AFRICA: Nuevo impulso a viejos sueños de integración

La nueva Unión Africana (UA) buscará acelerar la integración del continente mediante la creación de un parlamento, una corte de justicia, un Banco Central y una moneda común, con el modelo de la Unión Europea.

La Asamblea Inaugural de Jefes de Estado y Gobierno del nuevo bloque, sucesor de la Organización de la Unidad Africana (OUA) creada en 1963, se realizará del 1 al 11 de julio en Sudáfrica.

El camino hacia la integración es arduo para Africa, donde coexisten una gran diversidad de culturas, idiomas y sistemas políticos y económicos, así como situaciones de paz y guerra.

Más de 40 años de fallidos intentos alertan sobre los problemas que afrontarán los 55 Estados africanos para alcanzar acuerdos. Sin embargo, los promotores de la UA afirman que hay motivos para que esta vez haya éxito.

«Todo lo que puede salir mal en el continente ya sale mal. Nuestras economías están paralizadas por la corrupción y la mala administración, y el crimen organizado ha penetrado en los niveles más altos de muchos gobiernos», indicó Tajudeen Abdul-Raheem, secretario general del Movimiento Panafricano.

Las instituciones africanas son débiles e incapaces de cumplir sus mandatos, y la pandemia del sida amenaza a varias naciones, pero en todo el continente «hay un auténtico compromiso de resolver los problemas más urgentes», alegó.

Africanos han logrado sobrevivir, construir negocios y mantener prósperas comunidades en Estados en quiebra como Somalia, o con economías desintegradas como República Democrática del Congo, añadió.

La globalización de la economía y la tendencia a las integraciones regionales, impulsada por Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, las tres grandes potencias económicas del mundo actual, crean condiciones más favorables que nunca para la doctrina del panafricanismo.

El movimiento panafricanista nació a comienzos del siglo XX, impulsado por el intelectual afroestadounidense Willima Du Bois, auspició varios congresos con participación de líderes políticos africanos y promovió la independencia de Africa del dominio colonial.

En los años 60, cuando la mayor parte del continente ya se había emancipado, el panafricanismo enfatizó la importancia de la solidaridad, la cooperación y la unidad de los países africanos, y estuvo muy vinculado con la creación de la OUA.

Críticos del proceso de integración señalan que la gente común ha estado al margen, sin oportunidades de expresar qué espera de la UA, y organizaciones de la sociedad civil reclaman espacio institucional para participar en ese proyecto.

«La participación es importante para que la gente sepa qué es la UA y cómo puede mejorar la vida de poblaciones rurales, mayoritarias en el continente», comentó Christine Andela, de la Coalición de Organizaciones Africanas por Seguridad Alimentaria y Desarrollo Sustentable, con sede en Camerún.

La OUA no estableció un sistema de comunicación con organizaciones de base, y ese antecedente pone en duda que se cree «un sentido de pertenencia al ambicioso proyecto» de la UA», agregó.

El director de Asuntos Políticos de la OUA, Sam Ibok, admitió que «las consultas han estado ausentes en el proceso de creación de la UA».

«El acta de constitución se definió y aprobó en un periodo muy corto. Creo que los gobernantes querían moverse más rápido que en el pasado, sin aguardar al final de un proceso interminable de consultas», arguyó.

Sin embargo, Ibok consideró posible incorporar participación de organizaciones civiles. «Este es un proceso y llevará tiempo, así que aún no es demasiado tarde», opinó.

La integración del continente se verá obstaculizada por su situación desventajosa en materia económica. En Africa se registran los niveles más altos de pobreza, la menor participación en el comercio mundial y el menor desarrollo de capital humano e infraestructura.

El secretario ejecutivo de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Africa, K.Y. Amoako, propuso una serie de prioridades para la UA.

«En primer lugar, hay que fomentar las empresas de todos los niveles, desde el sector informal de pequeña escala a las grandes compañías, el comercio y otras políticas de integración. En segundo lugar, es necesario asegurar que la integración produzca bienes públicos a nivel regional», opinó.

Entre esos «bienes públicos» deberían estar «paz, acción coordinada contra graves problemas como el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) y la inseguridad alimentaria, y producción intelectual de primer nivel, que incluya investigación científica y análisis político nacional y regional», explicó.

También es preciso racionalizar actuales estructuras institucionales y establecer una mejor división del trabajo entre organizaciones subregionales y regionales, así como contar con financiación adecuada del proceso de integración, y recordar que lo más costoso sería fracasar, añadió. (FIN/IPS/tra-eng/nb/mn/lp- mp/ip if/02

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