JAPON: Fracturas amenazan al partido de hierro

Las grietas en el Partido Liberal Democrático (PLD) amenazan a la agrupación política que hizo renacer a Japón de las cenizas tras la segunda guerra mundial y lo transformó en la segunda economía del mundo, advirtieron analistas.

Sin embargo, esta división no representa un desastre para la política japonesa, y de hecho podría ser bienvenida por un público descontento con las actuales políticas de gobierno, señalaron expertos.

«La ciudadanía quedaría contenta con una victoria de los demócratas», opinó el economista Keisuke Omura, del Instituto de Economías en Desarrollo, una organización investigadora cuasigubernamental.

Por «demócratas», Omura quizo decir el opositor Partido Democrático de Japón (PDJ), compuesto principalmente por políticos jóvenes que sorprendieron al PLD hace una década en busca de nuevos enfoques para los problemas del país.

Actualmente, el PDJ, que hizo campaña por más presupuesto para programas de bienestar social, reducción del gasto en obras públicas y control del poder de los burócratas, representa un enorme desafío para el gobernante PLD.

Algunos analistas creen incluso que cuando se celebren las elecciones de la Cámara Alta, el próximo julio, podría suceder algo considerado imposible hasta ahora: el PLD servía vencido por una oposición fuerte y unida.

Una de las señales del debilitamiento del PLD es la caída del apoyo popular al actual primer ministro Yoshiro Mori a apenas 18 por ciento, señaló la comentarista política Ryoko Ozawa.

Ese porcentaje es el resultado de una encuesta realizada inmediatamente después que Mori sobrevivió a una humillante moción de censura en la Dieta (cámara baja), a fines de noviembre.

Se prevé que Mori abandonará la jefatura de gobierno en los primeros meses del año próximo. «Mori está por irse, y su salida también podría significar el fin del PLD», afirmó Ozawa.

El bajísimo índice de aprobación hacia el primer ministro también debilitó el apoyo de los socios tradicionales de Mori, los miembros de la principal facción del PLD que votaron a favor de él en la Dieta.

Aparentemente, Mori sobrevivió a la moción de censura, incluso dentro de su propio partido, debido al apoyo de los principales líderes del PLD, en su mayoría ancianos.

Pero el escaso respaldo al primer ministro causó preocupación a los líderes del PLD acerca de su propia supervivencia.

En la última asamblea general del partido, el secretario general Hiromu Nonaka, principal defensor de Mori, lo exhortó a trabajar más duro y a fortalecer el PLD antes de los próximos comicios parlamentarios.

Sin embargo, algunos observadores señalan que los propios políticos del PLD son los culpables del declive del partido, y que las divisiones partidarias harán que Mori pierda otra prueba crucial, la selección de un nuevo gabinete, prevista para dentro de un par de semanas.

Mori prometió elegir ministros sólo de las facciones que lo apoyaron en la moción de censura, y esto podría estimular las divisiones dentro del partido, advirtieron expertos.

Las luchas internas fueron señaladas como una de las principales causas por las que el PLD perdió su mayoría en las elecciones de la cámara baja el pasado junio y se vio obligado a formar un gobierno de coalición con otros dos partidos.

En contraste, el opositor PDJ, encabezado por Yukio Hatoyama y Kan Naoto, aumentó sus escaños de 95 a 127.

Naoto, quien fuera ministro de Salud y Bienestar Social hace cuatro años, se volvió muy popular luego que obligara a altos funcionarios a publicar documentos oficiales relativos a una demanda colectiva contra el gobierno por transfusiones con sangre contaminada con el virus del sida.

Un eventual gobierno de los demócratas podría significar un cambio positivo en algunos aspectos, por ejemplo tendría un papel más activo en la promoción de los vínculos con el resto de Asia, opinó Omura, también experto en asuntos indonesios.

Si el PLD continúa en el poder pero no cambia su enfoque, podría frustrarse la propuesta de Mori de estrechar la cooperación regional y profundizar el diálogo entre la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y el resto de Asia oriental, incluido Japón, previno Omura.

La propuesta formulada por Mori a su regreso de la cumbre del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, celebrada en Brunei el mes pasado, no funcionará a menos que exista un liderazgo fuerte y activo en Japón, agregó el analista.

Mientras, Ozawa predijo que un gobierno del PDJ daría lugar a controles más estrictos sobre las obras públicas, un sector que ha sido el sustento de los votos rurales del PLD.

Para el año fiscal 2001, que comienza en abril, se aprobaron proyectos de obras públicas por un total de 950 millones de dólares, pero esta cifra sería revisada a la baja si el PDJ asumiera el gobierno, señaló Ozawa.

Aunque el PLD continúa respaldando grandes obras públicas y las justifica como un estímulo de la economía, crecen las protestas por el daño que causan algunos proyectos, en particular represas y autopistas, al ambiente y la salud pública.

El destino del PLD está en manos de los votantes, pero por lo que se puede apreciar, «el descontento está en crecimiento y Japón entrará en el próximo siglo con grandes desafíos, concluyó Ozawa. (FIN/IPS/tra-en/sk/ccb/mlm/ip/00

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