Las torres gemelas Petronas, las más altas del mundo con 88 pisos, son testigo de la transformación de Malasia en una sociedad del conocimiento y en un ejemplo para las naciones que buscan desarrollarse mediante la alta tecnología.
Desde el centro de Kuala Lumpur hasta el aeropuerto internacional situado en el sur, en un área de 15 por 50 kilómetros, se extiende el llamado Supercorredor Multimedia, donde se ubicarán dos de las primeras ciudades "inteligentes" del mundo.
En la segunda Conferencia Mundial del Conocimiento realizada este mes en Kuala Lumpur, Malasia se esforzó por mostrar al Supercorredor como ejemplo de lo que las naciones en desarrollo deben hacer para combatir la pobreza, reducir su dependencia del Norte industrial y cultivar sociedades informadas.
"Debe crearse un nuevo paisaje que permita a los países en desarrollo hacer frente a las nuevas realidades emergentes. Malasia es uno de esos países y quizá pueda mostrar el camino", dijo Vincent Lowe, asesor de la empresa Telekom Multimedia.
Desde 1994, cuando comenzó el proyecto del Supercorredor Multimedia, Malasia comenzó a construir Putrajaya y Ciberjaya, las dos ciudades que serán el centro del corredor. El proyecto será terminado alrededor del 2010, según las previsiones.
El Supercorredor albergará compañías de alta tecnología, centros de investigación y desarrollo, una Universidad Multimedia y oficinas de multinacionales que deseen dirigir sus actividades manufactureras y comerciales a través de la tecnología multimedia.
El programa educativo tiene por objetivo instalar computadoras en todas las escuelas y modernizar todo el sistema para formar futuros trabajadores del conocimiento.
"La insuficiencia del actual sistema educativo se debe a su excesiva concentración en las necesidades del individuo medio", dijo Lowe.
"Aunque atiende las necesidades masivas, se olvida de generar los trabajadores del conocimiento que Malasia necesita para alcanzar el éxito en la era de la información", agregó.
Malasia tiene 113 teléfonos celulares cada 1.000 personas y 21 servidores de Internet cada 10.000 personas, y pretende alcanzar la alfabetización total de su población como parte de su programa Visión 2020.
"Estas son estadísticas de las que los países pueden enorgullecerse, porque representan un sinfín de oportunidades para la generación del conocimiento", destacó James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial.
En contraste, Sudáfrica tiene 37 teléfonos celulares cada 1.000 personas, Filipinas e Indonesia 29, México 18, Ecuador 13 y Tanzania uno, según el último Informe sobre Desarrollo Mundial del Banco.
Además, Malasia posee 46 computadoras personales cada 1.000 personas, mientras Sudáfrica tiene 41, Venezuela 37, Uruguay 22, Zimbabwe nueve, Pakistán cinco e India dos.
En base a la experiencia malasia, la Conferencia Mundial del Conocimiento (7 al 10 de marzo) concluyó que los países en desarrollo deben elaborar un programa con una visión común semejante a Visión 2020.
También precisan atraer al sector público, privado y comunitario y desarrollar capital humano mediante inversiones en educación y reformas de programas educativos anticuados, aconsejaron los delegados.
Así mismo, es necesario que las naciones en desarrollo creen un ambiente industrial mundialmente competitivo que atraiga inversiones extranjeras, agregaron.
Malasia espera incorporarse a las filas de los países plenamente desarrollados para el año 2020.
"Estamos convencidos de que lo que hay entre nuestros oídos es mucho más importante que lo que hay debajo de nuestros pies y a nuestro alrededor. Nuestra gente es el recurso más importante", declaró a la conferencia el primer ministro Mahathir Mohammad.
"No es por casualidad que ningún país rico sea pobre en información, ni que ninguna sociedad rica en información sea pobre y subdesarrollada", añadió.
Más de 85 por ciento de las exportaciones de Malasia el año pasado eran bienes manufacturados. La industria contribuye con 37 por ciento del producto interno bruto y emplea 30 por ciento de la fuerza de trabajo.
Pero muchos países en desarrollo permanecen pobres, endeudados y carentes de infraestructura de telecomunicaciones, acceso a Internet y computadoras para la mayoría de su población, en una era en la cual la información se transformó en la nueva materia prima para la generación de riqueza.
"En Indonesia, por ejemplo, el acceso a las nuevas tecnologías de la información está obstaculizado por una enorme deuda externa, y muchos otros países tienen un problema similar", destacó Binny Buchori, del Foro de Desarrollo de Indonesia, una organización no gubernamental. (FIN/IPS/tra-en/gm/da/mlm/dv-sc/00


