Es necesario romper el silencio que rodea a la violencia contra las mujeres, dijo hoy la senadora filipina Leticia Ramos en la clausura del Foro Mundial contra la Violencia realizado en esta ciudad española, ubicada en la costa del mar Mediterráneo.
Ramos, ex vicesecretaria general de la Organización de las Naciones Unidas para Desarrollo Social y Asuntos Humanitarios, participó desde el jueves junto a más de 1.300 mujeres de 110 países en esta reunión organizada por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia.
El encuentro se desarrolló en preparación a la celebración este sábado del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Entre las asistentes se destacó la vietnamita Kim Phuc Pan Thi, quien fuera fotografiada en 1972, cuando sólo tenía siete años, en momentos en que corría desnuda gritando de dolor por las quemaduras causadas por bombas de napalm arrojadas desde aviones estadounidenses.
El periodista que tomó la foto fue galardonado con el premio Pulitzer, que se concede en Estados Unidos y es uno de los más importantes del mundo.
Kim Phuc Pan Thi, quien debió ser sometida a 14 operaciones para salvar su vida, dirige en la actualidad una fundación con sede en Canadá que atiende a niños víctimas de la guerra.
En el foro mundial de Valencia, Ramos también insistió en que es necesario concienciar a la población y buscar medidas para erradicar problemas como la violencia familiar, la mutilación genital o el papel de las mujeres en las guerras.
«Las agresiones en el hogar deben ser consideradas como un crimen público», añadió la senadora filipina.
El director de la organización española, José Sanmartín, se pronunció a favor de que los agresores sean obligados a abandonar el hogar y que se preste protección a las mujeres maltratadas.
Sanmartín arguyó para ello que la mayor parte de las mujeres asesinadas por su marido o pareja habían presentado demandas de separación conyugal.
Esta posición fue respaldada por Liz Kelly, socióloga de la Universidad de North London, de Gran Bretaña, quien dijo que no tiene sentido que las mujeres para estar a salvo tengan que abandonar su hogar y perder sus pertenencias, amigos y vecinos.
Kelly puso como ejemplo positivo lo que ocurre en Austria, donde la policía puede obligar al hombre a salir de su casa ante la sospecha de malos tratos contra la mujer, sin necesidad de una orden judicial.
En ese país, las mujeres maltratadas cuentan con protección y los agresores son objeto de programas de reeducación. Una legislación similar entrará en vigencia en Alemania y Suiza próximamente, comentó la experta británica.
Las participantes en el encuentro examinaron la situación de la mujer y denunciaron las agresiones que se producen en el mundo, destacándose que el Sur en desarrollo los castigos masculinos suelen ser más brutales y más numerosas.
En España, entre 30 y 35 mujeres mueren al año por violencia de los hombres, señaló Alicia de Miguel, portavoz del gobierno autónomo de Valencia, una de las 17 comunidades que integran España. No es un problema de estadísticas, sino de formación y cultura, explicó.
De Miguel agregó que es necesario establecer valores de convivencia democrática, «empezando por el seno familiar, con una educación adecuada destinada a desterrar esta lacra social que es la violencia en todos sus significados».
Un extremo de marginación de las mujeres se registra en Afganistán.
Huma Saeed, una afgana de 22 años y exiliada en Pakistán, señaló que es habitual en su país que los policías y militares apaleen arbitrariamente a mujeres, por motivos tan simples como usar zapatos de colores vivos o hacer ruido con los tacos al caminar.
También tuvieron destacada participación en la reunión Zafia Azim, coordinadora del grupo Violencia contra la Mujer de Naripokkho, Bangladesh, Fatma Sarehane, de la Organización Marroquí de Derechos Humanos, y Anuradha Koirala, directora del Centro Maiti de Nepal.
El Centro Maiti se dedica a ayudar a niñas víctimas de la explotación sexual, que han sido abandonadas por ser portadoras del VIH-sida.
Al foro asistieron, además, la malasia Noellen Heyzer, directora del Fondo para el Desarrollo de la Mujer de la Organización de las Naciones Unidas, la sudafricana Navathenem Pillay, presidenta del Tribunal Criminal Internacional para Ruanda y Efua Dorkenoo, de Ghana y directora del Departamento de Salud de la Mujer de la Organización Mundial de la Salud. (FIN/IPS/td/dm/hd/00


