AFRICA AUSTRAL: La ruta de los automóviles robados

El contrabando de automóviles robados en Sudáfrica y Swazilandia sigue una ruta de 2.000 kilómetros hacia el norte, a través de varios países de Africa austral, alcanzado incluso la República Democrática del Congo, en la región central.

Ese comercio ilegal se apoya a menudo en demandas específicas de modelos, partes y repuestos. Las organizaciones delictivas que los roban controlan el trayecto hacia el norte de la «caravana de automóviles secuestrados», según se la llama en la región.

El tránsito de esa caravana «conecta toda la región, y se necesitarán esfuerzos combinados de los organismos de seguridad de los países involucrados para eliminarlo», afirmó Vusie Masuku, portavoz de la Fuerza Real de Policía de Swazilandia.

Los ladrones cambiaron sus tácticas debido a las nuevas tecnologías contra el robo de automóviles, y prefieren atacar a vehículos en marcha porque los más modernos sistemas de seguridad exigen conocer una señal o clave para poner en marcha los motores.

La mayor parte de los vehículos son robados a mano armada en la nororiental provincia sudafricana de Gauteng, en cuyas grandes ciudades, Johannesburgo y Pretoria, abundan los automóviles caros y de lujo.

Desde allí son llevados hacia el este hasta Swazilandia, para pasar luego a Mozambique sin atravesar la frontera entre ese país y Sudáfrica, a lo largo de la cual hay un muro de hormigón armado construido por el gobierno sudafricano para frenar a inmigrantes ilegales.

Muchos automóviles llegan incluso más al norte, hasta compradores de Zimbabwe y de República Democrática del Congo, en la región central del continente africano, y algunos terminan en Malawi o Tanzania, países más pobres en los cuales la demanda de vehículos robados no justifica un tráfico regular hacia ellos.

Las organizaciones delictivas desguazan a veces los automóviles robados en algún punto entre la ciudad de la cual proceden y su destino final.

«Es común que los robos se cometan para satisfacer pedidos específicos de un BMW sedán, un Toyota Camry o un costoso carburador», señaló Eduardo DeSousa, un detective de Maputo especializado en la investigación de robos de vehículos.

Hace meses que las autoridades de Sudáfrica decidieron suspender la divulgación de datos sobre el número de delitos, y eso impide saber cuántos automóviles fueron robados en ese país el año pasado.

Alan Forset, propietario de la Compañía de Seguros de Swazilandia, dijo conocer a tres empresarios cuyos flamantes automóviles Mercedes les fueron robados a mano armada en áreas urbanas.

«Vehículos de lujo robados en Swazilandia son llevados a Mozambique, para ser entregados a personas que pidieron determinados modelos. Los robos no se realizan al azar», aseguró.

También hay tráfico de automóviles robados más baratos desde Swazilandia a Sudáfrica, con destino a «barrios de Johannesburgo donde la gente no pide BMW, Mercedes, Audi o Máxima, sino Sentra y Toyota», sostuvo Lincoln Ng'aura, de la Fiscalía de Swazilandia.

«Las camionetas 4×4 (con tracción en las cuatro ruedas) también son muy atractivas para los ladrones», añadió.

«Por alguna razón, los ladrones de automóviles sudafricanos creen que es más fácil robar en Swazilandia, y los ladrones de Swazilandia piensan que es más sencillo hacerlo en Sudáfrica», dijo Vusie Mavimbela, de la empresa de servicios de seguridad Guard Alert.

Los sistemas de seguimiento satelital, que señalan la ubicación de un vehículo con un dispositivo de transmisión, son una opción costosa para la seguridad de los automóviles, pero han permitido recuperar cientos de ellos, aseguró la empresa sudafricana Netstar, especialista en el área.

«Cuanto más al norte llegan los vehículos, más difícil es recuperarlos, pues la policía local no tiene capacidad o carece de recursos», señaló Mavimbela.

Para combatir este tipo de delitos es esencial la cooperación de los servicios de seguridad de la región. Los 14 países miembros de la Comunidad para el Desarrollo de Africa Austral (SADC) acordaron la puesta en marcha de esfuerzos conjuntos contra la delincuencia transfronteriza.

En virtud del acuerdo, las fuerzas policiales nacionales podrán intercambiar información de inteligencia, organizar operativos conjuntos y destinar recursos a países pobres, como Mozambique, para mejorar su dotación de personal y equipamiento. (FIN/IPS/tra- en/jh/mn/lp-mp-dc/ip/02

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