(Arte y Cultura) CINE-AMERICA LATINA: En busca de la coproducción y los mercados

El 42 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, Colombia, fue un escenario propicio para que los realizadores de América Latina cultivaran la fórmula de la coproducción para consolidar el mercado regional.

La intención de los cineastas reunidos en este puerto sobre el mar Caribe, que se clausura el 8 de este mes, fue diseñar mecanismos para recuperar lo invertido en la producción de las películas y mantener en ellas los rasgos singulares de cada cultura.

«Hacer cine en América Latina es un acto de 'milagrería'. Debe hacerse a contrarreloj, porque dinero y tiempo siempre vienen cortos», dijo a IPS la directora mexicana María Novaro, la realizadora mexicana de películas como «Lola» y «Danzón», que participó en el jurado del festival.

Novaro narró las dificultades que pasó para realizar «Sin dejar huella», su última película. «Me eché una maleta al hombro, me fui de viaje sola con mi cámara y con una libreta en la que fui escribiendo la historia… Esa fue toda la preproducción», dijo

El cine de autor es un imperativo en América Latina, afirmó el italiano Gillo Pontecorvo, director de clásicos como «La Batalla de Argel», homenajeado por el Festival casi 40 años después de haber rodado en Cartagena «Quemada», protagonizada por Marlon Brando.

«Es necesario que las cinematografías independientes y minoritarias nos unamos contra la opresión del cine norteamericano» para acabar con 70 años «de gusto malformado e inducido por las películas de Hollywood», sostuvo Pontecorvo.

El cineasta italiano es uno de los impulsores del proyecto «Seis más seis», que propone a los distribuidores el intercambio entre América Latina y Europa de seis películas por región cada año.

El productor italiano Sandro Silvestri coincidió con Pontecorvo en que «la homegenización de la cultura, con la globalización económica, resultará en una mezcla terrible». «Dentro de 300 años todos vamos a pensar y actuar de la misma uniforme manera, lo cual es pavoroso», dijo.

El responsable del Mercado Latinoamericano del Cine del Festival de Cartagena, el cubano José Ambrós, djo a IPS que que los responsables de estos acontecimientos deben asumir la tarea de exhibir todo aquello que muy difícilmente podría verse en salas comerciales.

«La misión más importante» de los festivales es «crear condiciones para que nuestras películas puedan verse posteriormente en cines, en televisión o en vídeo, o hasta en los museos, donde quiera que puedan divulgarse y compartirse», señaló.

El actor y cantante estadounidense Harry Belafonte expresó que Estados Unidos y Europa deben acercarse más a las culturas de América Latina. «El mundo sería más rico si pudiéramos conocer todas esas historias que ustedes tienen por narrar», dijo.

Belafonte indicó que prefirió asistir al Festival de Cartagena y no a la entrega de los Premios Grammy de la industria discográfica estadounidense, realizada el 27 de febrero. «Creo que soy más útil acá que una celebración circense como ésa», explicó.

El 42 Festival de Cine de Cartagena se inauguró el 1 de este mes con la exhibición de «Bolívar soy yo», del director colombiano Jorge Triana.

La película es, según algunas críticas, una inquietante mezcla de la trágica vida del prócer Simón Bolívar y de la situación actual de Colombia. Su personaje principal es un actor que se cree Bolívar y que termina involucrado en la guerra civil.

Así como en la película, la realidad de Colombia «a veces parece fantasía», y «hasta la terminología que se usa es dramatúrgica, cuando se habla de 'teatro de operaciones' para señalar los campos de combate o de 'los actores del conflicto' para nombrar a las partes», dijo Triana.

El cineasta afirmó que incluso durante el rodaje ocurrieron episodios que parecían extraídos de la ficción. En una ocasión, cuando navegaba por el río Magdalena, el equipo de filmación estuvo a punto de ser atacado por el ejército.

Entonces se filmaba una escena en que el barco a bordo del cual navegaban Bolívar y el presidente colombiano «era tomado por la guerrilla, y los soldados que estaban en la zona creyeron que era real y por poco disparan para responder al ataque», señaló Triana.

El actor que encarna a Bolívar, Robinson Díaz, coincidió con el director en que la película «es una metáfora muy fuerte que refleja lo que está pasando en el país».

El público asistente al Festival de Cartagena tuvo oportunidad de apreciar casi 160 películas, entre largometrajes, cortometrajes y vídeos, la mayoría latinoamericanas.

Entre los filmes en competencia figuraron la argentina «El hijo de la novia», de Juan Campanella, las brasileñas «Bicho de siete cabezas» y «A la izquierda del padre», las mexicanas «Escrito en el cuerpo de la noche» y «Perfume de violetas» y las cubanas «Miel para Oshun» y «Hacerse el sueco». (FIN/IPS/yf/mj/cr/02

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]