/REPETICION/ CHINA: Reformas educativas alarman a los padres

China redujo la tarea escolar que los niños deben llevar a sus casas en una reforma que alarmó a muchos padres porque aseguran que limitará la capacidad de sus hijos para prepararse para la educación universitaria.

El Ministerio de Educación anunció a comienzos de este año que los alumnos de escuelas primarias no llevarían tarea a sus casas a partir de este semestre.

El gobierno pretende experimentar con nuevos y audaces métodos de enseñanza destinados a desarrollar individuos "completos", lo cual sumió en el pánico a parejas obligadas a tener un solo hijo.

Esos padres temen que sus hijos no puedan ingresar a la secundaria y la universidad. Además, piensan que las reformas los pueden privar de empleos bien remunerados.

"Es fácil para ellos (los burócratas de Beijing) decir 'vamos a aliviar el peso de la educación sobre los niños'. ¿Pero si dejan que los niños jueguen ahora, quién dará después los exámenes de secundaria?", preguntó Zeng Xiaoyan, madre de una niña de 12 años.

Sin embargo, Zeng se olvida que hace apenas un mes deploraba la difícil situación que enfrentaban los escolares.

Su hija, Xiao Lu, siempre estaba agotada y deprimida porque nunca podía terminar la abrumadora cantidad de tareas escolares en la casa. En lugar de mirar televisión o jugar con amigos, seguía escribiendo ensayos y calculando ecuaciones matemáticas hasta las 11 de la noche.

"Sufría cuando la veía levantarse a las seis de la mañana, sin estar del todo descansada, para ir a la escuela", admitió Zeng. Ahora es muy diferente para Xiao Liu, libre del peso de los inacabables deberes. No obstante, su madre se siente todavía ansiosa, pero por otro motivo.

"No quiero que pague estas distracciones por el resto de su vida. Si no aprende bien su inglés y no figura entre las 10 primeras de su clase, nunca entrará a la universidad", expresó.

Eso es difícil para los niños en una sociedad en que las familias urbanas están limitadas a un solo hijo. Los padres los consideran el apoyo principal de su vejez, y en muchos casos, los únicos que pueden seguir una carrera profesional en la historia familiar.

A pesar de que el gobierno asegura que la educación es una de sus prioridades, al comienzo del nuevo siglo y tras 50 años de comunismo, China sigue en manos de una pequeña elite instruída. La educación universitaria continúa siendo un sueño para la gran mayoría de la población.

En este país de 1.300 millones de personas, solamente hay 2,5 millones de vacantes universitarias. Eso significa que sólo tres o cuatro por ciento de los aspirantes superan los exámenes de ingreso.

Debido a los obstáculos a nivel universitario, los estudiantes compiten para entrar en colegios secundarios que les brinden la mejor preparación.

Eso determina el futuro de un niño desde temprana edad. La severa competencia comienza en el ciclo primario donde los niños de 10 años se esfuerzan por obtener las mejores calificaciones, dedicando muchas horas a lecciones escolares y en el hogar.

La presión de los padres sobre los hijos para que se destaquen en la escuela provoca casos extremos, como el de Xu Li, un estudiante secundario de 17 años de la provincia de Zhejiang que mató a su madre con un martillo porque esta se enojó cuando él no quedó entre los 10 primeros de su clase.

A principios de febrero, el presidente Jiang Zemin pronunció un discurso muy publicitado que parecería señalar un vuelco en la filosofía educativa. Hizo un llamamiento para que las escuelas reduzcan las tareas hogareñas e impartan cursos que despierten "un espírito innovador".

También habló de la importancia de crear "individuos completos" que mejoren su nivel "moral, intelectual y corporal". La decisión del Ministerio de Educación de experimentar nuevos métodos este semestre parece seguir los lineamientos presidenciales de "reforzar la moral educativa".

Sin embargo, en lugar de motivar elogios, la decisión generó gran controversia. "Aliviar el peso de la enseñanza debe comenzar en los niveles de admisión a las universidades", señaló el diario Información Económica.

La publicación señaló que si el proceso educativo se hace más humano, los maestros deben dejar de basarse sólo en las calificaciones cuando admiten a los estudiantes en los colegios.

Sin embargo, aunque los profesores quieran cambiar los planes educativos, el hecho es que China carece de la cantidad de graduados universitarios que necesita para llevar a cabo las reformas económicas. Hay demasiada gente que compite para tan pocas vacantes en la alta enseñanza.

El país no logró ampliar las inscripciones secundarias y universitarias porque su gasto público en educación es uno de los más bajos del mundo. En una tabla de la Unesco, China se encuentra en el 119 lugar entre 130 países en términos de gastos de educación por persona.

El gasto en educación representa menos de tres por ciento del producto económico chino, menos aun que el promedio de 4,1 de los países en desarrollo, así como la mitad del gasto de las naciones industrializadas.

Hace 10 años, China prometió aumentar los gastos en educación al cuatro por ciento del producto interno bruto al finalizar el siglo.

Sin embargo, en un informe presentado en la conferencia regional Asia-Pacífico sobre "Educación Para Todos", en Bangkok, admitió que el gastos cayó en la actualidad de 2,8 a 2,5 por ciento.

"Con respecto a la distribución de los recursos financieros, la parte destinada a educación para todos y enseñanza obligatoria, China no solo no mejoró como se deseaba sino que tiende a declinar", señaló el informe. (FIN/IPS/tra-en/ab/ral/ego/aq/ed/00

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