AMERICA LATINA: BID pesimista sobre futuro económico inmediato

La región de América Latina y el Caribe, donde disminuyen las inversiones extranjeras, crecerá este año dos por ciento en promedio y mantendrá la inflación bajo control, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Pero el presidente del BID, Enrique Iglesias, mostró más pesimismo que el informe presentado en la inauguración de la 43 Asamblea Anual de la institución, que empezó este lunes en la nororiental ciudad brasileña de Fortaleza y que concluirá el miércoles.

Iglesias previó para este año un estancamiento similar al de 2001, un ejercicio en que, según sus cálculos, el crecimiento regional fue sólo 0,5 por ciento. Una recuperación «modesta» sólo será posible en 2003, admitió. Ese desempeño podría mejorar si la economía de Estados Unidos confirma su expansión.

El informe del BID, aunque considera «más positivas las perspectivas de América Latina y el Caribe» para este año frente al que pasó, evalúa el periodo actual como «uno de los (…) más críticos en varias décadas» en la región.

La economía de la región es muy vulnerable a las turbulencias internacionales, pues depende en gran medida de las inversiones extranjeras directas, que están cayendo. En 1999 alcanzaron 72.000 millones de dólares y bajaron a 57.000 millones el año pasado.

Por otro lado, la región sufre graves pérdidas por el deterioro de los términos de intercambio. Desde la crisis asiática de 1997, los precios de los productos básicos, exepto el petrópleo, cayeron 26 por ciento, y el comercio mundial dejó de expandirse, lo que afectó los ingresos latinoamericanos.

Entre los puntos favorables, el informe del BID señala que no se espera recesión económica en los países latinoamericanos este año y que la inflación seguirá en descenso, con índices inferiores a 10 por ciento en las principales economías, con la obvia excepción de Argentina.

Ese país concentró las discusiones en los varios seminarios que se realizaron en Fortaleza en los últimos cuatro días, relacionados con la reunión anual del BID.

El ministro de Economía argentino Jorge Remes Lenicov destacó que su país necesita urgentemente «apoyo material», es decir financiero, para evitar el agravamiento de la crisis económica y social, que amenaza con degenerar en ruptura institucional.

El gobierno de Eduardo Duhalde representa «la última oportunidad» de mantener la normalidad democrática y conducir el país a las elecciones de septiembre de 2003, pero cuenta con poco tiempo para impedir el caos, destacó.

El presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso urgió al Fondo Monetario Internacional y a la comunidad financiera mundial a conceder «ayuda inmediata» a Argentina, que, en su opinión, ya adoptó las medidas políticas y económicas requeridas para recibir los créditos indispensables.

Cardoso participó en la apertura de la Asamblea del BID, junto con dos otros presidentes, Alejandro Toledo, de Perú, y Gustavo Noboa, de Ecuador, con quienes revisó la relación entre los dos países cuatro años después de la firma del tratado de paz que puso fin a un conflicto fronterizo.

El ministro de Planificación de Brasil, Martus Tavares, quien preside la Asamblea, reafirmó la «urgencia» con que Argentina requiere apoyo concreto, e instó al BID a respaldar políticas que eviten un deterioro económico más acentuado en América Latina.

La región necesita un crecimiento de al menos 3,5 por ciento al año para combatir la pobreza y las desigualdades sociales, pero expectativas de tal desempeño en los últimos años fueron frustradas debido, en gran parte, a problemas externos, sostuvo Tavares.

Iglesias manifestó, en su discurso inaugural y en entrevistas publicadas en los últimos días por la prensa brasileña, su preocupación por el rumbo de América Latina y el Caribe.

El presidente del BID defendió la instauración de políticas que reduzcan los efectos sociales del estancamiento económico y la vulnerabilidad financiera de la región, junto con medidas que fomenten el crecimiento.

Pero lamentó el escaso ahorro interno, que alimenta la dependencia respecto del capital extranjero, e identificó nuevas amenazas a la región, como la crisis argentina, el agravamiento del conflicto interno en Colombia y la inestabilidad política de Venezuela.

Además, el recrudecimiento del proteccionismo en los países industrializados reduce las posibilidades de exportación latinoamericana, acotó.

Un estudio del asesor del Departamento de Investigaciones del BID Eduardo Lora dejó en evidencia una fuerte insatisfacción popular por el resultado de las reformas económicas de la década pasada, que comprendieron privatizaciones, apertura comercial y financiera, ajuste fiscal, baja inflación y flexibilización laboral.

La situación económica actual es mala para 61 por ciento de los entrevistados, mientras 85 por ciento creen que la desigualdad de ingresos empeoró, 63 por ciento dijeron que las privatizaciones no fueron buenas y 64 por ciento concluyeron que la democracia no está operando bien.

El BID sufre parte de esa decepción por las reformas. Más de 1.000 activistas de organizaciones no gubernamentales, sindicalistas, estudiantes y militantes de izquierda protestaron contra la Asamblea, marchando por las calles de Fortaleza y coreando «BID, el banco del hambre». (FIN/IPS/mo/mj/if/02

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