación y al cumplimienmto de la ley, como también a una intensificación de la actividad policial y a una mayor conciencia pública, parecen haberse desvanecido.
El notable aumento del número de casos perpetrados contra judíos entre 1999 y 2000 no estuvo acompañado de una mayor hostilidad contra los extranjeros, se observó en el informe de la Universidad de Tel Aviv transcripto por el relator de la ONU.
En Rumania, el nacionalista y antisemita Partido de la Gran Rumania, llegó a ser el segundo partido en el parlamento, destacó la investigación universitaria.
En los últimos años, el antisemitismo fue una importante arma política de la oposición nacionalista y comunista en Europa oriental y en el área de la ex Unión Soviética.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, limitó las actividades de la extrema derecha y en consecuencia el número de incidentes antisemitas en 2000 fue menor que en 1999.
Sin embargo, la Universidad de Tel Aviv advirtió que pueden comprarse libremente en Rusia centenares de publicaciones antisemitas. La misma institución considera autoritario el régimen de Putin, y teme que puede menoscabar la participación de las organizaciones judías mundiales y de Israel en la vida de la comunidad judía de Rusia.
El relator especial Glèlè-Ahanhanzo mencionó con gran pesar la falta de cooperación de Israel para el cumplimiento del mandato que le confirió la ONU.
El gobierno de Israel, sostiene el funcionario, ha reaccionado negativamente a sus llamamientos, incluso cuando se trata de aplicar una resolución de la Comisión de Derechos Humanos o de la Asamblea General de la ONU.
Con relación a los atentados en Nueva York y Washington, el informe se refiere a las «reacciones irracionales que este acontecimiento trágico y doloroso» suscitó entre ciertos individuos.
También cita las interpretaciones de que los ataques del 11 de septiembre habrían desatado una guerra de civilizaciones.
Hubo un aumento de los insultos, las agresiones físicas o los ataques contra las propiedades de miembros de comunidades de musulmanes y de árabes, verificó Glèlè-Ahanhanzo.
Pero, las autoridades y la mayoría de los políticos de los países donde se produjeron esos episodios se manifestaron en contra de las reacciones racistas, puntualizó el relator.
En sus recomendaciones, Glèlè-Ahanhanzo pidió ponderación a los gobiernos al enfrentarse a los problemas vinculados al terrorismo, de manera de asegurar el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales. (FIN/IPS/pc/ff/hd/02


