Opinión

Por qué Trump espera que sus guerras le lleven al Premio Nobel de la Paz

Este es un artículo de opinión de Jomo Kwame Sundaram, exprofesor de economía y antiguo secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico, que recibió el premio Wassily Leontief por promover un pensamiento económico sin fronteras.

El Pentágono, la sede del Departamento de Defensa, reconvertido por Donald Trump en Departamento de Guerra. Imagen: DG

KUALA LUMPUR – Gran parte del mundo se ha quedado perplejo ante la expectativa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de recibir el Premio Nobel de la Paz. Aunque se ha mostrado agresivo con la mayor parte del mundo, tanto con amigos como con enemigos, ha tratado a las potencias nucleares hostiles con más respeto.

¡La guerra es paz!

Hace falta algo más que la distopia de George Orwell para entender por qué Trump esperaba seriamente el Nobel de 2025 tras su oleada de bombardeos, por no hablar de este año, tras reanudar su guerra contra Irán en favor de Israel.

Superando a todos los presidentes estadounidenses anteriores, Trump autorizó más de 500 bombardeos en 10 países durante el primer año de su segundo mandato.

Además de atacar Nigeria, Afganistán, Irán, Iraq, Libia, Pakistán, Somalia, Siria, Yemen y Venezuela, también amenazó con atacar a México, Cuba, Colombia y Groenlandia.

Jomo Kwame Sundaram
El autor, Jomo Kwame Sundaram

Pero Trump no está solo.

Todos los presidentes de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial han cometido crímenes de guerra, violando la Carta de las Naciones Unidas y los Convenios de Ginebra. ¡Más de 4,5 millones de personas murieron en estas guerras, que generaron 38 millones de refugiados tan solo entre 2001 y 2019!

Trump cree que se merece el Premio. Tras ganar las elecciones presidenciales de noviembre de 2024, prometió: «Llevamos años sin guerras… No voy a iniciar una guerra. Voy a poner fin a las guerras…».

«Mediremos nuestro éxito no solo por las batallas que ganemos, sino también por las guerras que acabemos y, quizás lo más importante, por las guerras en las que nunca nos veamos envueltos. Mi legado del que más orgulloso me sentiré será el de pacificador y unificador», agregó.

Sin embargo, Trump también ha prometido crear el ejército más poderoso del mundo para lograr la «paz a través de la fuerza», alegando que, en realidad, no necesitará utilizarlo.

el expresidente Barack Obama (2009-2017) ha reconocido que no sabe por qué ganó el premio en el primer año de su presidencia. ¡A continuación, bombardeó ilegalmente siete países —Afganistán, Pakistán, Yemen, Somalia, Libia, Siria e Iraq— sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)!

George W. Bush (2001-2009) atacó cinco países, mientras que desde que comenzó su segundo mandato el actual presidente, llamado el Trump 2.0, no solo «volvió a bombardear» los siete de Obama, sino que además lo superó al añadir Nigeria, Irán y Venezuela.

Después de que Biden entregara a Israel armas por valor de decenas de miles de millones de dólares para «bombardear indiscriminadamente» Gaza, Trump superó la generosidad de su predecesor a pesar del desprecio que le profesaba.

Nueva estrategia militar de Estados Unidos

Trump rebautizó jactosamente el Departamento de Defensa de Estados Unidos como Departamento de Guerra al inicio de su segundo mandato, para señalar una postura más ofensiva y agresiva.

La última Estrategia de Defensa Nacional de Estados Unidos (NDS, en inglés) considera que los aliados de la OTAN están «en una posición sólida para asumir la responsabilidad principal de la defensa convencional de Europa».

La NDS prevé el control estadounidense del Canal de Panamá y de Groenlandia, haciéndose eco de la «doctrina Donroe» de Trump para el hemisferio occidental, ¡mientras afirma que evitará futuras intervenciones en el extranjero!

En 2024, el gasto militar mundial ascendió a 2,7 billones (millón de millones) de dólares, ¡de los cuales más de un tercio correspondió a Estados Unidos! El gasto estadounidense superó entonces el gasto agregado de los nueve países siguientes con mayor gasto, todos ellos aliados de Washington excepto China y Rusia.

La revista Fortune prevé que el nuevo objetivo de gasto militar de Estados Unidos, de 1,5 billones de dólares, superará el gasto combinado de los siguientes 35 países con mayor gasto.

La nueva NDS reafirma las afirmaciones de Trump de que los aliados de Estados Unidos se aprovecharon de anteriores administraciones de Washington para subvencionar su propia defensa.

Cuando Trump exigió, durante su primer mandato, que destinaran al menos 2 % del producto interno bruto (PIB) al ejército, sus respuestas fueron en gran medida tibias. En 2025, los aliados de la OTAN acordaron con Trump aumentar el gasto militar hasta 5 % del PIB.

La NDS afirma que su Departamento de Guerra será clave para la OTAN «incluso mientras ajustamos la postura y las actividades de las fuerzas estadounidenses en el teatro europeo» para centrarnos en las prioridades de Estados Unidos.

Aunque reitera que «Rusia seguirá siendo una amenaza persistente, pero manejable, para los miembros orientales de la OTAN en un futuro previsible», prevé reducir las tropas estadounidenses en las fronteras de Ucrania.

Como era de esperar, los aliados de Estados Unidos en la OTAN se quejan de que Trump ha creado un «vacío de seguridad» que socava la capacidad de Europa para hacer frente a Rusia.

¿Cambio de rumbo con respecto a China o «tai-chi» estadounidense?

La NDS del antecesor de Trump, Joe Biden (2021-2025) consideraba a China como el principal adversario de Estados Unidos. Por el contrario, la nueva NDS de Trump ve a China como una potencia consolidada en la región indopacífica a la que solo hay que disuadir de dominar a Estados Unidos y a sus aliados.

El objetivo «no es dominar a China; ni estrangularla ni humillarla… Esto no requiere un cambio de régimen… ¡Trump busca una paz estable, un comercio justo y unas relaciones respetuosas con China!»

A diferencia del compromiso de la NDS de Biden de «apoyar la autodefensa asimétrica de Taiwán», la nueva NDS no ofrece garantías respecto a Taiwán, aunque Beijing sigue comprometido con la reunificación, por la fuerza si es necesario.

Por increíble que parezca, busca «ampliar el abanico de comunicaciones entre las fuerzas armadas» con sus homólogos en China. Como era de esperar, desde entonces Estados Unidos también ha evitado nuevas guerras comerciales con China.

Entonces, ¿por qué espera Trump el Premio Nobel de la Paz? Probablemente se ve a sí mismo como menos beligerante que sus predecesores frente a potencias «casi equivalentes» como China y Rusia.

Atacar y bombardear pequeñas potencias «insignificantes» sin armas nucleares probablemente no le importe. Su actitud hacia los países «de mierda» es similar.

Del mismo modo, Trump afirmó que nadie murió cuando Estados Unidos llevó a cabo una incursión en Venezuela el 3 de enero, refiriéndose aparentemente solo a las bajas estadounidenses, ¡aunque murieron más de un centenar de latinoamericanos!

T: MF / ED: EG

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