La superación de uno de los principales obstáculos para la liberalización del comercio agrícola mundial, el proteccionismo de la Unión Europea (EU), dependerá de la reciprocidad que ofrezcan los demás actores, advirtió una fuente comunitaria.
La UE reducirá sus subvenciones a las exportaciones si los otros también disminuyen los subsidios que aplican, sintetizó Franz Fischler, el comisionado para la Agricultura del bloque europeo.
Pero la disposición de los europeos tiene un límite: Fischler dijo que no aceptan la propuesta de eliminar las subvenciones como proponen el Grupo de Cairns, integrado por países opuestos al proteccionismo agrícola.
Las negociaciones para reformar el Acuerdo de Agricultura de la Organización Mundial del Comercio (OMC) entran en una etapa decisiva en el presente mes.
Los 144 países miembros del sistema multilateral de comercio discutirán el resto de este ano las modalidades con que se desarrollará la fase final de las negociaciones.
Ahora tendrán que negociar todos los estados parte de la OMC, previno Fischler, durante un encuentro con periodistas en Ginebra, sede de la OMC.
Después de dos años de discusiones, llegó la hora de las concesiones mutuas en lugar de las meras pretensiones, insistió.
A partir de marzo del 2003, unas vez decididas las modalidades de negociación, los países o los bloques que los representan tendrán que anunciar los compromisos que están dispuestos a asumir para abrir sus mercados al comercio agrícola.
Entre las actividades de mayor peso de la economía mundial, la agricultura ha quedado rezagada en el proceso de liberalización que culminó con los acuerdos de la Ronda Uruguay, negociada entre 1986 y 1994.
Un bloque de naciones industrializadas, entre las que figuran a la cabeza los 15 miembros de la UE, seguidos por Estados Unidos, Japón, Suiza, Noruega y Corea del Norte, mantiene sus mercados cerrados casi herméticamente a los productos agrícolas de los países en desarrollo.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), llamado «el club de los ricos», porque reúne a todos los países industrializados, informó que los miembros de esa institución destinan por ano 360.000 millones de dólares para sostener el proteccionismo agrícola.
Pero en las conversaciones que se realizan en la OMC, el bloque proteccionista presenta a veces fisuras, en particular durante las primeras etapas de negociación.
Fischler las evidenció con críticas a las últimas decisiones de Estados Unidos para sostener a sus agricultores ineficientes.
El funcionario comunitario se declaró «molesto por el rumbo errático» que Estados Unidos parece seguir en esa materia.
Sin embargo, Fischler alienta esperanzas de que finalmente, Washington orientará su política interna en la misma dirección que pretende imprimir a la esfera internacional.
Respecto a la propia política de la UE, el comisionado observó que se vienen introduciendo reformas desde 1992 y adelantó la posibilidad de otros cambios durante el examen que se hará a mediados de este ano.
«Debemos avanzar porque un proceso firme de reformas es la fórmula apropiada», comentó.
Algunos países comunitarios, como Alemania, Dinamarca, Gran Bretaña, Holanda y Suecia, presionan por una reforma de fondo de la Política Agraria Común de la UE, fundamente de todas las disposiciones proteccionistas del bloque.
Pero la decisión será postergada por lo menos hasta junio, porque Francia, que se opone de plano a reducir los subsidios a sus agricultores, tiene elecciones presidenciales y legislativas entre abril y junio, donde el voto rural jugará un papel determinante. (FIN/IPS/pc/ff/if dv/02


