AMBIENTE: Sustentabilidad exige pilar financiero

Ambiente y finanzas se conjugan para crear un mercado de brillante futuro, pero por ahora se trata sólo de una promesa y un desafío, según participantes en una reunión internacional en esta ciudad de Brasil.

La Mesa Redonda Global de la Iniciativa de Instituciones Financieras, promovida por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), se celebra anualmente con el objetivo de alentar a bancos y compañías de seguros a participar en las soluciones a los problemas ambientales.

El desarrollo sustentable tuvo escaso avance en la última década, en especial porque los países ricos no cumplieron con la promesa de destinar 0,7 por ciento de su producto interno bruto (PIB) a la cooperación con el mundo pobre, afirmó el ministro de Medio Ambiente de Brasil, José Carlos Carvalho.

La ayuda oficial al desarrollo del mundo industrializado, que en 1992 alcanzaba 0,33 por ciento del PIB de esos países, se redujo a 0,22 por ciento en 2000 en lugar de aumentar como lo establecía el compromiso, precisó el director del Departamento de Medio Ambiente de la cancillería brasileña, Everton Vargas.

Hace 10 años, cuando la Cumbre de la Tierra (Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo) aprobó en Río de Janeiro el documento Agenda 21, que promueve el desarrollo sustentable, se calculó en 600.000 millones de dólares el costo de las acciones previstas.

De ese total, 125.000 millones debían proceder de la ayuda financiera oficial de los países industrializados, recordó Vargas.

Poco se cumplió y tampoco se alivió la deuda externa de los países pobres, algunos de los cuales enfrentan «situaciones insostenibles», añadió el diplomático.

Vargas confió en que se logre algún avance en la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo citada por la Organización de las Naciones Unidas, que se celebrará del 18 al 22 de este mes en presencia de unos 50 jefes de Estado y de gobierno en la septentrional ciudad mexicana de Monterrey.

Los resultados de Monterrey y también los de la primera fase de la nueva ronda de negociaciones de la Organización Mundial de Comercio determinarán los de la cumbre mundial sobre ambiente denominada Rio+10, que se realizará en Johannesburgo, Sudáfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre, agregó el funcionario.

Además de condiciones financieras, la sustentabilidad exige también que el mundo pobre sufra menos desventajas comerciales y disponga de tecnologías a las que hoy tiene un acceso limitado, concluyó.

Las frustración brasileña por el escaso avance de los programas y convenciones de 1992, en términos generales, contrastó con otras ponencias en la Mesa Redonda, que destacaron los nuevos criterios y las oportunidades de negocios que las cuestiones ambientales abren para el sector financiero.

El cambio climático ya impulsó numerosas iniciativas, aun antes de la puesta en vigencia del Protocolo de Kyoto, que estableces mecanismos de comercialización de certificados de reducción de emisiones de gases invernadero, a los que se atribuye el recalentamiento planetario.

La inminencia de la ratificación del Protocolo por los 55 países requeridos como mínimo para su vigencia acelera la creación del llamado «mercado de carbono», que representará muchos miles de millones de dólares en transacciones de esos certificados, de tecnologías limpias y de servicios.

El sector financiero tendrá un papel crucial en ese mercado.

La Corporación Andina de Fomento, por ejemplo, puso en marcha su Plan Latinoamericano de Carbono para la financiación de proyectos que reducirán la emisión de gases invernadero y generarán así créditos en el nuevo mercado, informó el vicepresidente ejecutivo de la institución, Luis Enrique Berizbeitia.

Un programa holandés ya adquirió créditos equivalentes a 32 millones de dólares, a ser generados por una central de energía eólica en Polonia, otra hidroeléctrica en Rumania y el uso de biomasa en la República Checa, dijo coordinador de Cambio Climático y Biocomercio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Lucas Assunçao.

El Banco de Desarrollo de Japón presentó ejemplos de buenas prácticas ambientales que financia en su país, como la fábrica de cemento Taiheyo, que aprovecha la basura urbana y priotiza el reciclaje en su proceso productivo.

La creciente conciencia ambiental crea también nuevas oportunidades para las compañías aseguradoras, a la vez que modificaron las evaluaciones de riesgos. El ambiente está cada día más presente, con sus riesgos y requerimientos, en el negocio de seguros, destacó Carlos Joly, de la empresa noruega Storebrand.

Los nuevos mercados que abre la cuestión ambiental a los bancos y aseguradoras son rentables, coincidieron los participantes en la Mesa Redonda, pues las grandes empresas necesitan de cultivar una imagen de responsabilidad social y ambiental para evitar pérdidas por daños a su reputación.

La Iniciativa de Instituciones Financieras, impulsada por el Pnuma desde la Cumbre Ambiental de 1992, promueve varias reuniones regionales y mundiales cada año. Esta es la primera vez que su Mesa Redonda Global se reúne en un país en desarrollo.

Las conclusiones de la Mesa serán elevadas a las conferencias de Monterrey y Johannesburgo. (FIN/IPS/mo

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