El escritor Antonio Skármeta, embajador de Chile en Alemania, será uno de los cinco galardonados este año con la medalla Goethe, la condecoración oficial alemana que se otorga desde 1955 cada 22 de marzo, en el aniversario de la muerte del autor de «Fausto».
«Skármeta ha hecho prosperar la conciencia individual de los exiliados (chilenos) en Alemania» y ha tratado de mejorar la comprensión de los alemanes de la cultura chilena, señaló Jutta Limbach, presidenta del Instituto Goethe Inter Naciones.
El escritor chileno será el encargado de decir el discurso de agradecimiento, en representación propia y de los otros cuatro premiados: el director del Museo Judío de Berlín, Michael Blumenthal, el escritor y traductor Georges-Arthur Goldschmidt, el profesor de germanística Francisek Grucza y el filólogo Touradj Rahnema.
La ceremonia se celebrará en el castillo de Weimar, la ciudad del este de Alemania donde el poeta, dramaturgo, novelista y crítico Johann Wolfgang von Goethe residió largos años, hasta su muerte el 22 de marzo de 1832 a los 83 años.
Los actos anuales de homenaje a Goethe comienzan con la entrega de las medallas y se prolongan tres días, con una serie de acontecimientos literarios y otras manifestaciones artísticas.
Este año, además de los premiados, Weimar tendrá como invitados de honor al escritor alemán y premio Nobel de Literatura Günter Grass, así como a la escritora estadounidense Susan Sontag.
Designado embajador en Alemania por el actual presidente de Chile, Ricardo Lagos, Skármeta es un diplomático atípico, que raramente usa corbata y privilegia las labores de difusión cultural por sobre los ejercicios protocolares.
Su estilo la he valido críticas de los sectores más tradicionales del mundo diplomático chileno, donde se comenta que «se dedica más a sus libros que a las tareas que le competen como representante oficial del gobierno», según consignó el diario EL Metropolitano de Santiago.
En declaraciones a ese mismo medio, Skármeta refutó a sus anónimos críticos, señalando que no tiene ningún libro en proyecto.
«Estoy completamente concentrado en los trabajos de la diplomacia, porque este es un año muy especial para nuestra nación», en especial las negociaciones del «ansiado acuerdo» comercial con la Unión Europea, dijo.
El embajador y escritor aludió así a las negociaciones para un tratado de integración y libre comercio de Chile con la «Europa de los 15», que podría ser firmado en mayo próximo durante la cumbre de Europa y América Latina que se celebrará en Madrid.
Skármeta es un convencido de que el intercambio cultural aporta sustantivamente a la integración, como lo demuestra su propia experiencia de exiliado chileno en Alemania entre 1975 y 1989 y su regreso a ese país como embajador.
El Instituto Goethe señaló como uno de los grandes aportes del escritor la creación en Berlín del Centro Cultural Chile, que contribuyó «a mantener viva la conciencia cultural de los exiliados en Alemania».
Skármeta comenzó a hacerse conocido a fines de los años 60 en Chile como un escritor innovador que deleitó a la crítica con relatos como «El ciclista del San Cristóbal» y «Desnudo en el tejado».
A comienzos de los años 70, como reconocido partidario del gobierno de Salvador Allende, mantuvo una intensa producción literaria, en la cual se destacó su novela «Soñé que la nieve ardía».
Ya en el exilio, la obra que lo proyectó definitivamente en las letras internacionales fue «Ardiente paciencia», donde narra la amistad del poeta Pablo Neruda con el joven cartero de la localidad costera de Isla Negra.
La obra dio lugar a la famosa película italiana «Il Postino» («El cartero»), en que se mantuvo la esencia del argumento, pero no el escenario, ya que se la ambientó en la isla de Capri, donde Neruda vivió exiliado a comienzos de los años 50.
Creador y comunicador, Skármeta hizo un aporte histórico a la difusión cultural como creador de «El show de los libros», un programa que se transmite desde 1992 en la Televisión Nacional de Chile.
El atractivo formato de esta propuesta televisiva, que recrea fragmentos literarios y establece una complicidad del público con los libros más allá de la crítica docta, le valió un reconocimiento especial de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
La de 2002 será la décima y última temporada de «El show de los libros», según anunció el propio narrador.
«Diez años me parece que es una muy buena cantidad, un número redondo para un programa que hizo un aporte innovador a la televisión chilena, que abrió un camino y estimuló a otra gente a innovar. Hay que terminarlo con la bandera al tope. Eso es lo que corresponde», dijo.
Mientras tanto, el embajador y escritor prepara otras actividades de difusión artística de Chile en Alemania, entre las cuales se destaca el proyecto de montar en alemán «La Negra Ester», el mayor éxito del teatro chileno de las dos últimas décadas.
Esta aventura conlleva un homenaje a Andrés Pérez, el creador del montaje basado en los versos de Roberto Parra, fallecido a comienzos de enero, cuyo talento aún no ha sido reconocido como corresponde en Europa, según Skármeta. (FIN/IPS/ggr/mj/cr/02


