Los pequeños estados isleños del Pacífico perderán millones de dólares por año el próximo siglo a causa de las tormentas y sequías, el aumento del nivel del mar, y la erosión de las playas y los arrecifes de coral, advirtió el Banco Mundial.
Pero dada la incertidumbre sobre el preciso impacto del calentamiento del planeta sobre esas islas, sus gobiernos deben evitar por ahora proyectos de ingeniería de gran escala, como la construcción de enormes muros submarinos, para proteger sitios específicos, recomendó el Banco en un nuevo informe.
En cambio, sugirió, las islas deberían adoptar una política gradual de adaptación que se justificaría en cualquier situación de cambio climático.
Por ejemplo, podrían administrar mejor los recursos naturales, en especial en las áreas costeras, mejorar los sistemas de recolección y conservación del agua, e introducir cultivos y prácticas agrícolas resistentes a las inclemencias del tiempo.
Pero esos esfuerzos deberían comenzar ya, urgió Sofía Bettencourt, economista del departamento de Recursos Naturales del Banco, quien supervisó la preparación del informe.
«Cuanto antes puedan empezar a prepararse para el cambio climático, mejor», dijo a IPS.
El estudio del Banco, publicado el martes bajo el título de «Ciudades, mares y tormentas», aclara que incluso esas medidas relativamente baratas significan demasiado para las economías locales.
Por lo tanto, «es urgente que la comunidad internacional desarrolle mecanismos de financiación para ayudar a los países víctimas del cambio climático», exhortó Bettencourt.
La publicación del informe coincidió con la realización en La Haya de la Sexta Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que finalizó el viernes.
Los participantes de la conferencia discutieron las formas de implementar el Protocolo de Kyoto, de 1997, que exige a los países industrializados reducir sus emisiones de gases de invernadero a un nivel inferior al de 1990.
Los gases de invernadero, resultantes de la quema de petróleo, carbón y sus derivados, son considerados responsables del recalentamiento de la superficie terrestre y de la consiguiente alteración del clima mundial.
Según el último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, patrocinado por las Naciones Unidas), la temperatura de la superficie terrestre aumentará entre 1,5 y 6,1 grados centígrados en el próximo siglo a menos que la producción de gases de invernadero se reduzca significativamente.
Ese incremento representa un grave riesgo para las pequeñas islas de todo el mundo en primer lugar, no sólo por el aumento del nivel del mar causado por el derretimiento de los glaciares y capas polares, sino también porque, según la mayoría de los científicos, aumentaría la intensidad y frecuencia de las tormentas tropicales.
«En el siglo XXI, los isleños del Pacífico enfrentarán una situación radicalmente distinta a la del pasado», advierte el informe.
Las naciones isleñas están especialmente expuestas a las tormentas, tifones y ciclones, así como al aumento del nivel del mar. Algunas de ellas alcanzan apenas tres metros sobre la altura del agua en sus puntos más altos.
Se prevé que el nivel del mar aumentará entre 11 y 21 centímetros para 2025 y entre 50 y 130 centímetros para 2100, y esto representa un grave peligro para muchas islas, en particular durante las tormentas.
Más de la mitad del atolón de Tarawa, donde vive casi la mitad del pueblo kiribati, de 80.000 miembros, podría inundarse completamente por una gran tormenta en la peor situación prevista para el año 2050.
Pero el impacto del recalentamiento del planeta ya es una realidad, porque las tormentas y sequías causaron a las islas pérdidas superiores a 1.000 millones de dólares en la última década, según el informe.
Varios ecosistemas costeros han sido degradados, y los residentes abandonaron sus hogares y se asentaron precariamente en áreas protegidas.
Además de los daños potenciales causados por las tormentas y la pérdida de infraestructura por el aumento del nivel del mar, están las sequías prolongadas, la pérdida de cosechas de subsistencia, bancos de pesca y arrecifes de coral, así como la propagación de la malaria y el dengue.
El estudio del Banco, de acuerdo con el último informe del IPCC, destaca la necesidad de medidas urgentes de los estados isleños para adaptarse a estos cambios, así como de un enfoque cuidadoso y gradual.
La «estrategia de la adaptación cautelar» estaría destinada no sólo a mitigar el impacto del cambio climático, sino también a evitar toda medida que pueda ser perjudicial para la cultura o el ambiente.
Por ejemplo, en lugar de construir muros submarinos para proteger áreas costeras, el Banco sugirió realizar campañas de concienciación pública, prohibir la extracción de corales y arena, preservar los manglares y crear otros nuevos.
Así mismo, para mitigar el efecto de sequías y tormentas sobre los recursos hídricos, los gobiernos locales deberían promover medidas de conservación e imponer severas penas para los contaminadores, además de promover la reforestación y la recolección de agua de lluvia, en lugar de construir plantas de desalinización o importar agua. (FIN/IPS/tra-en/jl/da/mlm/en/00


