Ambientalistas y diputados de Rusia impulsan una campaña contra la inseguridad del plan del gobierno para obtener recursos mediante el reprocesado de combustible nuclear ya utilizado, que procede de países europeos.
Los temores a un desastre aumentaron luego de que la cadena de televisión NTV transmitió una visita a la central Krasnoyarsk-26, creada por la ex Unión Soviética, que almacena en la actualidad 40.000 toneladas de combustible nuclear usado proveniente de Bulgaria.
La visita, realizada por ambientalistas de la organización internacional Greenpeace y el diputado Sergei Mitrokhin, del grupo liberal Yabloko, fue realizada para demostrar que el sistema de seguridad ruso en las centrales nucleares es «inexistente», dijo ese legislador.
Greenpeace pidió a un tribunal de Moscú que declare ilegal la presencia en el país de los desechos búlgaros, provenientes de la central Kozlodui, dijo a IPS el coordinador de programas de energía de ese grupo, Vladimir Chuprov.
El Ministerio de Energía Nuclear (Minatom) desea vender a países europeos servicios de reprocesado de más de 10.000 toneladas de combustible nuclear usado en Krasnoyarsk-26, ubicada en la nororiental región de Siberia.
Sin embargo, organizaciones no gubernamentales (ONG) afirman que esa central nuclear, la mayor del país, sólo tiene en la actualidad capacidad para almacenar 3.000 toneladas más de desechos.
El reprocesado en centrales rusas permite recuperar uranio y plutonio utilizables, y reduce la posibilidad de que el combustible nuclear usado sea empleado con fines bélicos, subraya el Minatom.
En febrero, la Corte Suprema aceptó una demanda legal de Greenpeace y otras ONG, y anuló la decisión gubernamental de reprocesar en la central de Chelyabinsk combustible nuclear proveniente de Hungría.
Moscú vende servicios de reprocesado de desechos nucleares a Bulgaria, Eslovaquia, Hugría y Ucrania, con la condición de que esos países se hagan cargo luego de todos los productos del proceso, en el marco de una ley promulgada en julio por el presidente Vladimir Putin y criticada por ambientalistas.
Putin también ordenó crear una comisión que recomendara medidas de seguridad para el reprocesado, pero el Consejo de la Federación (cámara alta del parlamento) todavía no designó a sus integrantes, señaló Mitrokhim.
Activistas reunieron 2,5 millones de firmas para una petición de referendo contra la ley de julio, pero la Comisión Central Electoral anuló más de 700.000 por detalles técnicos, como el uso de abreviaturas al indicar la dirección del firmante, y quedaron 200.000 menos de los dos millones necesarios para que hubiera una consulta popular.
Los ambientalistas también recolectaron 100.000 firmas por un referendo regional en Krasnoyarsk, pero las autoridades sólo aceptaron 40.000 de ellas y luego rechazaron 36.000, por detalles técnicos similares.
Defensores de la medida gubernamental afirman que Rusia puede recibir 20.000 millones de dólares en los próximos 10 años, por la venta de servicios de reprocesado de unas 20.000 toneladas de combustible nuclear usado, pero activistas replican que eso no compensa graves peligros ambientales.
Aun la capital corre riesgo, porque el Instituto Kurchatov, ubicado en un distrito residencial 15 kilómetros al noroeste del Kremlin, almacenó durante décadas gran de desechos radiactivos, alegan.
Otra preocupación es el legado nuclear de la marina de guerra soviética. El 19 de este mes, varios integrantes de la Duma (cámara baja del parlamento) instaron al gobierno a aprobar y financiar un programa federal para disponer de submarinos y barcos con reactores nucleares cuando dejan de ser utilizables.
Rusia tiene en la actualidad 230 de esta clase de embarcaciones, y la mitad de ellas está cerca de pasar a desuso.
Este año, desechos nucleares de submarinos y barcos llenarán no menos de 10 camiones que los transportarán a la central nuclear Mayak, informó el coordinador técnico de la Compañía Naval Murmansk, Stanislav Glovinsky.
Esa central, también llamada Chelyabinsk-65 es administrada por el Minatom y fue en más de una oportunidad escenario de accidentes.
La Flota del Pacífico rusa retiró de servicio a 75 submarinos nucleares, y en 45 deben realizarse urgentes trabajos especiales para descargar todo el combustible nuclear, señaló el diputado Boris Reznik.
Pero el mayor peligro está en los barcos usados como almacén provisional para combustible nuclear de submarinos, destacó.
En marzo de 1999, unos 160 metros cúbicos de desechos líquidos altamente radiactivos se derramaron del barco «Pinega», usado como almacén temporal, señaló.
El canal de televisión TVR Rusia informó a comienzos de este mes que un submarino nuclear abandonado se había hundido en la bahía de Krasheninnikov, en la oriental península de Kamchatka, pero las autoridades lo negaron y aseguraron que los riesgos de un accidente nuclear en esa zona eran mínimos.
«Ningún submarino se hundió», afirmó el portavoz de la marina de guerra, Igor Dygalo, aunque admitió algunos accidentes entre 1997 y 1999.
Reznik afirmó que el año pasado Moscú obtuvo 66.000 millones de dólares por exportaciones de petróleo y gas, y cuenta con recursos suficientes para planes de manejo de desechos nucleares.
«Las autoridades militares rusas creen que prevenir los derrames significa prevenir derrames de información a la prensa», ironizó el legislador. (FIN/IPS/tra-eng/sb/sm/rp-mp/en/02


