/BOLETIN-AMBIENTE/ ENERGIA-CUBA: Gas de uso doméstico en vías de generalización

El gas de uso doméstico será puesto este año a disposición de unas 40.000 familias de la capital cubana que aún cocinan con kerosene, electricidad o carbón, de acuerdo con un programa del gobierno.

La Habana, de 2,2 millones de habitantes, cuenta con una red de distribución de gas manufacturado que abastece a unas 600.000 personas en cuatro comunas.

El resto de la población usa gas licuado, electricidad, kerosene o carbón, aunque en los años de mayor rigor de la recesión económica iniciada en la década del 90 no faltó el barrio que quedara virtualmente sin árboles porque la leña devino casi el único combustible disponible.

Según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), entre 1990 y 1996 el suministro de kerosene disminuyó 30 por ciento.

«Sin embargo, se logró cierta compensación al utilizar electricidad en pequeñas hornillas (…) y el incremento en el consumo de leña», según esta agencia de la Organización de las Naciones Unidas.

Los hogares consumidores de gas licuado en la capital suman en la actualidad alrededor de 270.000, aunque el suministro se restringe a 10 kilogramos cada 19 días para una familia de cuatro personas, por ejemplo.

«Ultimamente la reposición suele ser rápida, pero antes el cambio de cilindro podía demorar semanas», comentó Manuela Rodríguez, ama de casa, quien aseguró que en ocasiones ha conseguido combustible «por algunos dólares, en la bolsa negra» (mercado negro).

En aras de agilizar el servicio, la empresa distribuidora espera completar este año la sustitución de los envases de 45 kilogramos o más, por los individuales de 10, bautizados popularmente «calabacitas».

«Hasta 1999 cocinábamos con kerosene o en hornilla eléctrica. A mi madre le cambió la vida desde que tenemos gas licuado», explicó María López, ingeniera, residente en la comuna Habana del Este.

Los planes de modernización prevén abastecer de gas manufacturado a la mitad de la población habanera y de gas licuado al resto, en un proyecto que incluye la venta de cocinas a precios subsidiados por el Estado.

El programa se ejecuta de acuerdo con un plan de inversiones iniciado en 1998, cuando, entre otras medidas, se creó la Empresa Cubana de Gas SA (ECG), de capital mixto integrado por el Estado cubano y ECG Holdings Limited, subsidiaria de la británica Trafigura.

La parte cubana está representada en esa asociación por Comercial Cupet, subsidiaria de CUPET, empresa dedicada a la exploración, producción y venta de petróleo y de gas natural.

ECG posee por 40 años el derecho exclusivo de operar en la región occidental de Cuba en la gestión de adquirir, envasar y distribuir el gas de petróleo licuado.

La parte británica invirtió en infraestructura, mientras «nosotros compartimos con ellos el mercado mayorista, el de los hoteles e industrias», comentó, reunido en abril con empresarios extranjeros el ministro de Industria Básica, Marcos Portal.

La firma tiene a su cargo el suministro en las provincias de Pinar del Río, Ciudad de La Habana (capital), La Habana, Matanzas y el municipio especial Isla de la Juventud, todas en el occidente de la isla.

Entrevistado por la prensa especializada, Carlos Monnerais, gerente general de ECG, consideró posible llevar el servicio de gas licuado a todos los hogares capitalinos que no consumen el manufacturado en un plazo no mayor de dos años.

El plan de inversiones puesto en marcha para mejorar el servicio incluyó la constitución de un fondo de alrededor de 50 millones de dólares para la instalación y mantenimiento de redes de gas manufacturado y para la construcción de un gasoducto entre dos importantes instalaciones productoras de La Habana.

CUPET cuenta con dos instalaciones productoras de gas en la capital, ambas a partir del vapor de gasolina, con una capacidad de producción de 200 millones de metros cúbicos.

La sociedad cubano-canadiense Energas es otro caso de inversión extranjera que logró mejorar servicios imprescindibles para los más de 11 millones de habitantes de Cuba.

Esa empresa fue creada en 1997 para mejorar las condiciones ambientales del área turística aledaña a los campos de producción de petróleo y gas de Varadero, a 140 kilómetros de La Habana.

Así, a partir del gas natural asociado que antes se quemaba y contaminaba la atmósfera, Energas genera electricidad a muy bajo costo, gas licuado, gasolina y azufre. (FIN/IPS/pg/mj/if en/01

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