La Sexta Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático terminó hoy sin un acuerdo acerca de cuestiones técnicas fundamentales sobre la forma de reducir los gases de invernadero.
El portavoz de la conferencia de La Haya, Mike Williams, anunció que unas 500 páginas relativas a asuntos técnicos serían estudiadas «más adelante».
Las conversaciones, fracasadas principalmente por el desacuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE), probablemente se reanuden el próximo mayo en Bonn, en una reunión de organismos subsidiarios, según una fuente del bloque europeo.
El Protocolo de Kyoto, firmado en la tercera conferencia de las partes (1997), comprometió a los países industrializados a reducir sus emisiones de gases de invernadero, responsables del recalentamiento de la atmósfera terrestre, a niveles inferiores a los de 1990.
Se esperaba que la conferencia de La Haya resolviera importantes detalles de la implementación de ese protocolo, como los mecanismos específicos que los países podrían emplear para lograr las reducciones acordadas, y un régimen de control.
Pero Estados Unidos se aferró al propuesto mecanismo del intercambio de emisiones para poder cumplir con los objetivos de reducción de los gases de invernadero, generados principalmente por la quema de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo.
Los países industrializados producen 70 por ciento de los gases de invernadero, causantes del recalentamiento de la Tierra y por consiguiente de graves trastornos climáticos y catástrofes naturales.
La propuesta de Estados Unidos, el mayor emisor de dióxido de carbono, le hubiera permitido producir grandes cantidades de ese gas (el principal gas invernadero) y compensar esas emisiones con «sumideros» de carbono, es decir, plantaciones forestales y tierras agrícolas.
Por otra parte, la Unión Europea pretendía que las naciones industrializadas asumieran el liderazgo de la lucha contra el cambio climático y redujeran sus propias emisiones mediante políticas domésticas.
«Las decisiones adoptadas (en La Haya) deben garantizar que todos los países ricos tomen medidas para reducir sus propias emisiones, y por eso insistimos en la necesidad de equilibrar los mecanismos de Kyoto con la acción nacional», había declarado Margot Wallstroem, comisaria de Ambiente de la UE.
El presidente de la conferencia, el ministro holandés de Ambiente Jan Pronk, presentó el jueves una propuesta que pretendía complacer a ambas partes, pero la UE y grupos ambientalistas la rechazaron.
La organización ambientalista Greenpeace declaró que Estados Unidos pretendía «total libertad para emitir carbono, compensándolo con sus plantaciones forestales y actividades agrícolas, y el plan de Pronk le concedía precisamente eso».
Mientras, la UE consideró que la propuesta de Pronk era muy «desequilibrada» en desventaja del bloque europeo, y por lo tanto «inaceptable».
Finalmente, este sábado, el viceprimer ministro británico John Prescott salió de la conferencia en medio de escenas caóticas y anunció que no se pudo llegar a un acuerdo.
«Estuvimos muy cerca, pero desgraciadamente no lo logramos», declaró Prescott.
Organizaciones ambientalistas lamentaron profundamente el resultado de la conferencia, ya que frustra los esfuerzos por detener el cambio climático y proteger a las naciones más pobres de las catástrofes resultantes.
«Esta conferencia será recordada como la reunión en que los gobiernos abandonaron la promesa de la cooperación internacional para proteger al planeta Tierra», declaró el grupo Greenpeace.
«Es una verdadera tragedia», agregó Alden Meyer, de la Unión Estadounidense de Científicos Preocupados.
Meyer opinó que «la UE deberá enfrentar a un negociador muy distinto si (el candidato republicano George W.) Bush gana las elecciones». (FIN/IPS/tra-en/bk/da/mlm/en/00


