CAMBIO CLIMATICO: Brechas Norte-Sur y Europa-EEUU frenan acuerdo

Ministros de ambiente de todo el mundo se comprometieron en La Haya a fortalecer la «integridad ambiental» en el acuerdo que emanará este viernes de la conferencia sobre cambio climático, pero mantienen diferencias sobre el modo de alcanzar esa meta.

Las diferencias se registran, por un lado, entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE), y por otro, entre los países industrializados y las naciones en desarrollo de Africa, Asia y América Latina.

Las posiciones están tan alejadas, cuando faltan dos días para el fin de la Sexta Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que el ministro de ambiente holandés Jan Pronk estimó la probabilidad de un acuerdo en 50 por ciento. Pronk preside la conferencia.

Estados Unidos se aferra al propuesto mecanismo del intercambio de emisiones para poder cumplir con los objetivos de reducción de los llamados gases de invernadero fijados en el Protocolo de Kyoto, en la tercera conferencia de las partes (1997).

Los llamados gases de invernadero, generados principalmente por la quema de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo, causan el recalentamiento de la atmósfera terrestre, que provoca graves trastornos climáticos y catástrofes naturales.

La propuesta de Estados Unidos, el mayor emisor de dióxido de carbono, le permitiría producir grandes cantidades de ese gas (el principal gas invernadero) y compensar esas emisiones con «sumideros» de carbono, es decir, plantaciones forestales y tierras agrícolas.

Por otra parte, la Unión Europea pretende que las naciones industrializadas asuman el liderazgo de la lucha contra el cambio climático y reduzcan sus propias emisiones mediante políticas domésticas.

«Las decisiones adoptadas (en La Haya) deben garantizar que todos los países ricos tomen medidas para reducir sus propias emisiones, y por eso insistimos en la necesidad de equilibrar los mecanismos de Kyoto con la acción nacional», señaló Margot Wallstroem, comisaria de Ambiente de la UE.

Ese equilibrio requeriría un cambio en favor de la producción eficiente de energía, el uso de fuentes renovables y el transporte sustentable en los países industrializados.

«La UE quiere normas prácticas y eficaces que aseguren la integridad ambiental del Protocolo de Kyoto», declaró Wallstroem.

Para tal fin, es preciso habilitar de inmediato el Mecanismo de Desarrollo Limpio para estimular el desarrollo económico en los países pobres de una forma menos contaminante, además de regular el intercambio de emisiones para que los gobiernos y empresas puedan utilizar ese mecanismo.

Además, recordó la comisaria, se debe crear un sistema que asegure el cumplimiento de los objetivos de reducción fijados en el Protocolo de Kyoto.

Por otra parte, Estados Unidos considera que «el éxito de la conferencia… dependerá de la adopción de un enfoque más pragmático y menos dogmático», según lo expuso Frank Loy, subsecretario de Estado para Asuntos Globales, quien encabeza la delegación de su país en la conferencia.

Washington no está dispuesto a debilitar «las propuestas innovadoras del Protocolo de Kyoto, esenciales para alcanzar un acuerdo rentable y la integridad ambiental», dijo Loy a ministros y otros altos funcionarios de unos 180 países.

Mientras, el representante estadounidense James Sensenbrenner, jefe de una delegación de observadores llamada «La banda de los ocho» por las organizaciones ambientalistas, recordó una resolución aprobada por el Senado de su país hace casi seis años.

Dicha resolución impide a Estados Unidos ratificar cualquier protocolo que «establezca nuevos compromisos para limitar o reducir las emisiones de gases de invernadero» para los países industrializados «a menos que fije nuevos compromisos similares» para las naciones en desarrollo en el mismo período.

«El Protocolo de Kyoto, en cambio, no establece ningún compromiso de reducción para los países en desarrollo», observó Sensenbrenner.

El mensaje es claro: el parlamento de Estados Unidos no ratificará el Protocolo de Kyoto para que entre en vigencia antes de 2002.

Fuentes de la UE señalaron que, «si bien la ratificación de Estados Unidos no es indispensable para que el protocolo entre en vigor, sería muy lamentable que no lo ratificara la única superpotencia del mundo».

Estados Unidos es el mayor productor de gases de invernadero, y todos los países industrializados emiten en conjunto 70 por ciento de esos gases.

El ministro holandés Pronk no descartó un acuerdo entre el Sur en desarrollo y el Norte industrial, pero Ian Willimore, del grupo ambientalista Amigos de la Tierra, afirmó que la brecha entre ambas partes se profundizó.

El martes, Canadá, Japón, Estados Unidos y la UE anunciaron en un plenario informal de alto nivel que no aprobarían más fondos para los países en desarrollo, y aclararon que la ayuda sólo estará disponible a través del mecanismo existente, administrado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente.

Por otra parte, los países en desarrollo de Grupo de los 77 reclaman nuevos fondos para la transferencia de tecnología, adaptación y aumento de su capacidad.

Así mismo, Estados Unidos se opuso terminantemente el martes a cualquier intento de los países exportadores de petróleo de obtener una compensación por posibles pérdidas de venta derivadas de la aplicación del Protocolo de Kyoto, en particular en lo referente a la promoción de fuentes renovables de energía. (FIN/IPS/tra-en/raj/da/mlm/en-dv/00

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