El actual embajador de Ruanda en Alemania, Bernard Makuza, fue designado primer ministro de este país africano, el tercero desde el genocidio que en 1994 costó la vida hasta a un millón de personas.
El anuncio oficial se trasmitió la noche del miércoles por radio y televisión. Makuza viajará el sábado para asumir su cargo y remplazará a Pierre Celestin Rwigema quien el día 1 renunció porque, sostuvo, la ola de críticas procedentes de la prensa y del Parlamento le impidieron realizar su labor.
Al igual que Rwigema y Faustin Twagiramungu antes que él, Makuza pertenece al Movimiento Democrático Republicano (MDR). El acuerdo de Arusha, firmado en agosto de 1993 por representantes de las etnias rivales de hutus y tutsis, estipuló que el cargo de primer ministro correspondería a este partido político.
En el período anterior al genocidio, en el cual la mayoría hutu habría masacrado hasta a un millón de tutsis, Makuza pertenecía al ala moderada del MDR, trabajando en conjunto con el entonces primer ministro Agathe Uwilingiyimana.
"Tuvo suerte de escapar con vida" en esa época, dijo una fuente del gobierno a IPS.
Se espera que Makuza dirija la renovación del gabinete, el primero desde febrero de 1999.
"Se renovará, eso es seguro, pero estas cosas ocurren al nivel más alto y nunca queda claro con qué rapidez se decide todo", reconoció un alto funcionario.
El vicepresidente Paul Kagame dijo en conferencia de prensa que se está haciendo mucho alboroto con respecto a las últimas novedades políticas, incluso por la renuncia de Rwigema y la fuga del ex presidente del Parlamento Joseph Kibuye Sebarenzi.
"A veces los cambios son resistidos, incluso cuando son necesarios. Estamos en una situación de transición cuando las estructuras suelen ser débiles. Me gustaría que se acabaran esas estructuras de transición lo antes posible", declaró Kagame.
En una referencia a los políticos caídos en desgracia, Kagame advirtió sobre las "estrellas y héroes que vienen de la nada" y que hay "muchos que buscan un cargo a toda costa".
El vicepresidente dijo que las partidas de Rwigema y Sebarenzi fueron hechos normales en los que el Parlamento actuó como debía, responsabilizando a los políticos por sus errores.
La conferencia de prensa de Kagame también se refirió a la detención de cuatro ciudadanos ruandeses deportados desde Burundi y Tanzania, y a la especulación sobre la formación del llamado "Ejército del Rey", una fuerza integrada por desertores del Frente Patriótico Ruandés para devolver al trono al exiliado rey Kigeli V.
El rebelde Frente Patriótico Ruandés está integrado por exiliados tutsis que cuestionan el dominio de los hutus sobre su comunidad.
Sin embargo, Kagame aseguró que no hay razones para preocuparse.
Pero a pocas horas de la conferencia de prensa de Kagame, se desataron rumores y conjeturas cuando se supo que el asesor presidencial Assiel Kabera había sido asesinado.
Kabera, un ex gobernador en la región occidental de Kibuye fue baleado fuera de su casa en la capital. Testigos habrían visto salir del lugar a un grupo de hombres uniformados en un automóvil con matrícula congoleña.
La policía inmediatamente responsabilizó por la muerte de Kabera a un cruento enfrentamiento entre familias. Pero fuentes cercanas a la víctima sugirieron que su crimen se debe a que el asesor discrepaba con sectores del gobierno por el tratamiento dado a sobrevivientes del genocidio de 1994.
Las mismas fuentes señalan que Kabera podría haber simpatizado con Sebarenzi, quien también era originario de Kibuye.
Kabera estaba al frente de la organización llamada "Solidaridad con Kibuye", que representaba los intereses de los sobrevivientes del oeste del país.
En Kibuye se perpetraron algunas de las peores masacres de 1994 que fueron coordinadas por dirigentes políticos, clérigos y empresarios, algunos de los cuales fueron procesados por el Tribunal Penal Internacional de las Naciones Unidas para Ruanda, en Arusha.
La prensa local destacó las tensiones existentes entre grupos de sobrevivientes y sectores del Frente Patriótico Ruandés.
No obstante, un funcionario dijo a IPS que no había una relación evidente entre Sebarenzi y Kabera, y minimizó los vínculos de la víctima con Kibuye.
El crimen "se debió a una venganza familiar y a nada más", sostuvo.
Pero un destacado defensor de los derechos humanos advirtió que es muy pronto aún para sacar conclusiones. "Es un error seguir una sola hipótesis en esta etapa. Hará falta una investigación completa antes de que lleguemos a la verdad", dijo a IPS. (FIN/IPS/tra-en/cs/sm/aq/ip/00


