Cuba aspira a reestructurar en forma multilateral y «sin condicionamientos políticos» la deuda externa con el Club de París, de gobiernos acreedores, pero mientras ello no prospere continúa las negociaciones bilaterales.
Este país logró en los últimos tres años acuerdos para refinanciar la deuda oficial de corto plazo con sus principales acreedores y las obligaciones fueron convertidas en nuevos compromisos a mediano y largo plazo.
Ese proceso comenzó en 1998 con países que «de alguna manera» habían mostrado una posición de acercamiento y comprensión de la situación por la que atraviesa el país, dijo el ministro de Finanzas, Francisco Soberón.
La Habana logró así «romper el círculo» que impedía la obtención de créditos externos en condiciones normales de mercado, explicó.
Sin embargo, Soberón advirtió que los resultados alcanzados hasta el momento no significan que se haya resuelto el problema del financiamiento.
Recordó que con Japón se logró renegociar la deuda con proveedores y en mayo se materializó un acuerdo por la deuda oficial de mediano y largo plazo, que fue reprogramada en plazos largos e importantes períodos de gracia.
«Los términos acordados facilitan el cumplimiento de compromisos acumulados durante casi 14 años, en plazos y condiciones posibles de asumir por el país, sin afectar sus planes de desarrollo económico y social, ni perpetuar su endeudamiento», precisó Soberón a la prensa local estatal.
Las renegociaciones bilaterales permitieron a Cuba iniciar un proceso de recuperación de mercados que, como el de Japón y Alemania, se hallaban virtualmente estancados por la falta de recursos financieros.
Entre las naciones acreedoras con que se llegó a acuerdos figuran también Argentina, Italia y España, primer socio comercial de la isla en su intercambio con el mundo.
«Ningún país puede acometer una inversión industrial con un crédito a corto plazo, se necesita al menos un plazo de cinco años que permita comprar, instalar y comenzar a producir para poder pagar una inversión», se quejó el embajador cubano en Francia, Eumelio Caballero.
El diplomático dijo confiar en que París imitará a los países que ya comenzaron a mejorar las condiciones de sus créditos a Cuba, única alternativa para la adquisición de bienes y equipos que la isla necesita para modernizar su industria.
«Nuestras futuras compras dependen de las facilidades financieras y crediticias que obtengamos», advirtió Caballero.
Más de 80 por ciento del intercambio comercial con Francia correspondió en 1999 a compras cubanas de alimentos, en especial leche en polvo y trigo.
Cuba terminó en marzo de pagar a Francia la deuda oficial a corto plazo, sin embargo «a diferencia» de otros países no se ha comprometido a otorgar créditos a mediano y largo plazo, añadió el jefe de la misión cubana en París.
Caballero confirmó que desde 1998 vienen realizándose encuentros «a nivel técnico» con altos funcionarios de los países acreedores, los cuales, aunque no marcan el inicio de negociaciones oficiales, confirman la voluntad cubana de encontrar soluciones razonables.
En ese sentido, Soberón dijo que se continuará «buscando soluciones multilaterales con fórmulas novedosas, siempre sin condicionamientos políticos de tipo alguno y preservando las líneas estratégicas de desarrollo del país».
Datos oficiales indican que la deuda externa cubana sobrepasa los 11.000 millones de dólares, sin contar las obligaciones contraídas en su momento con la desaparecida Unión Soviética y otros países que conformaban el campo socialista.
Cuba tiene 27 por ciento de la deuda externa concertada en marcos, 21,5 por ciento en yenes, 17,5 por ciento en dólares estadounidenses, 8,5 por ciento en francos suizos, 5,8 por ciento en pesetas y el resto en dólares canadienses, francos franceses y libras esterlinas, según informes oficiales de 1999.
Japón es el mayor acreedor, con 21,4 por ciento de la deuda total, seguido de España con 13 por ciento y de Francia con 12,8 por ciento. También se cuentan como importantes acreedores Alemania, Argentina, Gran Bretaña, México, Italia y Suiza.
Cuba renegoció tres veces su deuda en los años 80 y solicitó una cuarta, que no logró. Ante ello suspendió los pagos en julio de 1986.
La crisis económica que sobrevino a la desaparición de la Unión Soviética y el socialismo del este de Europa, que concentraba 85 por ciento del intercambio cubano con el exterior, llevó las finanzas de la isla a un estado crítico.
Fuentes rusas estimaron en 1997 en más de 27.000 millones de dólares los adeudos cubanos con ese país, heredero de las obligaciones de la Unión Soviética, principal socia de Cuba durante tres décadas de estrecha relación económica y política.
Empero, investigadores cubanos consideran esa cifra demasiado abultada, ya que en 1992 se fijó el monto de la deuda en 16.000 millones de dólares y «resulta difícil» aceptar un crecimiento superior a los 11.000 millones de dólares desde esa fecha.
A todo esto, las autoridades cubanas afirman que la economía comenzó a recuperarse de manera «sostenida» desde mediados de la década del 90 y estiman que este año concluirá con un crecimiento de entre cuatro y cinco por ciento.
El ministro Soberón señaló que la recuperación permitió a la banca cubana otorgar este año, en especial al sector industrial, créditos por unos 1.500 millones de dólares que al llegar diciembre podrían ascender a 2.000 millones de dólares. (FIN/IPS/pg/dm/if/00


