/BOLETIN-AMBIENTE/ BRASIL: La querella de los neumáticos usados

Brasil, que siempre rechazó condicionantes ambientales del comercio internacional para evitar su uso con fines proteccionistas, sufre los efectos de sus propios argumentos, pues no pudo impedir la importación de neumáticos usados recuperados.

El gobierno brasileño prohibió hace un año y medio la importación de neumáticos recauchutados (usados pero recubiertos de caucho), para no agravar la contaminación que ya le provocan los 100 millones de unidades desechadas que, según cálculos, están abandonadas a cielo abierto y contribuyen a las epidemias de dengue que azotan el país desde 1986.

Brasil sufrió una primera derrota en enero, cuando un tribunal arbitral del Mercosur (Mercado Común del Sur) pedido por Uruguay determinó el fin de la prohibición, por violar los principios del bloque del ambos países son miembros junto con Argentina y Uruguay.

Brasilia cumplió la sentencia el 11 de marzo, al agotarse el plazo de 60 días fijado por el tribunal, y decidió extender la liberación a exportaciones de todo el Mercosur, pues también Paraguay se quejó de pérdidas provocadas por la barrera brasileña.

Pero la presión más preocupante es de la Unión Europea (UE), cuya exportación de neumáticos recuperados es mucho más voluminosas. La reapertura del mercado brasileño de neumáticos recauchutados fue incluso discutida por el comisario de Comercio de la UE, Pascal Lamy, en Brasilia el 28 de febrero.

La UE podrá presentar una queja ante la Organización Mundial de Comercio si Brasil mantiene el «tratamiento discriminatorio», rechazando el producto europeo después de aceptar los neumáticos del Mercosur, señaló el consejero de la representación de la UE en Brasilia, Stéfano Gatto.

Brasil prohíbe la importación de bienes usados desde 1991, incluso los neumáticos, sometidos a crecientes restricciones en los últimos años por presión de autoridades y organizaciones ambientales.

Los recauchutados fueron equiparados a los usados, y por tanto prohibidos en septiembre de 2000.

Pero varias empresas lograron en la justicia decisiones provisorias que les permitieron importarlos, estableciendo la distinción de los neumáticos recauchutados respecto de los simplemente usados y porque los pedidos de licencia de importación eran anteriores a la prohibición.

Por eso Brasil siguió adquiriendo los neumáticos recuperados del exterior, pero limitados a cerca de 900.000 unidades anuales en los dos últimos años, cantidad que podría elevarse rápidamente si caen las barreras.

Pero el argumento de que esas compras causan graves daños al ambiente, a la salud y al derecho de los consumidores llevó al gobierno brasileño a fijar por decreto en septiembre una multa de 170 dólares para cada neumático recauchutado importado.

Esos neumáticos tienen una vida útil inferior a la de los originales, sostuvo el Ministerio de Medio Ambiente, lo cual acelera el descarte de un material que no se degrada naturalmente y acumula agua empozada, en la que nace y crece el mosquito Aedes aegypti, transmisor del virus del dengue.

«Es basura disfrazada que Brasil no debe importar. Europa quiere transferir a países en desarrollo el costo ambiental de los neumáticos usados», dijo a IPS la coordinadora de residuos tóxicos de la organización ambientalista Greenpeace Internacional en Brasil, Karen Suassuna, apoyando las autoridades.

«Son puras mentiras, producto de la rendición del gobierno a la presión de las empresas multinacionales» Firestone, Goodyear y Pirelli, que producen e importan neumáticos nuevos, replicó Francisco SimeFo, presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de Neumáticos Reamoldados (ABIP).

Además, por no tener bases legales y ecológicas sólidas, el gobierno no logra eliminar las importaciones, tras sufrir varias derrotas en las acciones judiciales iniciadas por la ABIP, acotó SimeFo.

El problema ambiental es generado por los neumáticos inservibles, 95 por ciento es de los cuales son producidos por la industria multinacional, argumentó el empresario.

SimeFo sostuvo que se quiere echar la culpa a empresas nacionales que responden por una parte mínima de los desechos y, además, cumplen con la obligación de reciclarlos.

Una resolución de las autoridades ambientales, vigente desde el 1 de enero, obliga a la industria y a los importadores a eliminar este año un cuarto de los neumáticos consumidos anualmente en el país, estimados en 30 millones.

En 2003 la proporción subirá a la mitad de los neumáticos desechados y en 2004 al total. A partir de 2005, la obligación se elevará a 125 por ciento del consumo, para iniciar así una reducción gradual de los neumáticos desechados al aire libre.

La determinación impulsó varios proyectos de reciclaje de los neumáticos, cuyos residuos se aprovechan como fuente de energía, en la pavimentación de carreteras, en la construcción y en la producción de combustibles.

Pero SimeFo acusó a la «industria multinacional» de no haber recogido hasta ahora «ni siquiera un neumático inservible», mientras su empresa, BS Colway, con sede en la meridional Región Metropolitana de Curitiba, ya cumplió su meta «por los próximos cinco años».

BS Colway adquiere neumáticos desechados, en un programa denominado «Curitiba rodando limpio», y desde junio pasado ya destinó más de un millón a la producción de petróleo industrial y gas de la compañía estatal Petrobrás.

Esos combustibles son producidos a partir de la pizarra, a la cual se agrega cinco por ciento de neumáticos picados, ampliando la productividad en 11,28 por ciento, comprobó Petrobrás. (FIN/IPS/mo/mj/en/02

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