ONU advierte riesgo de más lucha en la última colonia de África

Efectivos de la Minurso junto a la línea que separa zonas bajo control de Marruecos y del Frente Polisario en el Sáhara Occidental. Esa misión de las Naciones Unidas cesa en sus funciones al cabo de 35 años y existe temor de que se disparen las tensiones en la región y se reanude la lucha armada entre los contendientes. Imagen: Martine Perret / ONU

NACIONES UNIDAS – El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió, a todas las partes inmersas en el conflicto del Sáhara Occidental, que “actúen con la máxima moderación y se abstengan de cualquier acción que pueda aumentar aún más las tensiones o socavar la estabilidad regional”.

El llamado se produjo al extinguirse la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental, disputado por Marruecos y el independentista Frente Polisario, y que figura como la última porción de África que aún está en la lista de la ONU de territorios pendientes de descolonización.

Conocida por su acrónimo Minurso, la misión cívico-militar de la ONU se interpuso desde 1991 entre las fuerzas combatientes de Rabat y del frente independentista, separadas por un muro de arenas levantado por Marruecos.

Marruecos controla más de 80 % de ese territorio desértico de 272 000 kilómetros cuadrados y 600 000 habitantes en el noroeste de África, rico en fosfatos y pesca en sus costas.

La República Saharaui, establecida por el Frente Polisario, opera sobre una pequeña franja de territorio entre el muro marroquí y la frontera con Mauritania.

El pasado fin de semana, en el Consejo de Seguridad de la ONU chocaron las propuestas excluyentes de Estados Unidos y Rusia sobre el mantenimiento de la Minurso, lo que concluyó con el fin de esa misión.

Washington propuso mantener Minurso suprimiendo la condición de referéndum, pues apoya la posición de Rabat de solo conceder una autonomía regional al Sáhara Occidental y controlar el territorio, lo que vetó Moscú. Y una contrapropuesta rusa no reunió votos suficientes para ser aprobada.

En un comunicado emitido por su portavoz, Guterres sostuvo que la salida de Minurso “no pone en tela de juicio en modo alguno el derecho inalienable a la autodeterminación” del pueblo del Sáhara Occidental.

Agregó un llamamiento “a todas las partes, para que respeten y promuevan los derechos del pueblo del Sáhara Occidental”.

También rindió homenaje a los 20 miembros del personal de la Minurso que perdieron la vida durante los 35 años de despliegue de la misión en el terreno.

Insistió en su llamado para que todas las partes implicadas para que “actúen con la máxima moderación” y se abstengan de cualquier acción que pueda aumentar aún más las tensiones o socavar la estabilidad regional.

Cuando se estableció la Minurso, tanto Rabat como el Frente Polisario aceptaron un plan para resolver la controversia, bajo el paraguas de la Organización de la Unidad Africana y la ONU, que incluía un referendo para que el pueblo saharaui eligiese entre la independencia y la integración con Marruecos.

El territorio fue una colonia de España, que se retiró de esa posesión después de que en 1975 murió el dictador Francisco Franco y la península recuperó la democracia.

El referendo nunca se celebró, con diferencias acerca de quienes integrarían el censo -Rabat envió a miles de personas una vez que España se retiró del territorio- y la lucha del frente independentista se dirigió contra Marruecos y Mauritania.

En 2007, Marruecos presentó una propuesta de autonomía como base para la negociación, estipulando que el territorio se administraría bajo la soberanía marroquí. En años recientes, esa propuesta fue avalada, formalmente o de hecho, por gobiernos occidentales y algunos africanos.

En cambio, nunca la ha aceptado Argelia, vecino y rival de Marruecos y principal soporte del Frente Polisario.

Tras la lucha guerrillera del siglo pasado siguió un conflicto de baja intensidad entre el Polisario y el ejército marroquí, con frágiles ceses del fuego.

El retiro de la ONU puede abrir campo a una escalada en la confrontación entre las fuerzas militares de Marruecos y las guerrillas del Frente, que reúne varios miles de combatientes según medios especializados.

Sidi Mohamed Omar, delegado del Frente Polisario ante la ONU, afirmó que “el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación es una línea roja que no se negocia”.

En Rabat, el parlamento convocó a una reunión que debería respaldar las acciones del gobierno para asegurar el control marroquí del territorio.

A-E/HM

 

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